¿Cuánto pueden agudizar los bonos la corrección de la Bolsa?

5 DIAS, Ibex 35

El mercado de deuda ha lanzado una primera advertencia a la Bolsa, que ha encontrado en la subida de rentabilidades de los bonos motivo para iniciar una racha de caídas no vista en muchos meses. Los inversores han comenzado a asustarse por la rapidez con que está subiendo el rendimiento de los bonos: desde finales de 2017, el del bono estadounidense a 10 años se ha disparado del 2,44% al 2,85% y el del bund alemán, del 0,426% al 0,736%, en máximos de 2015.

Hasta la semana pasada, la Bolsa había vivido de espaldas a los efectos nocivos que las alzas de tipos pueden tener sobre la renta variable. Los inversores habían disfrutado del rally que se anotaron los bancos ante la expectativa de un precio del dinero más alto. Pero esa expectativa se ha acelerado, hasta el punto de recordar los otros efectos que también provocan tipos de interés más elevados: empresas con mayores dificultades para financiarse y pagar su deuda e inversores que empiezan a encontrar en el cupón de los bonos una rentabilidad más atractiva que la de la Bolsa.

La recogida de beneficios con que comenzó el año en la deuda, tras largos años de revalorización, se ha contagiado a la Bolsa. Y a la vista de que el motivo de las ventas bursátiles está en el alza de rentabilidad de los bonos, que se mueve a la inversa de su precio, surgen las preguntas de cuánto va a seguir cayendo la renta variable y hasta dónde puede subir la deuda sin provocar un cambio de rumbo en la Bolsa.

Los expertos coinciden en que los descensos de estos días son una corrección saludable que tiene visos de continuar pero sin poner en jaque el fondo aún alcista del mercado, apoyado en una óptima situación económica. “Las actuales caídas abren oportunidades de inversión de cara al ejercicio actual. Sin embargo, hay que matizar que esta oportunidad no es inmediata y que en el muy corto plazo seguiremos viendo toma de beneficios”, señalan desde Bankinter, donde prevén una semana muy influenciada por las rentabilidades de la renta fija.

La rentabilidad por dividendo del Eurostoxx 50, del 3,5%, supera al bono de EE UU y bate por goleada al ‘bund’ alemán

En Link Securities coinciden en que “esta corrección puede ser una buena oportunidad de compra, siempre que se tenga paciencia y se espere que los mercados toquen fondo y se estabilicen. Habrá por ello que estar muy atento al comportamiento de los bonos, activos que en los próximos días se convertirán en la referencia a seguir”.

¿Hasta qué punto pueden entonces los bonos agudizar la corrección bursátil? ¿Su ascenso es una grave amenaza para la Bolsa o solo una excusa para la toma de beneficios? Llegados a este punto, los analistas consideran que la amenaza no es tal y que las señales de aumento de la inflación que llegan de EE UU, y que han acelerado el alza de los tipos de la deuda, no van a provocar alzas de tipos de interés que descabalen el actual statu quo. En definitiva, no prevén que vaya a dispararse el coste de financiación de las empresas ni que vaya a imponerse la inversión en bonos como alternativa a los dividendos de la Bolsa.

“Lo que de verdad importa es por qué suben las rentabilidades de los bonos, y no lo hacen porque haya riesgo de recesión. Además, no hay problemas de liquidez y las empresas se financian bien. Estamos lejos de ver una salida de inversores de la Bolsa. Es más, hay cierto trasvase de flujos de renta fija a renta variable”, sostiene Cristina Gavín, gestora de fondos de Ibercaja. “Los bancos centrales deben haber aprendido de pasadas experiencias y preferirán convivir con una inflación algo por encima de sus objetivos que paralizar la economía con rápidas subidas de sus tasas de interés de referencia”, añaden desde Link Securities.

Gavín defiende que “hay más atractivo en la Bolsa europea en comparación con la deuda”. Así, la rentabilidad por dividendo del Eurostoxx 50 está en el 3,5%, por encima del 2,8% del rendimiento del treasury y muy lejos del 0,73% del bund alemán. La diferencia, eso sí, es menos evidente si se toma en cuenta la rentabilidad por dividendo del Standard & Poor’s 500, entorno al 2%.

La comparación entre deuda y dividendos hay que hacerla en cualquier caso a largo plazo, según apunta Féliz López, director general de Atl Capital. López reconoce su inquietud por una subida de tipos más deprisa y brusca de lo esperado y advierte que un rendimiento del treasury en el 3% –ahora en el 2,85%– es una resistencia importante que, una vez superada, puede acelerar las ventas en Bolsa, aunque este no es su escenario central. “Si las subidas de tipos vienen sostenidas por datos macroeconómicos buenos, no tienen por qué tener impacto en la renta variable”, añade.

En este sentido, Bank of America Merrill Lynch mantiene una visión constructiva para la Bolsa, apoyada en el crecimiento económico y en un incremento de beneficios empresariales que prevé de doble dígito este año. “Los mercados han corrido demasiado en enero y una corrección era necesaria”, añade el banco estadounidense, que adopta una posición defensiva en tipos de interés, en previsión de que el mercado va a seguir poniendo en precio el alza de la inflación en EE UU.

“En el actual entorno de crecimiento, es improbable que Bolsas y bonos vayan a mantener su rumbo alcista en paralelo”, advierte David Lafferty, estratega jefe de mercados de Natixis IM. Si no en la Bolsa, el final del mercado alcista en la renta fija sí está cerca.

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