El rol de los medios de pago en una economía basada en los datos

Empresas, EXPANSION

De izq. a dcha.: Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra; Cristina Ruiz, directora general de TI de Indra y de Minsait; y Borja Ochoa, director de servicios financieros de Minsait.

El impulso de regulación, innovación y competencia ha situado los datos en el centro de la industria de los medios de pago, un pilar para el futuro de la economía.

Si el mundo gira hoy en torno a la economía digital, no hay duda de que su combustible es la información. La capacidad de acceder a los datos, almacenarlos, tratarlos, analizarlos y comprenderlos se ha convertido en un factor diferencial en el mercado. Más allá de eficientar procesos, estudiar el perfil de los clientes y adaptar las ofertas, el objetivo más ambicioso pasa por encontrar nuevos modelos de negocio a partir de los datos.

En este sentido, la industria de los medios de pago económicos o digitales es pionera en la adopción de un enfoque basado en los datos, gracias al impulso conjunto de la regulación, la innovación y la competencia. Por lo tanto, su papel en el nuevo entorno se antoja esencial, como se manifestó en la presentación de la octava edición del Informe Minsait: Tendencias en Medios de Pago 2018, elaborado por la compañía tecnológica española en colaboración con Afi (Analistas Financieros Internacionales).

El documento analiza la evolución y el futuro del mercado de los medios de pago en España, Portugal y América Latina a partir de las opiniones de directivos del sector bancario y clientes bancarizados. «La aceleración tecnológica que conlleva la transformación digital está siendo especialmente acentuada en el mundo financiero», destacó Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra. Dado que los tiempos de cambio reservan oportunidades, señaló que «las entidades están en disposición de ofrecer distintos servicios más rápido que nunca».

En la mayor parte de los sectores de actividad, los nuevos competidores han transformado por completo las reglas del negocio. En este mercado condicionado por la disrupción, «la capacidad de transformación, el componente de innovación y la búsqueda de excelencia son tres valores claves», declaró Borja Ochoa, director de servicios financieros de Minsait, que subrayó la creciente preocupación por el impacto social de la tecnología.

Según los expertos, las novedades regulatorias en materia de banca abierta y la PSD2 en Europa definirán el futuro del sector en los próximos años. Por otra parte, el informe apunta que 2019 quedará marcado por tres soluciones: el dinero electrónico, la vuelta de los códigos QR y el cashback o disposición de efectivo desde el TPV. Además, pone énfasis en diversas iniciativas relacionadas con las billeteras digitales, los pagos inmediatos y pilotos sobre identidad digital basados en blockchain.

En España, el uso de las tarjetas como medio de pago continúa creciendo. No obstante, aún existe un margen de mejora: aunque es el medio que genera más transacciones -en torno a 3.500 millones en 2017 y el 65,1 por ciento del total-, sólo representa el 6,6 por ciento del valor del conjunto de las operaciones.

Los 79,3 millones de tarjetas en circulación en España constituyen un récord histórico, superando en tres millones la cifra registrada en el año 2008. El informe realizado por Minsait deja patente que España es un país particular en cuanto al acceso a la financiación. Así, la penetración de la tarjeta de crédito es la más baja de todos los países considerados, con un 55,1 por ciento, y aquéllos que la emplean lo hacen sólo de forma ocasional. Por su parte, la de débito alcanza una penetración del 90 por ciento.

Aunque a ritmo aún lento, el estudio consolida la tendencia de un mayor uso de la tarjeta como medio de pago directo en el punto de venta, respecto a la retirada en cajero automático. Pese al incremento del valor y el número de las operaciones efectuadas en los puntos de venta, «tenemos un equipamiento de TPV infrautilizado», declaró Miguel Ángel Prieto, director de medios de pago de Minsait. En comparación, Portugal recibe de media el doble de operaciones diarias que España.

Ecommerce

En todos los países analizados, el crecimiento acelerado del comercio electrónico dinamiza la transformación y conduce hacia nuevas formas de banca online y diversidad de canales. El informe revela que el 98 por ciento de la población bancarizada con acceso a Internet en España compra online, una modalidad que ha triplicado el volumen de facturación desde 2012. Los españoles son lo que se sienten más seguros comprando por Internet, y cuatro de cada diez usuarios lo hacen cada semana.

Por otra parte, las diferencias entre Latinoamérica y Europa se manifiestan sobre todo en la predisposición a ceder datos personales a terceros a cambio de ofertas de productos y servicios: los usuarios europeos son mucho más reticentes. «Los españoles estamos menos dispuestos a aceptar la transacción de nuestros datos a cambio de una buena propuesta de valor», comentó Verónica López, consultora de Afi. De este modo, el 70,3 por ciento de los internautas españoles no cedería sus datos a compañías tecnológicas aunque le ofrecieran algún tipo de incentivo.

Los datos se han convertido en una pieza fundamental para la creación de valor por parte de las empresas, algo que afecta a su estructura jerárquica. «Para monetizar, debemos conseguir modelos de valor agregado: o bien proporcionamos un valor diferencial al cliente, o bien será sólo publicidad y nadie querrá dejar sus datos», concluyó Miguel Ángel Prieto.

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