El déficit del Estado subió en 2.500 millones hasta marzo por el aumento del gasto

COTIZALIA, Economia

30/04/2019 14:45Actualizado: 30/04/2019 15:02

El déficit del Estado aumentó en 2.500 millones en los tres primeros meses del año respecto al mismo periodo del año anterior. Las cuentas públicas sufren las consecuencias de las políticas de gasto aprobadas en los últimos meses y que están agravando la ya delicada situación que padecían. En concreto, el déficit del Estado aumentó hasta el 0,54% del PIB, esto es, casi 0,2 puntos más que en el mismo periodo del año anterior, como ha publicado la Intervención General de la Administración del Estado.

No solo eso, también ha desaparecido el superávit primario que tuvo el Estado en el inicio de 2017 y 2018. El año pasado, al cierre de marzo había un superávit primario (antes del pago de los intereses de la deuda) de 1.800 millones de euros, por el contrario, este año hay un déficit de 1.200 millones (todos los datos están medidos en contabilidad nacional). Es la consecuencia de las políticas de gasto e ingresos aprobadas en el último año, con su origen en los Presupuestos Generales del Estado de 2018. Como las cuentas de 2018 no entraron en vigor hasta el verano de 2018, por lo que las políticas de gasto se aplicaron en ese momento.

El resultado es que la subida de las pensiones (al Estado le corresponde financiar las clases pasivas) y del salario de los funcionarios se compara con los tres primeros meses de 2018, cuando no se había aplicado ninguna subida. Ahora ya cuentan con dos subidas, la de 2018 y la aplicada en enero de 2019, de ahí que la comparativa esté agravada. Pero ni aún así salen los números. Según apunta la IGAE en una nota, el importe estimado de la paga extra que se abonó en junio para aplicar la subida retroactiva de las pensiones y los salarios fue de 1.800 millones de euros, cuantía que es inferior a los 2.500 millones de subida del déficit.

Es indudable que las cuentas públicas van este año peor de lo que deberían y ponen en riesgo el cumplimiento del objetivo de déficit. Y esto es solo el Estado, ya que la Seguridad Social también está soportando una parte del incremento del gasto de los ‘viernes sociales’. Los gastos están creciendo a ritmos del 6%, mientras que los ingresos apenas están avanzando un 1,1%. El pobre ritmo de la recaudación responde, en gran medida, a la supresión temporal del impuesto a la producción de la energía eléctrica que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez para frenar la escalada de los precios. Esta política social tiene un coste, en términos de menor recaudación, de 380 millones de euros.

[El agujero de las pensiones empeora y ya supone el 70% del déficit]

El IVA y el IRPF, impuestos abonados básicamente por las clases medias, son los que sostienen la recaudación en el inicio del año. En concreto, el IVA aumenta a ritmos del 4,6% gracias al buen comportamiento del consumo y a la subida de precios. Por su parte, el IRPF ha crecido un 2,2% a pesar de la rebaja de impuestos incorporada a los PGE de 2018. Por el contrario, el impuesto sobre sociedades se está hundiendo un 82% en el inicio del año, principalmente como consecuencia de la devolución de 700 millones a Telefónica, como consecuencia de una sentencia favorable para la compañía.

Por el lado de los gastos, el ritmo del Estado va ‘desencadenado’. El total de empleos no financieros aumentó un 6% en los tres primeros meses del año con crecimientos en casi todas las partidas. Por ejemplo, el gasto en consumos intermedios aumentó un 13,3%; la remuneración de asalariados, un 6% y las transferencias sociales, un 7,5%. Estos datos muestra cómo el Estado está aumentando rápidamente el gasto en el inicio del año, lo que ha contribuido a sostener a la economía española, pero que supone un duro golpe para las cuentas públicas. Golpe que tendrá que corregir el Gobierno de Sánchez a partir de ahora.

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