Cómo será el proceso para suceder a Rajoy

Economia, EXPANSION

Mariano Rajoy. EFE

Los militantes votarán en primera vuelta a los candidatos y los compromisarios que estarán en el Congreso.

Los aires de la nueva política han terminado por llegar a los Estatutos del PP. Respondiendo a la presión de federaciones como las de Valencia y Madrid, que defendían el principio de «un militante, un voto», los populares aprobaron a finales de 2016 un sistema de elección de líderes que da mayor protagonismo a los afiliados mediante un sistema de doble vuelta, que ahora será decisivo en caso de que se presenten varios candidatos a suceder a Rajoy.

Una vez que se ponga fecha para el Congreso Extraordinario, lo que previsiblemente en la junta directiva sucederá el próximo lunes, los militantes tendrán un plazo de quince días para realizar la inscripción necesaria para participar en el proceso. Un plazo similar -de entre siete y quince días- tendrán Feijóo, Cospedal, Sáenz de Santamaría y todos aquellos que se quieran presentar como precandidatos, para lo que sólo se requieren 100 avales.

Tras una campaña electoral de al menos 21 días se celebrará la primera vuelta de estas particulares primarias, donde los militantes depositarán un doble voto. En una urna elegirán a los aproximadamente 2.500 compromisarios que participarán en el Congreso extraordinario, para lo que en principio -no está regulado en los estatutos- habrá un sistema de listas abiertas. En la segunda urna elegirán directamente al candidato que prefieran.

Aunque el voto de los militantes sin duda enviará un mensaje importante, es improbable que de esta primera fase salga un vencedor definitivo. Para que no se necesite la votación en el Congreso extraordinario, uno de los candidatos debe obtener el 50% de los votos, sacar un margen superior a 15 puntos sobre el segundo clasificado y ganar en treinta de las 60 circunscripciones electorales, que serán las provincias.

Si, como es previsible, ningún precandidato alcanzara estos resultados, avanzarán al Congreso Extraordinario los dos que obtengan mayor número de votos. Los encargados de decidir el vencedor serán los más de 2.500 compromisarios elegidos por los militantes, a los que se sumarían algunas figuras de la dirección nacional. Los participantes en el Congreso serán también los encargados de elegir a los 35 vocales que formarán parte del Comité Ejecutivo Nacional.

De esta forma, aunque sea por vía indirecta, el voto de los militantes será decisivo para elegir al líder de un partido que nunca se ha enfrentado a una elección abierta de tanta magnitud. Una de las grandes incógnitas es la importancia que tendrá el respaldo de los dirigentes territoriales -no sólo los autonómicos, sino también los provinciales- entre los que Cospedal y Feijóo pueden reunir más apoyos que Sáenz de Santamaría o un outsider. Al ser un sistema más abierto y menos sometido al control del partido, no es completamente descartable que se produzca alguna sorpresa como la que en su momento produjo la victoria de Sánchez en las primarias del PSOE en 2017.

A la hora de hacer sus cálculos, los candidatos a la presidencia del partido tendrán que prestar especial atención a cuatro territorios que concentran a casi la mitad de los 869.535 afiliados que tiene actualmente el PP. El más importante es Andalucía, que concentra a 169.602 afiliados, aproximadamente un 20% del total, si bien su peso en el número de compromisarios será algo menor -en torno al 18%- debido a los criterios de ponderación. La otra federación con capacidad para decantar la balanza es la Comunidad Valenciana, que agrupa a 149.177 afiliados, el 17% del total.

Si finalmente decide presentarse, Feijóo contará la importante ventaja de controlar la tercera federación en cuento a número de militantes, con 101.100, algo más del 11% del total. Por contra, una comunidad que ha perdido mucho peso desde los años que estaba controlada por Aguirre es la madrileña, que pese a todo reúne actualmente a 94.607 afiliados, un 11% del total.

Aunque puede generar cierto vértigo al ser la primera vez que se utilice a nivel nacional, este sistema no es una completa incógnita para el PP, que lo ha empleado ya tanto en elecciones locales como en autonómicas. En lo que a este último nivel se refiere, no ha deparado hasta ahora grandes sorpresas, permitiendo la elección de Juan Manuel Moreno en Andalucía o Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León.

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