Cepsa baraja un megadividendo a Mubadala y Carlyle por Medgaz

Empresas, EXPANSION

Pedro Miró es vicepresidente y consejero delegado de Cepsa.

Cepsa estudia dar un dividendo extra con los 500 millones que quiere lograr con la venta del gasoducto hispano-argelino, cuya compra negocia Naturgy.

Cepsa, la segunda petrolera en España, tras Repsol, estudia la entrega a los fondos Mubadala y Carlyle de un gran dividendo como resultado de la venta de su participación en Medgaz, el gasoducto que une Argelia con España a través de Mediterráneo. Así lo aseguran fuentes financieras. Y así se deduce de algunos de los informes de calificación financiera que acaba de recibir Cepsa por primera vez.

Las tres principales agencias de medición de riesgos -Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s (S&P)- coincidieron ayer en emitir sus calificaciones a Cepsa, que aunque recibe el grado de inversión (investment grade) obtiene unas notas que podrían considerarse de aprobado bajo (Baa3, BBB- y BBB-, respectivamente, por parte de Fitch, Moody’s y S&P).

Desde Cepsa, consideran que estas calificaciones le permitirán acceder a los mercados capitales de deuda en el futuro y diversificar sus fuentes de financiación. La razón de pedir los ráting precisamente era abrir la puerta a una gran emisión de bonos. Cepsa baraja operaciones de este tipo por 1.000 millones de euros o incluso más como complemento a otras formas de financiación.

Con todo, lo más llamativo de las calificaciones es el análisis de las perspectivas que realizan las agencias de ráting. Fitch explica en su informe que los accionistas de Cepsa «establecerán los dividendos en relación con los resultados financieros de la compañía y no se planean dividendos especiales, excepto para la desinversión en Medgaz».

Cepsa controla el 42,09% de Medgaz. Otro 43% es de Sonatrach, el monopolio de hidrocarburos estatal de Argelia, y otro 15% es de Naturgy, la primera gasista en España, donde también es la tercera eléctrica.

El deseo de Cepsa de desprenderse de Medgaz se dio a conocer en octubre del pasado año, cuando en el folleto de salida a Bolsa de la petrolera se revelaba que la compañía había acordado traspasar el gasoducto por 500 millones de euros a Mubadala, por entonces su accionista único.

La salida a Bolsa finalmente se canceló, pero Mubadala, el fondo estatal de Emiratos Árabes, acordó hace unas semanas la venta de entre un 30% y un 40% de Cepsa al fondo norteamericano Carlyle. Esta operación, aún por completar, permitiría a Carlyle beneficiarse, junto a Mubadala, de un potencial megadividendo en Cepsa, más allá del ordinario. Carlyle va a invertir hasta 2.800 millones de euros en ser el segundo inversor de Cepsa y busca rentabilidad desde el primer día, como han hecho otros fondos en empresas energéticas españolas. Es el caso de GIP y CVC en Naturgy, que ha colocado el alto dividendo como principal mandamiento.

Fuentes del sector energético confirman que Naturgy está negociando la compra de la participación de Cepsa en Medgaz. Todos los socios tienen derecho de tanteo, pero las reticencias del Gobierno español a que Sonatrach, o un grupo no deseado, se haga fuerte en esta infraestructura -considerada vital en la seguridad de suministro-, colocan a Naturgy como el candidato mejor posicionado. El problema es el precio. Fuentes financieras aseguran que los 500 millones que reclama Mubadala, que suponen valorar el 100% de Medgaz en 1.187 millones de euros, es considera excesivo por Naturgy. Este grupo siempre puede exprimir la negociación esperando a que Mubadala busque la oferta de un tercero y usando su derecho final de tanteo.

Conveniencia política

Otra cosa es la conveniencia política. Desde el Gobierno se está animando a Naturgy a que actúe de garante de la españolidad de Medgaz. Al comprar la participación de Cepsa, la mayoría de ese gasoducto estaría por primera vez en manos de una sola empresa española.

Si los ingresos de Medgaz se distribuyen como dividendo, Fitch considera que el ráting no se vería afectado. Las agencias sí valoran otros factores.

Moody’s destaca que Cepsa ha llevado a cabo una generación relativamente estable de ebitda en los últimos cinco años, aunque considera que tiene un perfil de negocio de menor escala y menos diversificado que Total, Eni, Shell, BP y Repsol. S&P destaca el impacto positivo en el negocio de la mejora de la rentabilidad de la actividad de exploración y producción.

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