En contra del registro obligatorio de la jornada

5 DIAS, Opinión

La presencia de compañías de capital extranjero en nuestro país es notable, especialmente su contribución en términos de empleo generado. Las filiales extranjeras emplean a cerca de tres millones de personas de forma directa e indirecta. Otro aspecto destacado es la resistencia de estas empresas durante la crisis, mayor a la del conjunto nacional; de hecho, no solo no han destruido empleo durante la crisis económica que ha experimentado nuestro país, sino que en un contexto de baja inflación salarial han sido capaces de incrementar los salarios y la calidad de vida de sus empleados, razón por la que muchas de ellas son reconocidas como las mejores firmas para trabajar.

En estos años, las multinacionales extranjeras hemos apostado decididamente por transformar los tradicionales empleos industriales de los siglos XIX y XX, supeditados al centro de trabajo, en puestos adaptados al siglo XXI, en los que los empleados se sienten cada vez más motivados y son autosuficientes. Hemos avanzado progresivamente desde una cultura laboral orientada al cumplimiento de un horario rígido a una cultura de la eficiencia, que fomenta las medidas de conciliación de la vida personal, familiar y laboral, con unos horarios más racionales y flexibles, gracias en gran parte al teletrabajo, una fórmula con claros efectos positivos: ecológico, familiar, modernización de infraestructuras de telecomunicaciones, eficiencia en la empresa, atractivo de las organizacionaes a nivel global…

Y es que las medidas de flexibilidad laboral y el trabajo por objetivos incrementan la productividad, el compromiso con la organización y la satisfacción de los empleados; mejoran el clima laboral y los índices de retención del talento, además de tener un impacto directo en la salud de los trabajadores, ya que reduce las tasas de absentismo y de rotación y el estrés asociado a la actividad laboral. Como consecuencia, se humaniza la gestión de personas.

La realidad es que hoy día muchas empresas, especialmente las más innovadoras, investigan, exportan y cuentan con equipos internacionales de diferentes países y usos horarios, que pasan gran parte de su jornada laboral fuera del centro de trabajo, poniendo en práctica métodos de relación con sus empresas basados en la confianza, unos objetivos definidos y unos resultados demostrables, sin que exista la posibilidad de controlar sus horarios.

Por estas razones, la asociación se posiciona en contra del control obligatorio de registro de jornada diario a los trabajadores anunciada por el Gobierno porque considera que esta obligación no es compatible con el desarrollo de los nuevos modelos de trabajo de las sociedades más avanzadas ni con las demandas y necesidades actuales de los empleados. Pedimos que la regulación al respecto que pudiese aprobarse sea equilibrada en el tratamiento de los problemas y sus posibles soluciones. No se puede regular todos los sectores económicos y empresariales del mismo modo. No es lo mismo el trabajo en una fábrica, que el del sector digital, el de la enseñanza, el de la medicina, o el relacionado con el emprendimiento.

No obstante, sabemos que existen, como en cualquier otro aspecto de la actividad humana, quienes incumplen las normas y aplican condiciones de trabajo que no pueden ser aceptables y que, a quien más perjudican, son a las propias empresas, ya que incurren en competencia desleal con la gran mayoría, fieles cumplidoras de la normativa laboral vigente. En este sentido, nuestras compañías trabajan con el más escrupuloso respeto a la normativa legal vigente y desaprobamos el incumplimiento sistemático de la ley y, en especial, de la normativa laboral en vigor.

Nuestra máxima es que debemos avanzar hacia un modelo que combine la estabilidad laboral con la movilidad interna y externa de los trabajadores, que permita crear empleos de calidad y redunde en una mayor productividad. La flexibilidad laboral es clave para favorecer la competitividad tanto de las empresas como de los sectores de actividad y, por tanto, no se debe tratar por igual realidades diferentes, ni que por evitar comportamientos inaceptables se le ponga freno a las nuevas formas de trabajo que nuestra economía necesita para favorecer la flexibilidad, la conciliación, la integración de la diversidad y la igualdad de género, en definitiva, una mayor calidad de vida para nuestros ciudadanos.

Las multinacionales de capital extranjero que operamos en España ponemos a disposición del Gobierno nuestra experiencia y capacidad para ayudar a definir una regulación que incentive los aspectos positivos de las nuevas formas de trabajo de nuestro siglo, con el necesario control de las actividades ilegales que dañan la libre competencia tan necesaria para la inmensa mayoría de las empresas cumplidoras de la regulación.

José María Palomares es Presidente de Multinacionales por marca España

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