Citi, JPMorgan, Deutsche… La banca de inversión se lanza a las colocaciones aceleradas

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Lo hacen ante la sequía de OPV en España. Las comisiones son menores y el riesgo es mayor, pero la ejecución es más rápida.

Vía Célere, Azora y Testa Residencial tendrán que esperar. El panorama español de salidas a Bolsa en España apunta a sequía en los próximos meses. Y eso es un tropiezo para las empresas que estaban planeando financiarse en el parqué, pero también para la banca de inversión, que se queda sin operaciones que asegurar y asesorar, sinónimo directo de merma de ingresos. Pero hay una actividad que ha cogido impulso este año y que está haciendo más liviana la travesía del desierto: las colocaciones aceleradas.

Han sido seis las operaciones que se han hecho en España en lo que va de año, fruto de la necesidad de los grandes accionistas de las empresas involucradas de deshacerse de participaciones de forma rápida y contundente. MásMóvil ha sido protagonista por partida doble: Providence vendió en enero un 14,03% del capital de la operadora de telecomunicaciones y los directivos se desprendieron en mayo de un bloque del 2,4%. Las dos operaciones suman más de 300 millones de euros por el valor de las acciones vendidas.

Pero la desinversión más cuantiosa tuvo a Aena en el foco. Su accionista TCI se desprendió del 2,7% del capital en mayo y lo hizo a un precio de mercado que llevó el volumen de la operación muy cerca de los 700 millones de euros.

Neinor, con la venta realizada por Lone Star; Cellnex, con la desinversión de Abertis, y OHL, con la cesión del 12,2% en manos del Grupo Villar Mir, son las otras tres colocaciones aceleradas de relevancia que ha habido este año en el parqué español.

En total son casi 1.500 millones de euros en bloques puestos en Bolsa y han sido once los bancos de inversión que los han llevado adelante. Citi, JPMorgan y Deutsche Bank son las entidades más activas en este campo por número de operaciones en las que han participado, pero el líder indiscutible es el primero, que se llevó el trofeo de la colocación de Aena, junto con UBS.

No todos los bancos tienen capacidad para entrar en estas operaciones. Las ventas de bloques requieren contactar de forma acelerada con grandes inversores dispuestos a comprar elevados volúmenes de acciones.

Apuesta a cambio de negocio

La cartera de contactos que tenga cada entidad importa y también un cierto gusto por el riesgo, porque una venta de bloques no deja de ser una apuesta. El vendedor contacta con los bancos interesados en participar en la operación y cada uno se compromete a asegurar la venta de las acciones con un determinado descuento sobre la cotización, en el sobrentendido de que poner en el mercado millones de acciones va a presionar el precio a la baja. Gana el que ofrezca una menor rebaja, así que muchas veces la necesidad de conseguir la transacción para ganar volumen de cara a los ránkings del sector y las comisiones consiguientes determinan la agresividad de la oferta, aseguran fuentes financieras.

Con las acciones en la mano, los bancos contactan con sus inversores y se apresuran a deshacerse de ellas. Si consiguen hacerlo al precio de aseguramiento, se llevan el botín de las comisiones; si no lo logran, llegan las pérdidas: el banco tendrá que decidir si vende por debajo del precio de aseguramiento o conserva el capital sobrante a la espera de que la cotización remonte.

Eso hace de las colocaciones aceleradas una de las actividades con más riesgo de la banca de inversión, junto con determinadas ampliaciones de capital. A cambio, las comisiones son generosas y el trabajo se puede hacer en una noche.

Santander, por ejemplo, pagó un 1% en la ampliación de capital de 7.500 millones a través de bloques que decidió Ana Botín en enero de 2015, poco después de llegar a la presidencia del banco. Goldman Sachs y UBS, los bancos colocadores y aseguradores de la operación, se embolsaron 75 millones por unas horas de trabajo.

A esa tasa, los once bancos que han participado en ventas de bloques en lo que va de 2018 se repartirán un mínimo de 15 millones en comisiones, que irán a parar a los bolsillos de las firmas más activas en este negocio, Citi, UBS, JPMorgan y Deutsche Bank, y también a los de Santander, BNP Paribas, Société Générale, Crédit Agricole, Credit Suisse, Barclays y Mediobanca.

La ganancia no es la misma que en las salidas a Bolsa. La última (y única) OPV de 2018 fue la de Metrovacesa y dejó 10,5 millones de euros en comisiones a los nueve bancos que trabajaron con ella, así que el sector notará en sus carnes financieras la ausencia de estrenos en el parqué. A cambio, el trabajo que conlleva un debut bursátil se cuenta por varias semanas y no por horas, como las colocaciones aceleradas.

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