Ofensiva de los rebeldes conservadores para echar a Theresa May

Economia, EXPANSION

La primera ministra británica, Theresa May. FOTO: EFE

Riesgo de apertura de un proceso interno que determinará si la primera ministra sigue en Downing Street.

Decenas de miembros del grupo parlamentario conservador han solicitado la puesta en marcha de una «moción de confianza» contra su líder Theresa May, en protesta por el acuerdo firmado por la primera ministra con Bruselas para implementar el Brexit (salida británica de la Unión Europea).

Según la normativa interna de ese partido, si los rebeldes suman más del 15% de los escaños que tienen los tories en la Cámara de los Comunes (48 diputados), deberá abrirse un proceso para decidir la continuidad de May en Downing Street.

May se sometería a una votación interna, donde los 318 parlamentarios tories decidirán si sigue en su puesto. Un portavoz de May ha dicho que la primera ministra luchará para mantener su puesto en esa moción de confianza. Si una mayoría pide su retirada, se abrirá un proceso de elección de un nuevo líder en el Partido Conservador, quien además asumiría el puesto de primer ministro.

La activación de este mecanismo provocó la retirada de Margaret Thatcher en 1990, quien pese a ganar la moción de confianza renunció a su puesto ante la fuerte división interna.

La selección del nuevo líder podría demorarse varios meses si aparecen varios candidatos. Los parlamentarios elegirían a los dos finalistas, y luego los militantes tendrían la decisión final entre ellos. Si quien logra la victoria es un euroescéptico como Boris Johnson o David Davis, el nuevo primer ministro podría enterrar el pacto del Brexit y forzar una salida de la UE sin acuerdo en marzo de 2019. En este escenario, el líder laborista Jeremy Corbyn pedirá la celebración de unas nuevas elecciones generales.

Pérdida de confianza

Jacob Rees-Mogg, uno de los líderes de los euroescépticos tories, afirma en la carta donde pide la apertura de ese proceso que «May ha perdido la confianza de los parlamentarios conservadores y es en el interés del partido y el país que deje su puesto». Varios ministros del Gobierno, incluido el encargado de negociar el Brexit, han dimitido también en desacuerdo con el tratado suscrito con la UE, dando más munición a los euroescépticos.

El principal punto del pacto que molesta a esta facción de los conservadores es el mantenimiento indefinido de Reino Unido dentro de una unión aduanera con la UE, como fórmula para evitar la instauración de controles en la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte. Según Rees-Mogg, «en el futuro, sería más difícil dejar la unión aduanera que dejar la UE».

Aunque supere la moción de confianza, será difícil para May obtener suficientes apoyos en el Parlamento para sacar adelante este acuerdo. Además del rechazo de los euroescépticos, los diputados pro-UE también amenazan con votar en contra para intentar forzar una marcha atrás al Brexit.

La incertidumbre castiga la libra en el mercado, cayendo más de un 1,5% frente al dólar y el euro. Según los analistas de Citi, es más probable una marcha atrás del Brexit o una salida sin acuerdo que la aprobación del pacto de May.

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