Bjorn Kjos: «Norwegian puede seguir adelante sola»

Empresas, EXPANSION

Bjørn Kjos es cofundador, primer accionista y consejero delegado de Norwegian Air Shuttle.

El primer accionista de la escandinava, por la que se han interesado IAG y Lufthansa, afirma que «no seré un obstáculo si el resto de inversores quieren salir».

Bjørn Kjos (Sokna, Noruega, 1946) no ha perdido un ápice de afabilidad y mantiene la sonrisa pese a las dificultades financieras que atraviesa Norwegian Air Shuttle, el proyecto que ha impulsado y que ha revolucionado la industria aérea europea con sus vuelos transoceánicos a precios económicos. La low cost escandinava ha crecido y ha atraído el interés de los gigantes aéreos del Viejo Continente, con IAG y Lufthansa a la cabeza.

A la espera de conocer el desenlace y si, finalmente, Norwegian cambiará de manos, Kjos atiende a EXPANSIÓN en un tren camino a París tras participar en un acto organizado por la patronal de aeropuertos ACI en Bruselas. Evita posicionarse pero, como dice el refrán, quien calla, otorga.

«La entrada de IAG en el capital de Norwegian me pilló por sorpresa; sabía que tenían interés por el modelo pero no esperaba que compraran acciones», admite el ejecutivo noruego sobre el desembarco inesperado del hólding de British Airways e Iberia, que en abril reveló que había adquirido un 4,61% de su rival y que estudiaba opciones, entre ellas, la posibilidad de lanzar una oferta por el 100%.

Desde entonces, los acontecimientos se han sucedido. según reveló Norwegian, IAG remitió dos propuestas no vinculantes que el consejo de administración de la noruega descartó al considerar que infravaloraban a la compañía y sus perspectivas de futuro. La montaña rusa bursátil que vive Norwegian desde abril ha escrito un nuevo capítulo este lunes, después que Lufthansa admitiese que mantiene contactos con la escandinava.

Al margen

Kjos, sin embargo, se mantiene al margen -dentro de lo que puede ser posible para quien es, además de CEO de Norwegian, cofundador y primer accionista de la compañía, con el 26,8% junto al presidente de Norwegian, Bjørn H. Kise-. «Mi trabajo es gestionar la aerolínea, es el consejo de administración quién debe hacer las valoraciones. No soy parte de un proceso de venta, dirijo la compañía y escucho al consejo. Sé que hay más ofertas, hay más de dos, es lo único que me han dicho. IAG es un buen accionista, igual que el resto de inversores de Norwegian, y que yo sepa no ha comprado más títulos. Y es verdad que Lufthansa se ha acercado», reconoce.

En su opinión, sin embargo, no es momento de deshacer posiciones: «Hemos invertido tanto para poner en marcha este proyecto… Ahora estamos llegando al final de ese proceso de crear la red y reducir los costes, y es el momento de recoger los frutos que hemos sembrado». Sostiene que que «ahora es cuándo se verá la rentabilidad de este proyecto», pero asegura que se plegará a lo que decida la mayoría del capital. «No seré un obstáculo, si los inversores quieren salir, no los frenaré», subraya.

Por su parte, dice que «por mi cabeza nunca ha pasado la posibilidad de vender» e insiste en que «es demasiado pronto», pero deja la decisión en manos del máximo órgano de administración, que lidera su socio Kise. «Es la labor del consejo decidir si es el momento adecuado para vender. Ya tenía que haberme retirado hace muchos años, si hay algo en lo que pueda contribuir lo haré pero obviamente es una cuestión de tiempo que me jubile y que tengan que buscar el sucesor adecuado para mí. Lo tendrá que hacer el consejo, no yo».

Aerolínea vs. capital riesgo

Veladamente, se inclina por que, en caso de cambiar de manos, Norwegian pase a formar parte de un grupo aéreo. «Lo que un capital riesgo puede aportar es dinero, también pueden hacerlo nuestros propios accionistas si es necesario. Tanto Lufthansa como IAG son buenos competidores, son buenas compañías y sus CEO son inteligentes. Tengo una buena relación con ellos. Les gusta el concepto y Norwegian sería un buen socio en Barcelona, Londres, Roma, Escandinavia, París…», explica. Incluso les hace un guiño: «Creo que la aportación de una aerolínea con costes bajos en Europa es buena para ellos; les entiendo, yo hubiera hecho lo mismo».

Al tiempo, no obstante, sostiene que su foco está puesto en la gestión diaria de la compañía. Según Kjos, «debemos seguir centrados en nuestra hoja de ruta, en seguir adelante con independencia de quién sea el accionista. No veo que sea algo que preocupe a la plantilla».

Así, el ejecutivo mantiene la confianza en el futuro de la aerolínea: «Norwegian puede seguir adelante sola. Ryanair lleva 15 años diciendo que vamos a quebrar. Tenemos apoyo suficiente y, si necesitáramos más capital, lo pediríamos, pero no es el caso».

Tras cerrar 2017 con unas pérdidas de 30,8 millones de euros -fue la única de las grandess aerolíneas europeas que cerró el ejercicio en rojo- por el agresivo crecimiento de los últimos años, la compañía puso en marcha un plan de choque para dar la vuelta a la cuenta de resultados y reducir su abultada deuda, de 2.300 millones a cierre de 2017-.

La hoja de ruta incluye la venta de aviones -«tenemos varios candidatos»- y sacar partido a su programa de fidelidad. «La decisión no está tomada pero estamos preparando a la compañía para colocarla en Bolsa, manteniendo la mayoría en todo caso. Es algo que no se ha hecho en Europa, pero sí en EEUU y Canadá», adelanta.

¿Volverán a la rentabilidad en 2018? «Los analistas dicen que podríamos ser rentables este año, pero depende de la evolución del petróleo y del crecimiento, y eso cuesta dinero», apunta Kjos. «No damos previsiones; somos prudentes y estamos centrados en la reducción de costes», zanja. En lo que no habrá cambios en su política de coberturas para blindarse frente oscilaciones en el combustible. Norwegian es conservadora en relación a sus competidores y lo seguirá siendo, en línea con las aerolíneas estadounidenses: «Cubrirte por encima del 50% es jugártela si el precio del petróleo empieza a bajar de forma repentina».

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