La crisis de Turquía pone en riesgo el tercer mayor mercado de la Unión Europea

COTIZALIA, Economia

20/08/2018 05:00Actualizado: 20/08/2018 06:20

Turquía es un ‘maná’ de dinero para la Unión Europea. Las exportaciones de bienes al país se han disparado en los últimos años hasta el punto de que se ha convertido en el tercer mercado que más superávit genera para los 28 de la UE. Es por este motivo que la crisis económica y financiera que atraviesa el país ponen en riesgo una buena parte de la demanda que nutre a las empresas europeas, especialmente en el sector manufacturero.

En el primer semestre del año los países de la Unión Europea exportaron a Turquía bienes por valor de 44.300 millones de euros. Esto significa que el país fronterizo compra casi el 5% de todos los bienes que venden los países de la UE al exterior.

El superávit comercial de la Unión Europea en Turquía superó en junio los 6.200 millones de euros, nada menos que un 13,7% más que en el mismo periodo del año anterior. Datos que muestran cómo hasta los recientes problemas económicos, Turquía se mantenía como uno de los mercados más dinámicos para los países europeos.

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Desde el estallido de la crisis, en el año 2008, el superávit de la UE en Turquía se ha multiplicado por tres. Pocas regiones han experimentado una actividad importadora de productos europeos tan intensa. El beneficio comercial obtenido en la región ha llegado hasta tal punto que es el tercer mercado que mayor superávit de bienes genera para Europa.

Es por este motivo que la UE tiene mucho que perder con los problemas económicos y financieros que afronta Turquía. El desplome de la lira de las dos últimas semanas pone en riesgo este destino de ventas. La lira llegó a desplomarse un 23% en apenas cuatro sesiones contra el euro, una caída que encarece proporcionalmente los bienes que compran los turcos a las empresas europeas. En el pasado, los problemas económicos de Turquía ya afectaron a la intensidad del comercio entre las dos regiones y lo mismo podría ocurrir este año.

Un duro golpe para la industria

Turquía es uno de los principales mercados exteriores para las empresas europeas de manufacturas. Es innecesario recordar la importancia del sector industrial para el superávit de la Unión Europea y la entrada de divisas del exterior que se produce cada mes. Además, el sector industrial genera empleo de mayor calidad y contribuye decisivamente al desarrollo de los países. En definitiva, el mercado de Turquía es fundamental para que la Unión Europea mantenga su actividad y su crecimiento.

Casi el 80% de las exportaciones de bienes realizadas en el primer semestre del año a Turquía fueron ventas de manufacturas. En total, los países de la Unión Europea ingresaron más de 44.000 millones de euros con la venta de manufacturas. Un mercado que ahora arroja nuevas dudas y que amenaza el dinamismo del sector.

También las exportaciones de maquinaria y vehículos han sido muy intensas en los últimos meses. Se trata de un sector íntimamente vinculado a la evolución económica, por lo que Europa necesita estabilidad en el país. En los seis primeros meses del año los países europeos vendieron más de 16.000 millones de euros en maquinaria y equipos de transporte y consiguieron un superávit de casi 2.000 millones.

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Los expertos ya anticipaban una desaceleración de la economía de Turquía para este año en un entorno de progresiva ralentización de los países emergentes. El FMI pronosticaba un crecimiento del 4,4% del PIB para 2018 frente al 7,4% de 2017. La OCDE es más optimista y espera que el ‘frenazo’ se quede en el 5,1%, pero el consenso de analistas privados rebaja esta estimación hasta el 4,1%.

En cualquier caso, todas estas previsiones están ya desfasadas desde mediados de mes cuando comenzó el ataque de los mercados a la lira. Por si fuera poco, la Reserva Federal seguirá subiendo los tipos de interés en la segunda mitad del año, lo que acelerará la salida de inversores de Turquía atraídos por un dólar más alto.

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También la zona euro está cerca de empezar la normalización de su política monetaria. El Banco Central Europeo finalizará su programa de compra de activos al inicio de 2019 y si la inflación sigue el camino esperado, hacia el final del año ya podría estar pensando en subir los tipos de interés. Otro movimiento que contribuirá a incrementar la presión sobre la lira turca y sobre la delicada situación financiera del país.

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