El CEO de Blackstone, un inversor alternativo pro-China y pro-Trump

5 DIAS, Opinión

Trumpista convencido, muy interesado en la sociedad y la cultura chinas, y CEO de la firma de capital privado Blackstone, líder mundial en inversiones alternativas y que ahora poseerá la segunda mayor inmobiliaria de España, tras la compra del 51% de la cartera de Popular a Santander. Es Stephen Allen Schwarzman (Filadelfia, EEUU, 1947), la 113ª persona más rica del mundo.

Su fortuna personal es de 10.200 millones de dólares, según Forbes. Es uno de los asesores del presidente de EE UU, Donald Trump, y preside su Foro de Política y Estrategia, formado por importantes empresarios y directivos, como Jamie Dimon, máximo ejecutivo de JP Morgan. Algunos, como Elon Musk de Tesla y Bob Iger de Disney, abandonaron el grupo cuando Trump decidió rechazar el Acuerdo de París sobre el clima. Pero Schwarzman sigue fiel a la estrella de Twitter, de quien dice que es una persona “práctica y dispuesta a cambiar de postura, que sobre todo cree en la eficiencia”.

El jefe de Blackstone nunca ha escondido su simpatía hacia el Partido Republicano. Estudió en la Universidad de Yale al mismo tiempo que el expresidente George W. Bush (con quien también coincidió en la influyente hermandad universitaria Skull and Bones, Huesos y Calavera), y después ha hecho sucesivas donaciones a candidatos del partido del elefante, como Mitt Romney y Marco Rubio.

En las últimas elecciones primarias fue uno de los pocos empresarios que apostó por Trump antes que por Ted Cruz, puesto que creía que el magnate tendría una línea política más clara y no oscilaría “de la derecha a la izquierda”.

Su socio en la fundación de The Blackstone Group en 1985, Pete Peterson, había sido responsable de Comercio con Richard Nixon. Antes, Steve Schwarzman había trabajado en Lehman Brothers, donde alcanzó el rango de director general a los 31 años, y llegó a ser jefe del equipo global de fusiones y adquisiciones. Blackstone empezó centrándose precisamente en este tipo de operaciones.

El punto más alto del grupo se produjo en 2007, año de su salida a Bolsa, por 4.000 millones de dólares, y del 60º cumpleaños del CEO, que celebró con una actuación en vivo de Rod Stewart por la que pagó un millón de dólares. Entre los invitados, el ex secretario de Estado Colin Powell, el entonces alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, y, claro, Trump.

Desde entonces Blackstone ha sufrido también los embates de la crisis, aunque sigue siendo la referencia en inversiones alternativas, como hedge funds e inmobiliario. Para Schwarzman, la clave de su éxito es su aversión al riesgo. “Si consigues seguir prosperando a los 50 o 60 años, es porque sabes muy bien cómo evitar problemas y cuándo invertir de forma conservadora o dinámica”, declaraba en junio a Bloomberg.

Schwarzman se crio en una familia judía en Huntingdon Valley (Pensilvania). Su padre, Joseph, era dueño de una tienda de productos secos en Filadelfia. Luego estudió en Yale y en Harvard, donde conoció a su primera esposa, Ellen Philips, que trabajaba allí como investigadora. Tuvieron dos hijos: Elizabeth, de 41 años, y Edward Teddy Frank, de 38. Se divorciaron en 1990, y en 1995, Schwarzman se casó con Christine Hearst, una abogada de propiedad intelectual. Viven en un dúplex en Manhattan.

Entre sus donaciones más llamativas destacan los 100 millones de dólares que dio en 2008 para expandir la Biblioteca Pública de Nueva York, de la que es patrono. Y hace dos años donó otros 150 millones a Yale. Pero su proyecto filantrópico más conocido son las Schwarzman Scholars, un programa de becas para que un centenar de estudiantes (un 45% estadounidenses, un 20% chinos y un 35% del resto del mundo) pasen un año en Pekín estudiando un máster en Políticas Públicas, Relaciones Internacionales y Economía y, sobre todo, conozcan la cultura y la sociedad chinas.

Su interés por el país nació con la OPV de Blackstone, en la que el Gobierno de Pekín hizo una gran inversión. A su juicio, los líderes futuros deben conocer mejor las motivaciones y la historia de China, y la cooperación entre Oriente y Occidente será fundamental para la estabilidad geopolítica. El programa acaba de cerrar su primer curso, mientras se recrudece la crisis entre EE UU y Corea del Norte, en la que China quiere ejercer de árbitro. En febrero, Schwarzman respondió a algunos de los becados, que le censuraron su cercanía a Trump, que “tener influencia y dar consejos sensatos es bueno, aunque atraiga las críticas y requiera algún sacrificio”.

Aunque tiene “dos trabajos y medio” (el empresarial, el filantrópico y el político), Schwartzman intenta parar alguna vez. Una de sus aficiones favoritas es ver la veterana serie Ley y orden, pero sobre todo, le gusta estar en un clima cálido, en la orilla del mar, escuchando las olas; quizás haciendo algo de trabajo, o hablando por teléfono. Siempre, cerca del agua.

Fiebre de compras

El grupo de inversión Blackstone tiene más de 2.200 empleados en todo el mundo, y gestiona 371.000 millones de dólares, de los cuales 104.000 millones son activos inmobiliarios.

La venta de la mitad del negocio inmobiliario de Popular a Blackstone es la mayor compra inmobiliaria de España (Sareb aparte). La sociedad resultante tendrá activos valorados (a precio de compra) en 30.000 millones de euros, que Blackstone ha comprado con un descuento del 66%.

En EE UU, la empresa Invitation Homes, propiedad en un 70% del grupo de Steve Schwarzman, llegó a un acuerdo la semana pasada para comprar la rival Starwood Waypont Homes y crear la mayor compañía de alquiler de casas unifamiliares del país.

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