El acuerdo entre Eon y RWE transformará el sector eléctrico alemán

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Logo de RWE. Bloomberg NewsEXPANSIÓN

El acuerdo que transformará el sector eléctrico de Alemania recibió el nombre en código de “cable de alta tensión”.

El complejo intercambio de activos entre Eon y su rival RWE, diseñado por un pequeño equipo de ejecutivos y banqueros de inversión en los seis últimos meses, tendrá repercusiones sobre la industria de la energía europea.

Según una persona al corriente de las discusiones, no se contactó con RWE hasta poco antes de Navidades. Pero en menos de tres meses de negociaciones frenéticas, ambas partes acordaron una serie de transacciones que cambiarán drásticamente las dos mayores eléctricas de Alemania, y pondrán fin a años de incertidumbre en el sector.

Eon y RWE sufrieron un duro revés con la decisión por sorpresa de Angela Merkel en 2011 de suprimir de forma paulatina la energía nuclear, a raíz del desastre nuclear de Fukushima. También se vieron afectadas por el rápido crecimiento de la energía renovable en Alemania, que hizo desplomarse el precio de la electricidad en el mercado mayorista y afectó a los beneficios de las eléctricas.

Para Eon y RWE, el acuerdo anunciado el domingo pone fin a la era de las compañías integradas que generan electricidad, son propietarias de la red de suministro y controlan la relación con el cliente. “La transacción muestra que la industria ha renunciado al valor de la integración vertical”, señala un analista, que añade que es inevitable que se produzcan más acuerdos de esta naturaleza.

La operación tendrá dos fases. En primer lugar, Eon comprará la participación del 76,8% de RWE en Innogy, el negocio de energía renovable escindido en 2016, y ofrecerá a los accionistas minoritarios de Innogy 40 euros en efectivo por acción, lo que supone una prima del 15,6% sobre el precio de cierre del viernes.

A continuación, Eon devolverá activos de energía renovable de Innogy, a los que sumará suyos propios, a RWE. El acuerdo convertirá a Eon en el mayor operador de redes y distribuidor de electricidad de Europa, mientras que RWE será el segundo mayor productor de energía verde del continente.

El valor total de ambas operaciones supera los 60.000 millones de euros. La compra de Innogy por Eon supone 43.000 millones de euros, y los activos entregados a RWE en la segunda fase están valorados en 17.000 millones.

Sin embargo, será poco el dinero que cambie de manos. La oferta de Eon a los inversores minoritarios de Innogy costará unos 5.000 millones de euros, y RWE pagará 1.500 millones en efectivo a Eon. También recibirá nuevas acciones en Eon que representarán el 16,7% del grupo ampliado. Dada la complejidad de las operaciones, el cierre del acuerdo no se prevé hasta el tercer trimestre de 2019.

El intercambio de activos -que todavía tienen que aprobar los consejos de administración de cada compañía- se produce después de tres años de actividad frenética de las eléctricas alemanas. A partir de 2014, tanto Eon como RWE establecieron empresas para gestionar las renovables, las redes y la distribución aparte de sus plantas de carbón y gas: RWE creó un negocio de energía verde con Innogy, y Eon sacó a Bolsa sus activos de combustibles fósiles con el nombre de Uniper. La eléctrica finlandesa Fortum compró la participación del 47% de Eon en Uniper por algo menos de 4.000 millones de euros este año.

Pero el acuerdo llega en un momento delicado para el equipo gestor de Innogy. La compañía no ha encontrado todavía un sucesor permanente para Peter Terium, el exconsejero delegado arquitecto de la escisión, que dejó la empresa en diciembre tras una revisión a la baja de los beneficios que borró casi un 20% de su valor en Bolsa. Aunque las acciones de Innogy han recuperado un 15% de su precio en las últimas semanas, siguen lejos de su pico. Y el director financiero, Bernhard Günther fue gravemente herido en un ataque con ácido que la policía considera un intento de asesinato.

La noticia también refleja un cambio de estrategia de RWE, que da marcha atrás en la salida de las renovables.

Los banqueros que trabajan en la operación esperan pocas trabas por cuestiones antimonopolio. Uno de ellos señala que “el acuerdo afecta en su mayoría a activos regulados, donde el consumidor está protegido por las autoridades reguladoras”.

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