El nuevo gabinete italiano busca un equilibrio de posturas

Economia, EXPANSION

Luigi Di Maio (ministro de Trabajo) y Matteo Salvini (Interior) serán quiénes realmente dirijan Italia. EFE

El nuevo Gobierno populista mezcla tecnócratas y políticos y otorga a los partidos que componen la coalición un peso similar. Se alternan los perfiles conciliadores y los intransigentes.

Cuando la Unión Europea mantuvo por última vez negociaciones presupuestarias en 2012, el principal negociador por Italia fue Enzo Moavero, un veterano de 63 años de las instituciones europeas próximo a Mario Monti, el entonces primer ministro tecnócrata.

En un giro inesperado, Moavero volverá pronto a Bruselas, pero esta vez como ministro de Exteriores de un nuevo Gobierno populista en Roma liderado por la formación antisistema Movimiento 5 Estrellas y la Liga de extrema derecha, que ganaron peso criticando las medidas de austeridad aprobadas por el Gobierno de Monti.

La selección de Moavero puede parecer extraña teniendo en cuenta que los dos partidos han prometido romper con la forma tradicional de tratar con la UE. Pero refleja un delicado equilibrio en la composición del nuevo gabinete, que mezcla tecnócratas y políticos, figuras intransigentes con otras más conciliadoras, europeístas y nativistas, y que está diseñado para no dar ventaja a un partido sobre el otro.

El nuevo Gobierno juró el cargo el viernes, poniendo fin a una crisis política que ha aprisionado al país durante casi tres años y ha provocado la alarma de los inversores. Se prevé que supere hoy el último obstáculo -los votos de confianza en ambas cámaras del Parlamento-.

«Es un Gobierno distinto a todo lo que hemos visto en este país, y no se me ocurre nada similar en ninguna otra nación», aseguró Roberto D’Alimonte, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad LUISS en Roma. «Es un nuevo animal, mitas político y mitad tecnócrata», señaló.

Moavero se sitúa en la parte más europeísta del espectro, lo que podría tranquilizar a unos legisladores que temen que Roma abandone su posicionamiento tradicional a favor de Europa y las relaciones transatlánticas, girando tal vez hacia Moscú en los próximos meses.

Pero, por otra parte, la antigua cartera de Moavero como ministro de la UE la asumirá Paolo Savona, un economista euroescéptico de 81 años, que fue rechazado como ministro de Finanzas por el presidente italiano Sergio Mattarella a consecuencia de sus críticas contra la moneda única y a sus demandas de un plan B para salir del euro.

A Mattarella no sólo le preocupaba la postura de Savona sobre el euro. El tono germanófobo de sus declaraciones, como las comparaciones de la política económica contemporánea de Berlín con su expansión militar en la década de 1930, había alarmado al presidente italiano.

Sin embargo, haciendo una concesión a la Liga, que propuso a Savona, Mattarella le permitió asumir un puesto con menos poder.

«Las posturas de Savona no son ‘criptonacionalistas’, no es antieuropeísta. Quiere una Europa distinta -que es como Stiglitz o Krugman la ven-«, explica una ex autoridad italiana que conoce a Savona, haciendo referencia a los dos economistas estadounidenses que han cuestionado si la arquitectura de la moneda única es viable. «Pero es terco e incluso un poco rencoroso, se había sentido apartado, excluido del poder en los últimos años».

Según D’Alimonte, dos figuras poco conocidas en puestos clave podrían inclinar la balanza de uno u otro lado. Una es Giuseppe Conte, el profesor de Derecho Civil de 53 años escogido primer ministro del Gobierno de coalición.

Conte ha mostrado cercanía al M5S en los últimos años, pero no posee antecedentes políticos sobre los que basar una opinión y resulta difícil determinar su postura con respecto a los lazos de Italia con Europa -o a la política exterior del país-.

La semana pasada, Conte negó que su Gobierno fuese a sacar al país de la moneda única. «Para ser precisos, nunca hablamos de abandonar el euro, nunca. No está en la plataforma. La cuestión nunca estuvo en la agenda», declaró Conte.

También resulta difícil determinar la estrategia que seguirá Giovanni Tria, el profesor de Economía Política de la Universidad Tor Vergata de Roma designado ministro de Finanzas. Aunque a Mattarella le habría complacido el hecho de que no mostrase el mismo grado de hostilidad hacia la moneda única como Savona, sus opiniones han causado sorpresa.

«Los que hablan de la salida del euro como una panacea se equivocan, pero Mario Draghi, el presidente del BCE, tampoco tiene razón cuando afirma que el euro es irreversible, si no aclara el calendario y las reformas necesarios para su supervivencia», escribía el año pasado Tria en Il Sole 24 Ore, en un artículo junto a Renato Brunetta, un diputado de centro-derecha. «El mayor peligro es una implosión, no la salida», advertía.

Por desgracia, la línea política del nuevo Gobierno la dictarán Luigi Di Maio y Matteo Salvini, líderes respectivamente del M5S y la Liga, y vicepresidentes.

Di Maio también es ministro de Trabajo y Desarrollo Económico, funciones en las que se engloba la supervisión de la política comercial, mientras que Salvini será ministro del Interior.

El hecho de que haya tanta variedad de opiniones en el Gobierno puede suponer una ventaja para ellos. «Intentan jugar a dos bandas -y los populistas son muy buenos jugando a dos bandas-«, advirtió Daniele Albertazzi, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Birmingham.

Se desconoce la agresividad que adoptarán en Europa las nuevas autoridades de Italia una vez que asuman el poder. Pero en casa, prácticamente no cabe duda de que intentarán apuntarse algunos puntos entre sus votantes descontentos desde el principio. «Preveo medidas simbólicas que calen en la opinión pública, en el caso de 5 Estrellas sobre los beneficios para los políticos, y para la Liga en materia de inmigración. Con respecto a la política económica, se moverán con más prudencia», explicó D’Alimonte.

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