En busca del nuevo Draghi: la sustitución de Praet inicia el baile para coronar el BCE

COTIZALIA, Economia

22/01/2019 05:00

Comienza un maratón que durará todo 2019. Los estados miembros juegan bien sus cartas ante una oportunidad que se abre cada muchos años: las sillas más poderosas de la Unión Europea se quedan libres y todas las capitales luchan por sentar a los suyos.

El pistoletazo de salida se produjo ayer en el Eurogrupo, la reunión de ministros de Finanzas de la zona euro, que comenzó a debatir la sustitución de Peter Praet como economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), un puesto para el que se postula ya como favorito Philip Lane, el candidato irlandés que ya peleó contra Luis de Guindos para ser vicepresidente de la institución.

En la reunión de este lunes, Paschal Donohoe, ministro de Finanzas irlandés, anunció la candidatura de Lane. Dublín tiene mucha confianza en que el nombramiento no sufrirá contratiempos porque Irlanda es el único socio fundador del euro que no ha contado nunca con un miembro en el comité ejecutivo del BCE.

Heterodoxia vs. ortodoxia

Praet dejará su cargo después de ocho años en junio de 2019, y en diciembre lo hará su colega Benoit Coeuré. Justo entre uno y otro, en noviembre de este año, llegará el premio gordo del BCE: sustituir a Mario Draghi, en el cargo desde 2011, el hombre encargado de navegar las aguas de la crisis del euro y el autor del “whatever it takes” (lo que sea necesario), la frase a la que se atribuye la salvación de la moneda única.

Es uno de los asientos más disputados y no faltan pretendientes para ocuparlo. Pero el elegido deberá superar un complicado juego de equilibrios: país grande/país pequeño, norte/sur, este/oeste, heterodoxia/ortodoxia, conservador/socialdemócrata… La carrera está muy abierta.

El finlandés Erkki Liikanen es uno de los favoritos y abandonó en julio su cargo como gobernador del banco central de Finlandia. Otro de los sospechosos habituales es Jens Weidmann, presidente del Bundesbank y líder de los ‘halcones’ que pelean contra las políticas monetarias no convencionales. Pero es precisamente su perfil ultraortodoxo lo que hace peligrar su candidatura. Gobiernos como Francia o Italia tienen listo el veto en caso de que Berlín apueste por él. Otro aspirante puede ser el holandés Klaas Knot, también alineado entre los halcones.

Hay otros nombres, como el del francés François Villeroy de Galhau, actual gobernador del Banco de Francia, aunque también tiene opciones el propio Couré, que forma parte del consejo ejecutivo del BCE desde el 1 de enero de 2012. Aunque el nombramiento de este último sería un hecho inédito: hasta ahora, ningún miembro de la cúpula de la institución ha renovado mandato.

Detrás de la carrera por coronar al próximo presidente del BCE subyace una lucha soterrada por lo que cada país entiende que debe ser la política monetaria de la moneda única. El mandato de la institución es mantener la inflación cerca pero por debajo del 2%, y los más ortodoxos, los halcones, defienden que el BCE debe ceñirse a su cumplimiento y no preocuparse por nada más. Sin embargo, otras tendencias señalan que el papel de los bancos centrales ha cambiado con la crisis y que, sin perjuicio del mandato principal, ahora tienen que adoptar un rol mucho más activo.

Widmann y Knot representan el ala ortodoxa de cara a la sucesión, mientras que los franceses Couré y Villeroy son los más cercanos a Draghi

Mientras Wiedmann y su colega holandés Knot representan el ala ortodoxa de cara a la sucesión del actual presidente del BCE, los franceses Couré y Villeroy son los más cercanos tanto a Draghi como a la línea más heterodoxa defendida por el italiano. Y aunque Liikanen proviene de Finlandia, un Estado miembro que comparte la línea ortodoxa de Países Bajos o Alemania, también ha sido muy cercano al presidente y a sus políticas, por lo que se sitúa como un candidato intermedio. Eso podría convertirle en candidato de consenso.

Un relevo en un momento crítico

El próximo presidente del BCE tendrá que tomar el testigo de un Draghi que acaba de desconectar la expansión cuantitativa, el programa de compra de bonos, pero que mantiene un paquete de medidas monetarias no convencionales.

Además, está por ver si el sucesor de Draghi se encontrará con que el italiano ha comenzado con la subida de tipos o si estos se mantienen en los niveles actuales, ya que por el momento el presidente del BCE señala el horizonte de después del verano de 2019 como momento en el que plantearse subirlos.

Otro reto al que tendrá que hacer frente su sucesor es la situación económica de la eurozona. Desde hace meses, Draghi viene avisando de la ralentización de la misma, aunque por el momento el italiano ha explicado que no es suficiente para hacer cambiar el escenario base del BCE.

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