El Corte Inglés se librará de las restricciones financieras si consigue el grado de inversión

Empresas, EXPANSION

Jesús Nuño de la Rosa, presidente de El Corte Inglés.

La compañía puede dar el salto en el ráting en un año o año y medio. Los límites al endeudamiento o al pago de dividendos se volatilizarán.

El Cortes Inglés está decidido a conseguir que su nota de solvencia alcance el grado de inversión lo antes posible, algo que puede suceder entre los próximos 12 y 18 meses, según fuentes financieras. Y el empeño no es meramente estético: cuando ese momento llegue, la compañía no sólo verá cómo se abarata el coste de su deuda, sino que se librará de buena parte de las cláusulas y los compromisos financieros que ha firmado con los inversores y que limitan su capacidad de actuación.

Para recaudar los 600 millones de euros del bono que acaba de emitir, El Corte Inglés ha prometido a los compradores atenerse a determinados niveles de deuda tanto en la matriz como en las filiales; a restringir pagos que puedan poner en riesgo el abono de los intereses a los bonistas, como cierto nivel de dividendos o recompras de acciones; a abstenerse de vender activos siempre que no se cumplan unas condiciones estrictas, o a entrar en un proceso de fusión, entre otras condiciones.

La mayoría de esas limitaciones desaparecerán cuando se produzca un hecho muy concreto: que la nota de solvencia del bono de El Corte Inglés pase del BB+ actual al BBB- o equivalente por parte de dos de las tres agencias internacionales que han emitido un ráting sobre la firma (Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch). En ese momento, la compañía de grandes almacenes habrá entrado en el territorio crediticio de las empresas más solventes y el cambio será automático.

«Si en cualquier fecha posterior a la fecha de emisión, el bono alcanza el grado de inversión […] a partir de ese día» dejarán de tener efecto determinadas cláusulas financieras (los llamados covenants), señala el folleto de emisión.

Las cláusulas más importantes

Las cláusulas que se volatilizarán de forma inmediata son las más importantes para el desarrollo financiero de una compañía. La mayoría de las relacionadas con los límites al endeudamiento pasarán a la historia, así como las que restringen el pago de dividendos o la recompra de acciones.

Si el grado de inversión se hace realidad, El Corte Inglés también podrá disponer casi sin cortapisas de sus activos y de sus filiales, entre las que podrá realizar igualmente transacciones de un volumen más elevado que el permitido en el folleto actual.

Sin embargo, el grado de inversión no podrá con todas las cláusulas. El Corte Inglés seguirá teniendo restricciones para hipotecar o gravar sus activos y para acometer una operación corporativa de calado siempre que no se den circunstancias que aseguren la deuda de los bonistas.

Fuentes financieras señalan que este tipo de acuerdos son normales en los contratos de las empresas que no tienen el grado de inversión, pero que esperan tener pronto acceso a él. Por eso, las entidades luchan por incluir la posibilidad del cambio y suelen conseguirlo si la situación del mercado es propicia. Al fin y al cabo, la calificación está ligada a la solvencia de una compañía y el hecho de mejorarla supone que la empresa ha reducido su deuda y ha incrementado su salud crediticia.

La eliminación de algunas cláusulas también funciona como un acicate para la entidad emisora, añaden estas fuentes, de forma que ella misma se entrega más a la causa de mejorar su perfil de riesgo para escapar al control de los inversores.

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