Donald Trump no abrirá los grifos del petróleo estadounidense

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El lunes, Donald Trump publicó un video en el que explicaba sus planes para sus primeros 100 días como presidente de EEUU: «En materia de energía voy a cancelar las restricciones que destruyen puestos de trabajo en el sector estadounidense de la producción de energía», dijo.

El presidente electo tiene previsto destinar más terrenos y aguas federales a la producción de petróleo y gas natural, modificar las autorizaciones para nuevos proyectos energéticos y anular medidas ejecutivas de Barack Obama. La desregulación constituye el núcleo de su promesa de hacer que EEUU llegue a ser «independiente en materia de energía», un objetivo difícil de alcanzar.

Pero por el momento no cabe esperar que haya una oleada de crudo nuevo estadounidense, por cuatro razones: el precio del petróleo, la fortaleza del dólar y los tipos de interés, el impacto limitado de las regulaciones actuales y las relaciones cambiantes entre EEUU y exportadores de petróleo como Rusia e Irán.

El precio actual del petróleo es un 80% más alto que el mínimo registrado el pasado invierno, pero sigue siendo demasiado bajo para que muchos productores obtengan un beneficio. La producción de crudo estadounidense ha disminuido aproximadamente en 1 millón de barriles diarios desde su máximo de abril de 2015 porque las compañías petroleras respondieron a la caída del precio cerrando plataformas petrolíferas.

Michael Cohen, analista de Barclays Capital, señala lo siguiente: «El precio será el que impulsará el desarrollo. Pero a menos que alcance los 80 dólares por abril el año que viene, nada cambiará en el panorama de la oferta».

Desde la elección de Trump, el dólar y los tipos de interés han subido. Un dólar fuerte suele reducir las actividades de perforación y los tipos de interés mayores incrementan los costes de financiación para los productores, lo que repercute negativamente en sus beneficios.

Los analistas opinan que permitir hacer más perforaciones en terrenos federales es improbable que incremente la oferta, ya que los estados con una gran producción tienen pocos terrenos para ello y los límites para perforar no son muy estrictos.

El pasado viernes, el gobierno de Obama restringió las perforaciones petrolíferas en alta mar y dejó fuera de la lista al Océano Ártico, aunque la exploración de petróleo allí ya se había estancado cuando el precio del petróleo se desplomó y Royal Dutch Shell no pudo encontrar reservas importantes.

Kevin Book, director general de la consultora ClearView Energy Partners, señala lo siguiente: «El mercado va a controlar el grifo del petróleo mucho más que la administración de Trump, al menos a corto plazo. La liberalización de la producción en los terrenos federales no incrementará mucho la oferta; la liberalización de la producción en alta mar sí que podría hacerlo, pero no por muchos años».

El gobierno de Trump podría tratar de abolir normas como las que limitan las emisiones de metano, pero eso no es fácil y es dudoso que incrementara la oferta: según la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la producción de petróleo en 2020 y 2025 será la misma con o sin la norma del metano.

Los mayores problemas pueden venir del exterior. Si EEUU levanta las sanciones a Rusia, el suministro de petróleo ruso podría aumentar. Sin embargo, la línea dura de Trump frente a Irán plantea la posibilidad de que se renueven las sanciones a las ventas de petróleo iraní.

Desde el día de las elecciones los mercados de futuros del petróleo han seguido un rumbo incierto y los futuros del West Texas Intermediate para entrega en diciembre de 2020 han aumentado sólo alrededor de 1 dólar.

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