Telefónica y Vodafone sacarán al mercado sus torres en Reino Unido

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Las dos ‘telecos’ quieren «monetizar» el valor de su filial conjunta británica, en un modelo similar al de Telxius, para recortar sus endeudamientos. Ampliarán la red conjunta al estándar 5G.

Telefónica y Vodafone anunciaron ayer una serie de iniciativas que afectan a la empresa propietaria de la red conjunta de telecomunicaciones móviles que ambos grupos comparten en Reino Unido, denominada CTIL y que está participada al 50% por ambos. La más importante de todas las iniciativas es la decisión de lograr un rendimiento económico de su joint venture británica mediante la «monetización» de este activo, según han comunicado ambos grupos.

La operadora española no ha especificado cómo va a lograr un rendimiento económico de esta filial, aunque el modelo que propone para CTIL se aproxima mucho al concepto que creó hace unos años con la constitución de Telxius, la compañía que agrupa las torres de telecomunicaciones del grupo en Europa y Latinoamérica y los cables submarinos.

Telxius iba a ser colocada en Bolsa, pero ante la dificultad que se encontró en la OPV, se abortó la operación y Telefónica acabó vendiendo participaciones minoritarias a inversores institucionales. Primero, en noviembre de 2017, colocó un 40% a KKR y posteriormente, en julio de 2018, un 10% adicional a la empresa patrimonial de Amancio Ortega, en una operación que valora Telxius en 3.791 millones de euros. Por tanto, el modelo para CTIL podría ser la venta de participaciones a inversores institucionales, una colocación en Bolsa o la venta total a fondos de infraestructuras.

Ahora, Telefónica y Vodafone prevén convertir CTIL en algo mucho más parecido a Telxius o a Cellnex, es decir, en una compañía de towering, grupos que controlan torres de telecomunicaciones móviles y las alquilan a los operadores de telefonía móvil para instalar sus equipos.

Hasta ahora, la sociedad sólo trabajaba para sus dos accionistas, pero a partir de este momento, la idea es ofrecer su infraestructura a terceros, de forma que se obtenga más rentabilidad para los activos.

El grupo CTIL cuenta con unas 16.500 torres en Reino Unido y podría tener un valor de unos 2.600 millones de euros, según un informe del banco RBC citado por Financial Times, aunque las torres en el mercado británico son mucho más valiosas que la media de estos activos que posee en Latinoamérica Telxius, que también cuenta con 16.000 infraestructuras.

Ampliación al 5G

Otro de los puntos fundamentales del acuerdo de ambos operadores es que van a utilizar esta red para el despliegue del estándar 5G, la futura generación de telecomunicaciones móviles que llegará a velocidades de hasta 10 gibabits por segundo. El uso de la infraestructura de CTIL para el 5G es bastante lógico y hasta obligado, puesto que la primera fase de la nueva red 5G se apoya necesariamente en la estructura central, el llamado core de la red 4G.

Además, los dos grupos también han decidido mejorar las conexiones de estas torres por medio de la fibra óptica. Estas conexiones de fibra son imprescindibles para que las redes de telecomunicaciones de 5G, que se desplegarán a partir de este año y, sobre todo, desde 2020, puedan cumplir sus promesas de velocidad y de baja latencia (velocidad de respuesta).

En un mercado como Reino Unido, sin apenas despliegues de fibra, el esfuerzo para llevar esta tecnología a todas las torres es importante. El hecho de compartir el esfuerzo financiero rebajará la factura de cada uno de los dos operadores y previsiblemente acelerará el despliegue, poniendo la nueva infraestructura en manos de los clientes más rápido.

El grupo CTIL, anteriormente denominado Cornerstone, se creó por ambas partes en 2012 para hacer frente a la ventaja que Ofcom, el regulador británico, había otorgado al rival de ambos EE, en el mercado de 4G, al dejarle encender su red casi un año antes que las de Vodafone y Telefónica.

La decisión de monetizar el valor de CTIL tiene que ver con los aprietos financieras que afectan a los dos grupos, debido a su elevada deuda. Vodafone anunció hace meses que estudiaría la posible venta de unas 50.000 torres en Europa -que no incluyen estas 16.500 compartidas con Telefónica, porque no son propiedad de Vodafone al 100%- y otras medidas para reducir deuda.

Mientras, Telefónica lleva años aplicando un plan de desinversiones de activos también para recortar deuda. El grupo ha vendido las filiales de Irlanda, República Checa y Eslovaquia, así como Páginas Amarillas y Atento, y participaciones en Telecom Italia, Portugal Telecom y su filial marroquí. Recientemente, además de la venta del 10% de Telxius a Amancio Ortega, el grupo ha vendido la aseguradora Altares a Catalana de Occidente por 161 millones.

Además, está a punto de cerrar la venta de una parte de su negocio en Centroamérica a su rival América Móvil, y del resto a Millicom, y tiene pendiente la venta de la filial de México, de todo o parte de su negocio de centros de datos -que se valora entre 600 y 1.000 millones de euros- y la colocación en Bolsa de O2, la filial de Reino Unido y en función de la mejora de la situación financiera, de la filial argentina.

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