La tendencia demográfica replantea el rol de los sénior en las empresas

Economia, EXPANSION

De izq. a dcha.: Pedro López, director de RRHH de Altadis; Emilio Ruiz-Roso, director de gestión de RRHH de Leroy Merlin; Raúl Telenti, director de RRHH de Urbaser; Abel Pérez, director de RRHH de Lilly; Juan Marina, director de Nationale-Nederlanden Employee Benefits; Alberto Gavilán, director de recursos humanos de Adecco Staffing; y Álvaro Arroyo, director de RRHH de Iveco España

El envejecimiento de la población tiene efectos sobre el mercado laboral y las empresas: el destierro de los prejuicios sobre los profesionales sénior y el fomento de la diversidad y la inclusión.

En 2050, España tendrá un balance de 77 jubilados por cada 100 personas en edad de trabajar según la OCDE, una proporción que más que duplica a la actual. Es la consecuencia natural de la combinación entre la elevada esperanza de vida de los españoles -la cuarta más alta del mundo, tras Japón, Suiza y Singapur- y el descenso continuado de la tasa de natalidad durante las últimas décadas.

Al mismo tiempo, el progresivo envejecimiento de la población española produce efectos en distintos ámbitos. En primer lugar, se traduce en un incremento del coste de las pensiones públicas que, según los expertos, generará tensiones en las arcas de la Seguridad Social. Por lo tanto, podría resultar necesario encontrar fuentes de ingresos complementarias que aseguren que los españoles pueden mantener su nivel de vida.

El impacto de la evolución demográfica y, en particular, el imparable envejecimiento de la población activa son factores que preocupan a las compañías. Frente a las incógnitas del relevo generacional en las organizaciones, aún debe producirse una evolución de la percepción en torno a la figura del sénior. A menudo, los profesionales de más de 50-55 años se enfrentan a serias dificultades para reengancharse al mundo laboral.

De modo creciente, la coexistencia entre distintas generaciones en las empresas exige la conciliación de distintos intereses, culturas y formas de trabajo. Así se destacó en el encuentro Economía sénior: Retos de RRHH en gestión del talento y previsión social por la convivencia de cuatro generaciones en el entorno empresarial, que organizó EXPANSIÓN con el patrocinio de Nationale-Nederlanden.

Vida laboral

Para hacer frente a estas circunstancias, «la vida laboral será cada vez más larga: la calidad de vida y los sistemas de salud permiten que estamos en condiciones de trabajar más tiempo que antes», afirmó Alberto Gavilán, director de recursos humanos de Adecco Staffing. En términos de atracción y retención del talento, la inclusión y la diversidad serán el motor de la competitividad de cara al futuro, añadió Gavilán.

En cuanto al rol que juegan los profesionales sénior en el mercado laboral, los expertos coinciden en que debe producirse un cambio de mentalidad. «Hay un obstáculo cultural en la sociedad, las personas y las empresas: cada proceso de reorganización en los últimos años se ha vinculado a una acción de prejubilación», apuntó Abel Pérez, director de RRHH de Lilly. Si hasta ahora predominaba «el enfoque de qué hacer con los mayores, ahora hay que pensar qué hacer contando con ellos».

En la misma línea, «es un problema que incentivemos la salida y no primemos el valor de la experiencia», aseveró Raúl Telenti, director de RRHH de Urbaser. No obstante, estableció una distinción entre los empleos de oficina y los trabajos físicos. Si bien la automatización de procesos ya está transformando el mercado, Telenti denunció «la falta de previsión por parte de los gobiernos y de las compañías» respecto a la planificación de escenarios futuros en el entorno laboral.

En este sentido, las empresas desempeñan un papel crucial en esa evolución que debe producirse en la sociedad. «Los departamentos de Recursos Humanos tienen que crear un ecosistema para que todos se sientan parte de la compañía, de modo que no baje su nivel de compromiso y aportación», consideró Emilio Ruiz-Roso, director de gestión de RRHH de Leroy Merlin.

Al margen de las tendencias, la situación es distinta en cada sector de actividad. Por ejemplo, en la industria de la automoción «hemos pasado de un sistema paternalista a dotarnos de más recursos para mejorar la salud del empleado», explicó Álvaro Arroyo, director de RRHH de Iveco España. Por otra parte, apuntó que se debe fomentar la competitividad. «Mientras hagamos las subidas salariales de forma lineal vía convenio colectivo, no estimularemos las retribuciones flexibles», manifestó Arroyo.

Prejuicios

En la actualidad, un 15% de las personas que buscan empleo supera los 55 años. Si en 2008 la tasa de actividad de los profesionales entre 55 y 60 años era del 61,9%, hoy alcanza el 73,8%. Sin embargo, la vuelta al mundo laboral para los perfiles sénior no es fácil: el 52% de los currículos de profesionales mayores de 55 años son descartados de forma automática por los reclutadores, según un estudio elaborado por Adecco.

Por esta razón, Pedro López, director de RRHH de Altadis, admitió: «Me preocupa sobre todo la mentalidad de la gente y la barrera mental que tienen muchos reclutadores». Junto con el cambio cultural, añadió que la formación es la única vía para superar estos prejuicios.

De acuerdo con esto, Juan Marina, director de Nationale-Nederlanden Employee Benefits, señaló que «los empleados demandan cada vez más apoyo en materia de formación y educación financiera». Puesto que la tendencia de envejecimiento en España disparará la ratio de dependencia entre los jubilados y la población activa, las empresas adquieren una responsabilidad con sus profesionales en lo relativo al ahorro. Para muchos de ellos, esta tutela marcará la diferencia que les permita planificar y afrontar su futuro con garantías.

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