La banca carga contra la elevada regulación porque premia modelos arriesgados

Empresas, EXPANSION

José María Roldán, presidente de la AEB.

El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ha cargado contra el incremento de los requerimientos regulatorios al sector bancario en los últimos años y sus efectos indeseados.

También ha avisado sobre las contradicciones entre políticas monetarias, el empuje hacia un modelo de negocio más arriesgado por la homogeneidad en el tratamiento de modelos de negocio distintos, la desconfianza de los mercados, la complejidad de la normativa de resolución o que la regulación no alcance a los nuevos operadores.

Durante el XXVI Encuentro del Sector Financiero que organizan este jueves en Madrid Deloitte, Sociedad de Tasación y ‘ABC’, el presidente de la asociación ha asegurado que el sector bancario «no es un desafío» ni en el corto, medio o largo plazo, sino «un elemento de fortaleza» en el que la economía se debe apoyar para resistir las posibles turbulencias de los próximos años.

Sin embargo, ha advertido de que la banca «no es inmune a malas políticas sectoriales y generales», y en este sentido ha criticado lo que considera «efectos indeseados» de la regulación a la que está sometida la banca europea.

En concreto, Roldán ha indicado que elevar constantemente los requerimientos de capital al sector provoca que los mercados perciban que el supervisor aumenta su exigencia porque ve «algún daño en el sector» que ellos no.

«Su reacción es bajar la valoración del sector, por eso el valor de mercado y el valor en libros está como está en la banca europea», ha asegurado Roldán, quien ha achacado esta situación al «complejo de inferioridad de haber sido blandos en el pasado y tener que recuperar terreno» y ha calificado de «paradójico» que la banca europea sea «campeona mundial» en exigencias de capital pero la última en valor de mercado frente al valor en libros.

En este sentido, el presidente de la AEB ha pedido unos requerimientos de capital «razonables». «Más capital no siempre es mejor, puede ser contraproducente en términos de financiación y crecimiento de la economía», ha advertido.

Por otro lado, Roldán ha señalado que existen contradicciones entre políticas ejecutadas incluso por las mismas instituciones, que por una parte empujan y, por otra, retraen.

Se ha referido, por ejemplo, a la política monetaria del BCE, cuyos tipos negativos empujan al sector bancario a prestar más recursos a la economía productiva, lo que se consigue aumentando capital, que «no es fácil» en un entorno de baja rentabilidad. «El BCE está presionando al sector a prestar más, pero restringiendo las posibilidades de que el sector preste más», ha explicado.

El presidente de AEB también apuesta por que los bancos con modelos de negocio diferentes tengan unas exigencias de capital distintas, ya que la banca española, dedicada a la banca comercial, es más estable que aquella especializada en banca de inversión, pero por su balance le resulta más complicado cumplir con estos requerimientos.

«Esto es un problema, los supervisores tienen que tener el valor de tratar a modelos de banca distintos en términos de riesgo de manera distinta para exigir capital. No puedes pedir a un modelo de negocio unos esfuerzos que van a poner en peligro su papel de financiación de la economía productiva», ha apostillado Roldán, quien cree que esto prima un modelo de negocio que puede ser «más arriesgado».

Así como no hay discriminación entre bancos con diferentes modelos, Roldán ha recordado que sí la hay entre entidades de distinta naturaleza pero que realizan la misma actividad, como bancos, aseguradoras, private equity o hedge funds, una brecha que aumentará con la llegada de nuevos competidores tecnológicos.

«Al final, tendremos un sector bancario perfectamente regulado y perimetrado, pero la actividad crediticia estará haciéndose en otros segmentos a los que la regulación no va a llegar, es un gran problema de la arquitectura de regulación que hemos puesto en marcha: no resiste la revolución tecnológica a la que tenemos que hacer frente», ha criticado.

La normativa, «más páginas que la Biblia»

Durante su intervención, Roldán también ha cargado contra la complejidad y extensión de normativas como Basilea III o Mifid II. «La normativa de resolución y sus desarrollos tienen más páginas que la Biblia», ha ejemplificado.

En este sentido, ha abogado por simplificar «la gran maraña de regulación», que cuanto más compleja, «más efectos indeseados tendrá». «Más no siempre es mejor, tanta información puede confundir al usuario, que necesita un máster en finanzas para entenderla», ha lamentado.

Aunque ha reconocido que desde su posición de experto está «muy cómodo» ante la complejidad, Roldán preferiría no sentirse «tan cómodo con esta regulación tan compleja e ir a cosas que puedan entender todos».

El presidente de la AEB ha cuestionado también que la regulación intente dar soluciones a «problemas que no existen». Opina así sobre el ‘open banking’, una serie de iniciativas para facilitar el movimiento de clientes de una entidad a otras y favorecer la competencia. «Se pone en marcha y se ve que no hay esos cambios de los clientes entre entidades y el pensamiento es decir tenemos que hacer más. No, los clientes no cambian de entidades porque los servicios que le dan los bancos de referencia son buenos, no tienen necesidad», ha explicado.

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