Telefónica sacrifica el precio frente a la seguridad a largo plazo en la gestión de su deuda

Empresas, EXPANSION

Sede de Telefónica.

El coste medio del pasivo de la operadora vuelve a niveles de 2016. La vida media del endeudamiento supera los nueve años, con el 72% a tipo fijo.

Camino de ida y vuelta en el coste de la deuda de Telefónica, pero con un objetivo muy concreto en la mente: sacrificar parte de las bondades que ofrece el actual paraíso de los tipos de interés ultrabajos a cambio de vivir en el edén un poco más de tiempo.

En concreto, la operadora de telecomunicaciones presidida por José María Álvarez-Pallete tiene 9,1 años de tranquilidad por delante a la hora de afrontar la factura que debe abonar por su pasivo de 43.975 millones de euros, según figura en las cuentas del primer trimestre de 2018 presentadas por la compañía. Este plazo corresponde a la vida media de la deuda que tiene en este momento y se ha ocupado a conciencia de ampliar ese periodo lo máximo.

A la vez, Telefónica se ha asegurado de pagar durante este tiempo un peaje muy ajustado por su deuda y lo ha hecho para adelantarse al previsible cambio de ciclo en la política monetaria. La heterodoxia financiera del Banco Central Europeo tiene fecha de caducidad y el organismo comandado por Mario Draghi empezará su repliegue a la vuelta del verano. Las subidas oficiales de tipos se esperan a partir de 2019, pero los mercados secundarios ya han comenzado a sentir los efectos: la rentabilidad del bono a 10 años de Telefónica se ha encarecido un 12% en lo que va de año.

Esta subida no es nada comparada con la que puede venir cuando el precio del dinero comience a subir, así que la operadora se está preparando para ello. Y está apelando a tres estrategias fundamentales para ello.

La primera es refinanciar toda la deuda que puede para reducir su precio. Lo ha hecho tanto con préstamos como con bonos. En el primer caso, la operadora se sentó con los bancos en marzo para cambiar las condiciones de dos créditos sindicados que tenía por 5.500 millones de euros con el objetivo de convertirlos en uno solo. Con ello consiguió abaratar un 20% el precio que paga por ese dinero y también ampliar el vencimiento: no tendrá que devolverlo hasta dentro de siete años.

Con los bonos ha hecho operaciones similares, como la emisión de deuda híbrida por 2.250 millones que realizó también en marzo y que usó para recomprar colocaciones más antiguas de este mismo tipo de deuda perpetua y que pagaban cupones más altos. Con este movimiento, Telefónica ha reducido el tipo de interés medio a pagar desde el 5,34% al 4,41% y ha extendido el plazo medio a partir del cual los híbridos son amortizables, según figura en documentos oficiales de la compañía.

Emitir a largo plazo

La segunda estrategia se ha centrado directamente en emitir a muy largo plazo y en el mercado que presentara las mejores condiciones para ello. El mejor ejemplo son las emisiones a 20 y 30 años en dólares por 1.640 millones de euros de este primer trimestre.

El último movimiento para proteger sus cuentas futuras ha pasado por convertir la deuda a tipo variable (sujeta a las fluctuaciones de los tipos de interés y susceptible de encarecerse) en pasivo a tipo fijo (inmune a las subidas del precio del dinero). En estos momentos, el 72% del endeudamiento de Telefónica es a tipo fijo.

La contrapartida de todo ello ha sido aumentar el coste medio de su deuda. Emitir a largo plazo es más caro que hacerlo a corto y lo mismo sucede con la conversión de la deuda a tipo fijo, cuyo precio siempre será más alto que uno variable ya que su filosofía se basa en pagar un poco más cuando los tipos están bajos a cambio de ahorrarse sustos cuando suben.

A cierre de marzo la factura está en el 3,5% por el pago combinado de cupones a los dueños de los bonos y de intereses a los bancos, tanto por su pasivo en Latinoamérica como en Europa.

Esta cifra es superior al 3,32% con el que cerró el año 2017 (el encarecimiento es del 5,4%) y también a la de los trimestres precedentes de ese ejercicio. Para ver un pago medio por encima del 3,5% hay que retroceder hasta los últimos meses de 2016.

En términos absolutos, sin embargo, el coste es muy inferior al que Telefónica pagaba antes de la crisis, que llegó a superar el 6% e incluso el 7%, y está cerca de los mínimos históricos del 3,22% que pagó de media en el segundo trimestre del año pasado. El objetivo es conservar esta referencia en niveles mínimos durante el máximo tiempo cuando el panorama monetario empiece a cambiar.

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