El veredicto sobre AT&T y Time Warner abre la puerta a nuevas operaciones en el sector

Empresas, EXPANSION

La luz verde judicial a la integración delos gigantes acelera la guerra de ofertas por 21st Century Fox y anima operaciones.

Casi 140 personas se reunieron en la sala del juez Richard Leon el pasado martes para escuchar su veredicto en la opa por 80.000 millones de dólares de AT&T sobre Time Warner. El juez dio su bendición al acuerdo y criticó las pruebas aportadas por el Gobierno. Cuando su audiencia formada principalmente por abogados y periodistas dio a conocer la noticia, las acciones de los grupos de medios de comunicación se dispararon.

La decisión del juez Leon puso fin a casi dos años de viaje para las compañías, y a seis intensas semanas en un tribunal de Washington en las que el Departamento de Justicia trató de demostrar que el acuerdo dañaría la competencia. La derrota del Gobierno alentará las ambiciones de aquellos que quieran unir grandes negocios de medios.

El foco se ha puesto ya sobre Comcast, que reveló el miércoles una oferta formal en efectivo de 65.000 millones de dólares por activos de 21st Century Fox. Es probable que a esto le siga una guerra de ofertas entre el grupo de Philadelphia y su rival Walt Disney por el negocio de entretenimiento controlado por Rupert Murdoch.

Proceso de consolidación

La remodelación de la industria del entretenimiento probablemente se acelerará con la sentencia del martes, que no forzó desinversiones de AT&T o Time Warner. El sector de los medios vive un proceso de consolidación generalizado, ya que la vieja guardia -los operadores de cable y los distribuidores de televisión- se apresura a combinarse frente a nuevos actores como Netflix y Amazon, que ganan cuota de mercado.

La decisión podría afectar a la estrategia de los grupos de medios CBS y Viacom, que este año mantuvieron conversaciones para volver a fusionarse. Por otra parte, podría convencer a una compañías de telecomunicaciones como Verizon o a un distribuidor de cable como Charter para que pujen por activos de medios. La industria del entretenimiento ha registrado numerosas operaciones, ya que los compradores que operan estudios de Hollywood y otras productoras de contenidos han tratado de ganar escala mediante adquisiciones.

El veredicto de 172 páginas del juez Leon sobre el primer litigio por una gran integración vertical en décadas detallaba la incapacidad del Gobierno para aportar argumentos convincentes. Señaló que el Departamento de Justicia no había proporcionado evidencias válidas de que las fusiones entre proveedores y distribuidores de contenidos dañasen la competencia, algo que tranquilizará a grupos como Comcast.

La decisión supone un revés para Makan Delrahim, el responsable antimonopolio del Departamento de Justicia, que ha asegurado que el Gobierno debería buscar soluciones estructurales a la preocupación en torno a la competencia, por ejemplo mediante desinversiones o el bloqueo directo de acuerdos. Ha descartado soluciones conductuales, como el mecanismo de arbitraje que prometió AT&T para gestionar las disputas de precios, calificándolo de ineficaz.

El Gobierno afrontaba una dura batalla ya que hace tiempo que se considera que las fusiones verticales, que combinan compañías con distintas funciones en la cadena de suministro de un mismo producto, favorecen la competencia cuando se las compara con las fusiones horizontales, en las que las compañías eliminan a la competencia directa. La sentencia del juez Leon aportará otra evidencia más de las dificultades a las que se enfrenta el Gobierno frente a las operaciones verticales.

La política ha sido una amenaza constante para el caso desde su anuncio en 2016. Durante la campaña electoral, el entonces candidato Donald Trump prometió evitar que el acuerdo saliese adelante, y cuando el Departamento de Justicia presentó una demanda en noviembre para bloquearlo, AT&T intentó argumentar que la decisión tenía una motivación política. Tras finalizar el juicio, salió a la luz que AT&T había contratado a Michael Cohen, el abogado personal de Trump, para que le asesorase sobre la operación en 2017.

El juez Leon mantuvo la política fuera del tribunal, decidiendo en su lugar dictar sentencia en base a las pruebas aportadas por el Departamento de Justicia, que consideró claramente insuficientes. Afirmó que el modelo económico del Gobierno «se fundaba en supuestos erróneos». También descartó las pruebas que aportó para mostrar que los precios subirían debido a la mayor ventaja que disfrutaría la compañía fusionada sobre sus rivales asegurando que tenía «poco o ningún valor».

En su veredicto escrito, el juez Leon se refirió a la pérdida de clientes de las cadenas tradicionales, e indicó que le había convencido el argumento de AT&T y Time Warner de que la finalidad del acuerdo era desarrollar nuevos productos y dar una mejor respuesta a la amenaza competitiva de las empresas de tecnología.

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