La sostenibilidad de las pensiones, una desatendida cuestión de Estado

5 DIAS, Opinión

El Banco de España ha recordado que el deterioro de las finanzas de la Seguridad Social se acelerará en los próximos años como consecuencia del envejecimiento natural de la población; pero lo hará de manera doblemente intensa si los administradores del sistema de pensiones no toman medidas urgentes que refuercen los ingresos y moderen los gastos. El envejecimiento imputable a la prolongación de la esperanza de vida no es otra cosa que una buena noticia, que no puede ser empañada por las dudas crecientes sobre la sostenibilidad de las pensiones por la pasividad, por decirlo de forma moderada, del Gobierno (de este y de los que lo precedieron) y de los partidos políticos, sin cuyo consenso es imposible solventar el futuro de la Seguridad Social.

El Banco de España recuerda que si no se toma medida alguna, con la quiebra de los dos mecanismos de control de los costes aprobados en 2013, cuales son el índice de revalorización de pensiones y el factor de sostenibilidad, el gasto en pensiones subirá en torno a dos puntos completos de PIB (unos 25.000 millones de euros de hoy) en poco más de diez años, y una cantidad muy superior hacia 2050. De confirmarse tal previsión, los déficits del sistema (ahora en unos 19.000 millones de euros) serán crecientes, y la solución al problema financiero será más dolorosa cuanto más se demore.

El mecanismo de revalorización establecido en 2013 limitaba a una subida del 0,25% de las cuantías de las prestaciones en tanto la Seguridad Social no esquivase el déficit. Pero tal mecanismo saltó por los aires con el pacto del Gobierno de Rajoy con el PNV para aprobar el Presupuesto vigente, y con el de todos los partidos acerca de que las prestaciones deben subirse “en base al IPC” en lo sucesivo. Y en paralelo se retrasó hasta 2023 la aplicación del factor de sostenibilidad, que limitaría desde 2019 las cuantías iniciales de las pensiones en función de la esperanza de vida y otras variables.

Las finanzas del sistema están en tal situación que solo un rescate de las dos herramientas desechadas y un anticipo en el calendario de aplicación del resto de las medidas de endurecimiento aprobadas en 2011 puede devolverlas a la senda de la sostenibilidad. El volumen del déficit es tal que no es absorbible por un incremento de los ingresos o una reducción de gastos de manera aislada, pues lograr 20.000 millones por cualquiera de las dos vías se antoja complicado. Tendrá que ser una combinación de ambas la que aporte la solución; pero primero se necesita la convicción y voluntad de los políticos, que están dejando pudrirse un problema que afecta a todos los españoles y que es tan cuestión de Estado como otros asuntos que absorben la agenda pública.

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