Los seguros para blindarse frente a riesgos atípicos, cada vez más frecuentes

Empresas, EXPANSION

Iker Casillas aseguró sus manos en 2007 por 7,5 millones de euros.

La cancelación de un evento deportivo o de un concierto o la llegada repentina de una tormenta que estropee la celebración de una boda al aire libre son solo algunas de las razones que pueden motivar la contratación de un seguro de contingencias o riesgos atípicos.

Se trata de una categoría cada vez más presente en el mercado español, que no solo cubre este tipo de imponderables, sino que también protege cosas como las manos, las piernas e incluso el rostro de famosísimos futbolistas o el cuerpo de actores y actrices, entero o por partes, como piernas, trasero, sonrisa o labios.

También se pueden proteger ingresos futuros de empresas o profesionales, o conceptos más intangibles pero igualmente valiosos como la reputación de una entidad o de un directivo, un tema de máxima actualidad.

Una de las empresas con más experiencia a la hora de comercializar este tipo de pólizas es el intermediario de seguros y riesgos Marsh, a través de su departamento de Sports & Events, que, entre otras muchas cosas, es consultor de riesgos del Comité Olímpico Internacional (COI) y ha hecho estas labores al menos en diez Juegos Olímpicos.

Según ha explicado a Efe el director comercial de Riesgos Financieros y Especialidades de Marsh España, Gonzalo Guzmán, un ejemplo de personalidades conocidas que han contratado estos seguros es el exportero del Real Madrid Iker Casillas, que aseguró sus manos en 2007 por 7,5 millones de euros.

Uno de los pioneros fue el exfutbolista Ronaldo Nazario, que adquirió una de estas pólizas hace más de 20 años, en 1996, en tanto que una de las coberturas más elevadas de las que se tiene noticia, 120 millones de euros, la contrató David Beckam cuando jugaba en el Real Madrid, con objeto de blindar su integridad física, muy cotizada también en ese momento en publicidad.

También ha destacado Guzmán, sin citar ningún nombre, los casos de otras «celebrities», como una cantante, que decidió asegurar su «trasero» por 200 millones de euros, además de varias famosas modelos que aseguraron sus kilométricas piernas o cantantes que protegieron sus cuerdas vocales.

«Otro tipo de seguros son los que cubren la cancelación de eventos deportivos o musicales», explica este experto, que añade que la diferencia entre unos y otros es el nivel de pérdidas, que variará según el momento en que se cancele o se abandone, se interrumpa, se reubique o se aplace el evento en cuestión.

Cada evento se cubrirá en función del presupuesto del organizador, dice Guzmán, que precisa que las mayores pérdidas se sufren cuando el incidente «atípico» ocurre inmediatamente antes del inicio de la actividad en cuestión.

En cuanto a la cuantía de la póliza que cubriría estas contingencias, Guzmán calcula que podría oscilar entre el 1 y el 5 % de los gastos previstos por los organizadores del evento.

Un ejemplo de una póliza para una empresa o entidad protegería los derechos de televisión de un club de fútbol si éste descendiera de categoría, ya que inmediatamente su «caché» y sus ingresos se reducirían.

Para particulares, un buen ejemplo sería un seguro que proporcionara una carpa para el caso de que lloviera de forma repentina en una boda al aire libre.

En otros mercados como el estadounidense van algo más allá y ofrecen coberturas a los novios no solo para cambios meteorológicos sino también para cambios de opinión, es decir, pagan a uno si el otro cancela la boda de improviso.

Más improbables, aunque no por ello menos populares al otro lado del Atlántico, son las pólizas de seguro para abducciones extraterrestres que, según el blog Seguros, se pusieron de moda coincidiendo con la explosión del fenómeno ovni, en los años 50 del siglo pasado.

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