Argentina: el peso marca nuevos mínimos frente al dólar y la inflación se dispara un 24,3% hasta agosto

EXPANSION, Mercados

El presidente de Argentina, Mauricio Macri. FOTO: EFE

El Gobierno argentino había previsto inicialmente una tasa de inflación del 10%, que luego elevó al 15%, objetivo que finalmente dio por descartado a mediados de este año tras la fuerte devaluación del peso.

Los precios al consumidor en Argentina acumularon un alza del 24,3% en los primeros ocho meses del año. En agosto, la subida fue del 3,9% respecto a julio, la mayor en lo que va del año, mientras que en relación al mismo mes del año pasado el incremento ha sido superior al 34%.

El dato oficial de la inflación de agosto se ha visto impactado por la fuerte depreciación que ha sufrido este año el peso argentino, que este jueves volvió a marcar un nuevo mínimo frente al dólar y se deprecia ya un 53% en lo que va de ejercicio. Esta situación afecta de lleno a los precios de bienes y servicios en el país suramericano.

El martes pasado, al confirmar en un 60% anual la tasa de referencia de la política monetaria, el Banco Central argentino admitió que los indicadores dejaban vislumbrar una “nueva aceleración” de la inflación en agosto y septiembre.

La autoridad monetaria explicó en un comunicado que el comportamiento de los precios en agosto “estaría influido principalmente por los aumentos de precios regulados del mes”, mientras que la inflación de septiembre, “por el traslado a precios de la volatilidad cambiaria experimentada a fines de agosto”.

La evolución del índice de precios es clave para el Banco Central, que adoptó una política monetaria en función de objetivos de inflación tras la llegada de Mauricio Macri a la presidencia argentina, a finales de 2015. Pero esas metas han sido difíciles de cumplir: para 2016, el objetivo de inflación era de un rango de entre el 20% y el 25%, mientras que el índice de precios al consumidor creció finalmente un 40% ese año, según datos de consultores privados.

Para 2017, el Banco Central se había fijado una meta de inflación de entre el 12% y el 17%, pero los precios al consumidor finalmente acumularon el año pasado un alza del 24,8%, de acuerdo a datos oficiales.

El objetivo inicialmente fijado para 2018 era del 10%, pero a finales del año pasado el Gobierno sorprendió al “recalibrarla” al alza y establecerla en un 15%, lo que derivó en un relajamiento de la política monetaria, con una consecuente depreciación del peso argentino.

Acuerdo con el FMI

La devaluación se aceleró desde finales de abril y, en medio de la inestabilidad financiera, el Gobierno acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que selló un acuerdo en junio para acceder a créditos por 50.000 millones de dólares durante tres años.

Al anunciar ese acuerdo, las autoridades argentinas dieron por descartada la meta de inflación para este año y anunciaron que el Banco Central apuntaría ahora a tender a la pauta fijada en el pacto con el FMI para 2019, del 17%.

Sin embargo, desde entonces la devaluación se ha agudizado, las proyecciones privadas de la inflación para este año no han parado de revisarse al alza y aún se desconoce cuál será finalmente la meta de precios para 2019 que el Gobierno incluirá en el proyecto de Presupuesto para el año que viene que debe ser presentado al Congreso esta semana.

En su comunicado de la semana pasada, la autoridad monetaria, luego de reconocer la aceleración de precios de junio, aseguró que “los últimos datos disponibles muestran una desaceleración de la inflación a partir de julio”.

Los analistas que mes a mes consulta el Banco Central para elaborar su informe de expectativas elevaron la semana pasada las previsiones de inflación para este año al 40,3%, 8,5 puntos porcentuales más que lo pronosticado el mes pasado.

Los expertos de referencia del Banco Central calculan que para los próximos doce meses el avance de los precios acumule un aumento del 31,5%, con una inflación acumulada en 2019 del 25,3%.

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