El Banco de España constató que Bankia disponía de provisiones, según el exdirector de Supervisión

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Sede de Bankia.

El exdirector de Supervisión del Banco de España Mariano Herrera ha asegurado hoy en la Audiencia Nacional que el organismo constató que las cajas de BFA-Bankia disponían de provisiones suficientes para posibles deterioros en los dos años siguientes a su creación, pero que no entró en el tratamiento contable ya que escapaba de su competencia.

En calidad de testigo en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, Herrera ha insistido en que «las cuentas son responsabilidad de los administradores y del auditor» y, en el caso de las cotizadas, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), no del Banco de España que, como «supervisor prudencial», se limita a comprobar «que se hayan hecho los ajustes, no si están recogidos en uno u otro sitio. No es lo que más le interesa».

Aunque ha matizado que su llegada al departamento de cajas de ahorros se produjo con posterioridad al acuerdo de fusión fría de las siete entidades, el inspector ha explicado que el organismo autorizó un ajuste a valor razonable en la integración del negocio, no cargar pérdidas incurridas contra reservas ya que «no había ninguna posibilidad legal».

Según Herrera, el Banco de España realizó una serie de requerimientos en materia, entre otros, de reclasificación de créditos a Caja Madrid, Bancaja, Caja Ávila y Caja de Canarias, que ostentaban el 90 % del peso del nuevo grupo, que todas cumplieron a cierre de 2010.

En concreto, «hubo una petición de ajustes para cuatro de las siete cajas de 8.084 millones, pero en total presentaron unos 10.400 millones, en números redondos. Entendimos que había el margen suficiente para los dos años siguientes», ha indicado el exdirectivo.

Asimismo, ha señalado que aunque las entidades liberaron provisiones para compensar pérdidas, «pese a todo quedaban 1.200 millones para insolvencias», una cantidad superior a los cerca de 500 millones que sugerían los expertos de AFI y Deloitte.

Ante la insistencia de la fiscal Carmen Launa, Herrera ha dicho que aún en el caso de haber registrado pérdidas, las cajas sí que podrían haber seguido con el proceso de integración ya que «mutualizan sus riesgos» y «económicamente se convierten en sucursales de BFA, por lo que ya no tiene mucha trascendencia lo que hagan».

Respecto de la salida a Bolsa, ha desvinculado al Banco de España de la decisión adoptada por Bankia, y ha rechazado que el regulador «dirigiera» o instara a llevar a cabo la operación, que fue una «decisión empresarial de la entidad, influida por el decreto ley que pedía a las entidades que se capitalizaran».

Como hiciera el exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha apuntado a la sección cuarta de la sala de lo Penal que la rebaja en el precio de salida de la acción «en todo caso, perjudicaría a la matriz», BFA, pero no a los inversores.

El carácter técnico de las cuestiones planteadas ha marcado la declaración de Herrera, director general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) entre 2011 y 2012, quien llegó a figurar como investigado en la recta final del caso antes de que el juez Fernando Andreu lo excluyese del procesamiento.

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