Botín defiende la marcha atrás en el fichaje de Orcel y dice que Álvarez será CEO «por tiempo indefinido»

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La presidenta de Santander, Ana Botín. JMCadenasEXPANSIÓN

Ana Botín, presidenta de Santander, ha defendido la decisión del consejo de administración de dar marcha atrás en el nombramiento de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado del grupo y ha evitado pronunciarse sobre una posible demanda del banquero italiano contra el banco por cancelar el fichaje.

Botín ha asegurado que la cancelación del proceso, que se adoptó «siguiendo los más altos estándares de gobierno corporativo», fue «difícil, pero la decisión correcta», según ha indicado durante la presentación de los resultados anuales.

La presidenta de Santander ha insistido en que el nombramiento de Orcel se comunicó al mercado en septiembre por exigencias regulatorias, sin que entonces fuera posible anticipar el coste total del fichaje. «Teníamos razones para hacer la oferta. Finalmente, cuando supimos el importe íntegro de la contratación, consideramos que no era asumible, sobre todo ante las responsabilidades que tenemos con nuestros accionistas, empleados y la sociedad en general», ha argumentado.

Botín ha eludido hacer comentarios sobre las especulaciones que apuntan que Orcel estaría preparando una demanda contra Santander y ha evitado profundizar en los detalles del proceso de contratación por «cuestiones de confidencialidad». Ha afirmado, a su vez, que la entidad mantiene el contacto con el ejecutivo italiano y que la relación con UBS sigue siendo «buena».

Álvarez y Echenique

Botín, por otra parte, ha subrayado que José Antonio Álvarez se mantendrá como consejero delegado del grupo por «tiempo indefinido». «Habéis visto los resultados de estos últimos años, tenemos un gran futuro por delante que vemos con optimismo. José Antonio es un buen soldado, como yo. Hacemos lo que nos toca cuando es necesario. A todos nos ha costado vivir situaciones complicadas en algún momento», ha resaltado Botín, que ha agradecido el compromiso de Álvarez con el banco y su valía profesional.

Por lo que respecta a Rodrigo Echenique, actual vicepresidente ejecutivo del grupo y presidente de Santander España, Botín ha reiterado que, en principio, se mantendrá como responsable del banco en España hasta marzo. La banquera, no obstante, ha reconocido que el escenario ideal sería prolongar este periodo, para disponer de mayor margen de tiempo a la hora de encontrar, tanto a nivel interno como externo, un ejecutivo que lo sustituya en la presidencia de Santander España.

Política de capital y de dividendos

Botín también ha anticipado dos de los objetivos que se incluirán en el nuevo plan estratégico que el grupo presentará al mercado el 3 de abril.

La rentabilidad sobre el capital tangible prevé elevarse hasta el 13-15% desde el 11,7% y la meta para la ratio de capital de máxima calidad se ha incrementado hasta el 11-12%, desde el 11% del plan estratégico que acaba de finalizar en 2018. «Son objetivos muy ambiciosos», ha dicho Botín.

Santander, que hasta ahora defendía que por su modelo de negocio y su menor nivel de riesgo podía operar con un nivel de solvencia del 11%, ha incrementado la meta hasta el 11-12%. Botín ha negado que el aumento se deba a la presión de los supervisores y de los mercados, y lo ha vinculado con el propósito del grupo de dotarse de más flexibilidad, por ejemplo, en la cobertura de los resultados.

El nuevo nivel objetivo de capital (11%-12%) es inferior al de sus principales homólogos europeos, si bien Botín ha defendido que las métricas a las que cotizan las emisiones de deuda de Santander, así como los colchones de fondos propios que tiene el grupo equiparan, en la práctica, un nivel de capital del 12% a las ratio de entre el 13% y 14% que tienen otros bancos europeos.

La presidenta de Santander ha evitado concretar si la nueva senda de capital afectará a la política de dividendos que el grupo ha mantenido en los últimos años. Santander, tras recurrir por última vez al scrip dividend (opcional en efectivo o acciones) en el dividendo con cargo a 2018, ya anunció en marzo, durante la junta de accionistas, que a partir de 2019 volvería al dividendo íntegro en efectivo, pagadero en dos abonos al año.

El pay out en efectivo (porcentaje del beneficio destinado a dividendos) está ahora entre el 30% y el 40%, si bien, ante el nuevo objetivo de capital, Botín ha abierto la puerta a revisar esta horquilla en abril. «Vamos a analizar si lo cambiamos o no», ha dicho la presidenta. La banquera ha reconocido que tras incrementar el objetivo de solvencia, el banco tendrá que seguir acumulando capital los próximos años. Será a futuro, ha dicho, una vez el grupo cumpla la nueva meta, cuando se tendrá flexibilidad para decidir si se destina más fondos a retribuir a los accionistas o a financiar el crecimiento. «Una de las decisiones clave que habrá que adoptar es cuántos recursos destinamos al accionista y cuando fondos se dedican a incrementar el crecimiento futuro del banco», ha resumido.

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