Cuando apostar por la sostenibilidad es el mejor recurso para la empresa

Empresas, EXPANSION

De izda. a dcha., Alfred Vernis (Inditex), Carmen Basolas (Chiesi), Eliza Ward (Ethical Trading Initiative) y Germán Granda (Forética).

Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, EXPANSIÓN, ‘El Mundo y ‘Marca’ reúnen a grandes compañías que vienen mostrando las mejores prácticas en este terreno.

Desde la firma del acuerdo histórico alcanzado hace dos años por 195 países en París para mitigar los efectos del cambio climático, han surgido nuevas preocupaciones y tendencias entre el sector empresarial y bancario: cómo alcanzar modelos de crecimiento económico a largo plazo que sean rentables y sostenibles, cómo aunar el éxito empresarial con el progreso social sin menoscabar los derechos laborales o hacia dónde se encaminan las operaciones financieras de los bancos para contribuir a la sostenibilidad son aspectos destacables.

Todos ellos fueron analizados ampliamente ayer, Día del Medio Ambiente, en el encuentro El Mundo Sostenible, que congregó representantes de empresas de distinta naturaleza para abordar estos temas.

Esfuerzo colectivo

El evento, que fue organizado por Expansión, El Mundo y Marca, contó con el patrocinio de Basf, Chiesi e Inditex, y la colaboración de Amadeus, Borges, CBRE, P&G, Renfe y Signus.

En el inicio de una de estas mesas redondas enfocada en sostenibilidad social, Eliza Ward, una de las ponentes y senior advisor bussiness development de Ethical Trading Initiative (ETI) -organización que lleva 20 años promoviendo estos ideales y ayudando a implantarlos entre las empresas-, explicaba que «el principal reto que tenemos que asumir es asegurar los salarios y los derechos de los trabajadores».

«Intentar cambiar una industria como la de la moda es muy difícil», respondía Alfred Vernis, director Académico de Sostenibilidad de Inditex. Sin embargo, no se mostraba amedrentado por el reto que supone: «Sabemos que la responsabilidad del cambio es nuestra y lucharemos para que la economía circular sea una realidad y no palabras bonitas».

Aun así, desde el punto de vista de Vernis, falta una conciencia colectiva arraigada entre los consumidores acerca de este tipo de temas. Por eso, el experto cree que es la empresa quien tiene que iniciar el movimiento, algo que hacen desde el grupo textil con las etiquetas Join Life, que marcan la ropa de producciones sostenibles: «Sabemos que si lo promovemos, nuestros proveedores trabajaran por traernos estas prendas», lo que aumentará la oferta y, por lo tanto, la demanda de los consumidores. Pensar en estos últimos, precisamente, es lo que hacen desde Chiesi, una farmacéutica que lucha por encontrar medicamentos para enfermedades raras: «Nosotros hemos invertido millones de euros en una cura para seis personas en España», apostillaba Carmen Basolas, su directora de RRII, poniendo de manifiesto que en la industria no sólo cuentan los números, también las personas.

Con la mirada puesta en las entidades bancarias, algunos ven ya «un cambio inimaginable hace dos años que demuestra el sentido de oportunidad y de urgencia que tenemos como industria», como así lo expresó Toni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA.

Tanto él como Jaime Silos, presidente de Spainsif y director de Desarrollo Corporativo de Forética, se encargaron de valorar ampliamente las consecuencias del Plan de Acción publicado por la Comisión Europea el pasado mes de marzo que, según Ballabriga, «va a poner a Europa en el liderazgo de las finanzas sostenibles en el mundo».

Supervisar de qué manera se está llevando a cabo la sostenibilidad, habilitar a autoridades de supervisión europea para homogeneizar índices y a agencias de rating para que integren estas materias son los aspectos clave de este informe, que hace que las compañías asuman la transparencia como indelegable y sea revisado constantemente.

Algo que, desde el punto de vista del director global de Negocio Responsable de BBVA, la banca lleva tiempo haciendo los deberes en este sentido. Por un lado, en la definición de los estándares y las autorregulaciones y, por otro, en el esfuerzo colectivo que las entidades bancarias han tenido que realizar para integrar las finanzas sostenibles en sus agendas.

Un recurso para las empresas

La economía circular se ha convertido en una de las piezas fundamentales para que las propias empresas reduzcan al mínimo la generación de residuos.Tanto es así que algunas de ellas han trazado ya claras líneas definitorias de cómo actuar en este panorama que pide actuaciones de manera acuciante, tal y como quedó patente en otra de las mesas del encuentro. Compañías como Basf abogan por hacer de la química el eje de sus actividades con el fin de combinar éxito económico con responsabilidad social y protección del medio ambiente. Esa filosofía les sirve, según dice Navarro, «como un organismo vivo», ya que sus más de 300 centros productivos reutilizan subproductos de plantas vecinas, algo que les permite una ventaja competitiva con un ahorro de cerca de 500 millones de euros anuales.

Asimismo, en muchos de sus productos incluye residuos de construcción a cemento nuevo para que su consumo sea menor y, así, minimizar el gasto de agua y de CO2 contaminante. Entre su colaboración con otras empresas es de reseñar la creación de las cápsulas Novell Biodé de café responsable a partir de plásticos biodegradables que pueden ser desechadas como residuos orgánicos. Al día se consumen más de siete millones de cápsulas de café no reciclables. Por eso, apostilla Navarro: «Aportar este plástico que soluciona un problema y facilita que todos podamos contribuir, es algo que debería extenderse».

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