La nueva regulación deja seco el mercado europeo de titulizaciones

Empresas, EXPANSION

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Solo los productos con más riesgo desafían el vacío legal. El año 2018 fue el mejor para la venta de paquetes de préstamos desde la crisis.

Los bancos lo habían advertido y el augurio se ha consumado. Enero está cerca de terminar sin que ninguna emisión de titulizaciones haya visto la luz en Europa más allá de las que empaquetan los préstamos más arriesgados, aquellos se conceden a las empresas más endeudadas y que se agrupan en los llamados collateralized loan obligations o CLO. De las tradicionales emisiones de la banca, nada.

No se trata de que las entidades financieras hayan dado la espalda a esta forma de sacar préstamos de sus balances, al empaquetarlos en vehículos para venderlos a los inversores. La situación actual tiene un culpable y no es otro que la regulación.

El 1 de enero entró en vigor un nuevo régimen para las titulizaciones europeas que, entre otras reformas, crea una modalidad para las operaciones que sean sencillas, transparentes y estandarizadas (STS, por sus siglas en inglés). El problema es que la ley ya existe, pero faltan los detalles. «Muchos estándares técnicos están todavía sin terminar», explica la Asociación para los Mercados Financieros de Europa (AFME), la organización que agrupa a la práctica totalidad de los bancos que operan en los mercados mayoristas y en la que se encuentran Santander y BBVA, entre otros.

«Como resultado, no ha habido ninguna emisión de titulizaciones tradicionales en Europa (salvo de CLO) en lo que va de 2019», añade la asociación.

Lo que es más preocupante es que tampoco hay colocación alguna a la vista, según los expertos de este mercado. La nueva regulación establece que las titulizaciones STS tendrán ventajas tanto de consumo de capital para los bancos como de contabilización en determinadas ratios de solvencia (como el coeficiente de cobertura de liquidez) y las entidades financieras no quieres desperdiciar sus recursos emitiendo titulizaciones que no se ajusten a ese marco. Pero mientras los detalles sigan siendo un misterio, no podrán adaptarse a las nuevas reglas.

Fuentes financieras señalan que la situación es tal que es posible que no se realicen titulizaciones STS hasta la vuelta del verano, aunque esperan que la competencia entre los bancos por ser los primeros en estrenar la nueva etiqueta haga que se adelante a la primavera. Por ahora, «tanto los emisores como los inversores se encuentran incapacitados para colocar, a la espera de clarificaciones por parte de los reguladores en aspectos clave como la retención de riesgos, la homogeneidad y la divulgación de información», remarca la AFME.

Los únicos emisores que viven al margen de este cambio regulatorio son los CLO, los vehículos que revenden entre inversores paquetes de préstamos concedidos a las empresas con más riesgo (las más endeudadas). Puesto que estas titulizaciones no aspiran en ningún caso a tener la etiqueta STS por las condiciones de los créditos que tienen dentro, su preocupación por el nuevo marco normativo es nula.

Crecimiento del 21,5%

Esta realidad ha puesto fin a un año 2018 que ha sido el mejor para la venta de titulizaciones en el mercado desde 2007, justo antes de que estallara la crisis, según los datos de AFME. La entrada en vigor de la regulación STS en 2019 hizo que algunas entidades aceleraran las emisiones antes de esa fecha y el resultado es un volumen vendido a inversores en Europa de 135.700 millones de euros, un 21,5% más que el año anterior.

Si se suman las titulizaciones realmente emitidas en el mercado y las que se quedan los bancos en balance como colateral de liquidez (estas colocaciones sirven para pedir dinero en la ventanilla del Banco Central Europeo, por ejemplo), el total llega a 268.800 millones de euros, el mayor volumen desde 2011 y casi un 14% más que en 2017.

Pese a estos crecimientos, el mercado de titulizaciones en Europa sigue siendo una parte minúscula de lo que fue antes de la crisis financiera y antes de que el estallido de las hipotecas subprime en Estados Unidos provocara un giro radical en la regulación de este producto. Las cifras dan fe de ello: el volumen de 2018 es un tercio del máximo de 819.000 millones alcanzado en 2008.

La nueva vuelta de tuerca a la regulación y la creación de la etiqueta para las emisiones sencillas, transparentes y estandarizadas tienen como objetivo revertir esta tendencia y resucitar las titulizaciones. Según la Comisión Europea, un mercado que funcione como sucedía antes de la crisis puede hacer que los bancos generen hasta 150.000 millones de euros disponibles para prestar, ya que la titulización permite a las entidades financieras vender a inversores los préstamos antiguos, con lo que liberan capital y hacen espacio en sus balances para volver a dar crédito.

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