Nadia Calviño, el último bastión del 'guerrismo' como ministra de Economía

COTIZALIA, Economia

05.06.201814:08 H.

Pedro Sánchez ya ha decidido quién será su nueva ministra de Economía. Se trata de Nadia Calviño -hija de José María Calviño, el primer presidente socialista de RTVE de la era Felipe González- y actual directora general de Presupuestos de la Unión Europea. Es, por lo tanto, la funcionaria española de mayor rango en Bruselas (sin contar los cargos políticos). Y, de hecho, es la número dos del comisario alemán Günther Oettinger.

Llega de la mano del excomisario Joaquín Almunia, de quien fue su número dos en los tiempos en que el exsecretario general del PSOE era vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de competencia. Almunia forma parte del núcleo de economistas que asesoran a Pedro Sánchez, y mantiene buenas relaciones con el responsable de Economía de la ejecutiva federal, Manu Escudero.

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Escudero es uno de los antiguos guerristas que continúan en Ferraz, la sede del PSOE, y aunque aquel grupo se disolvió, Pedro Sánchez tuvo el respaldo inicial del propio Escudero y de José Félix Tezanos, otro conocido guerrista, como el propio José María Calviño, con despacho de abogados muy cerca de Ferraz. Ese antiguo grupo de guerristas -representantes del sector socialdemócrata más clásico- continúa reuniéndose, aunque su antiguo jefe de filas hace ya mucho tiempo que optó por Susana Díaz frente a Sánchez.

Abrir puertas

La economista Nadia Calviño, en todo caso, se ha forjado un extraordinario currículum. Primero en la antigua dirección general de Previsión y Coyuntura a finales de los años 90, cuando España entró a formar parte de la unión monetaria. Posteriormente, se trasladó a Bruselas, donde ha forjado el resto de su trayectoria profesional. Su nombramiento, por lo tanto, abre muchas puertas a Pedro Sánchez en unos momentos clave desde el punto de vista presupuestario. España se ha comprometido a reducir hasta el 2,2% el déficit público en 2018, y los propios servicios de la Comisión Europeo han adelantado que el Gobierno debe hacer ajustes en el gasto para cumplir con ese objetivo.

Calviño, de hecho, cubre las dos áreas fundamentales de lo que todavía es hoy el Ministerio de Economía. Por un lado, todo lo que tiene que ver con la defensa de la competencia, y, por otro, todo lo referente con las previsiones macroeconómicas. El nombramiento de Calviño confirma que el presidente del Gobierno renuncia a volver a unir los ministerios de Economía y Hacienda, algo que ha sido tradición en los ejecutivos socialistas.

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