Manuel Valls: «Quiero ser un alcalde proempresa»

Economia, EXPANSION

Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona.

Manuel Valls es el candidato de Barcelona pel Canvi-Cs a la alcaldía. El exprimer ministro francés lamenta el apoyo que «una parte» de la burguesía local dispensa al procés, pese a ser contrario a los «intereses económicos y políticos de Cataluña».

Esta medianoche arrancará en Barcelona la campaña de las elecciones municipales «más decisivas» desde el restablecimiento de la Democracia. Así lo dice el ex primer ministro francés Manuel Valls (Barcelona, 1962), que encabeza las listas de Barcelona pel Canvi, una plataforma amplia donde se integra Cs.

En esta entrevista asegura que en el próximo mandato el consistorio debe incentivar el regreso de las más de 4.500 empresas que trasladaron su sede social a otra comunidad autónoma tras el 1-O. También expresa su preocupación por las «consecuencias económicas y laborales» que tendría el mantenimiento de Ada Colau en la alcaldía o el ascenso de Ernest Maragall (ERC).

– ¿Qué puede hacer el Ayuntamiento de Barcelona para conseguir que regresen las empresas?

No será fácil, pero primero de todo, hay que tener un discurso claro y favorable a las inversiones y a los empleos de calidad, y crear las condiciones para que la ciudad sea un ecosistema económico atractivo. Sin embargo, en este mandato, la ciudad ha perdido empuje por los prejuicios hacia el mundo empresarial que tienen el actual gobierno municipal y también los promotores del procés.

– ¿Le preocupa que los partidos independentistas accedan al gobierno municipal?

Si esta ciudad cae en manos de los independentistas, que quieren que Barcelona sea una palanca para su república imaginaria, o se alían con Ada Colau y su desastre de gestión, la situación económica y laboral de la ciudad irá a la baja aún más. Sé que será difícil recuperar las 4.500 empresas perdidas, pero el alcalde debe ser proempresa, que es quien crea riqueza para los ciudadanos, y ser el principal embajador de la ciudad. Barcelona debe recuperar su ADN, que son los pactos y la cooperación entre el sector público y el privado.

– ¿Pagan demasiados impuestos las empresas de la ciudad?

Me preocupa el auge del discurso que defiende que suban los impuestos. Entiendo perfectamente que hay que financiar el Estado del Bienestar, pero en un momento donde Francia y Portugal bajan impuestos, subirlos puede castigar a las empresas y reducir las inversiones. También hay que tener en cuenta que el crecimiento de la zona euro se está ralentizando: los datos en Alemania son preocupantes, y el mundo está muy marcado por la confrontación comercial entre Estados Unidos y China. Lo que yo propongo es que el Ayuntamiento elimine la tasa de inicio de actividad económica y también digo a la Generalitat que baje impuestos, en beneficio de Barcelona y del tejido económico del resto de Cataluña.

– Sobre pactos poselectorales, ¿cuáles van a ser sus líneas rojas?

En un Ayuntamiento, siempre deberán haber pactos entre todos los grupos en ámbitos como el transporte público, el comercio y la lucha contra la delincuencia, entre otros asuntos. Pero, a la hora de formar el Gobierno municipal, las cosas cambian. Yo tengo las ideas claras:sólo pactaré con el PSC y otras fuerzas constitucionalistas, y no voy a cerrar acuerdos ni con populistas ni con independentistas. Me preocupa una eventual alianza entre Colau y Maragall:sería peligrosa para la ciudad, y también para Cataluña, el resto de España y Europa. Quienes han perjudicado a la ciudad la llevarían a una situación que no conocemos. También sería negativo un tripartito entre ERC, los comunes y los socialistas. La ciudad se degrada, hay un sentimiento de descontrol y necesita un cambio potente, y por esto decidí presentarme al alcaldía, al frente de una plataforma que integra Cs y personalidades vinculadas a la socialdemocracia y al catalanismo moderado.

-Sobre este último espacio, ¿ve margen para un nuevo partido nacionalista, pero que se oponga a la secesión unilateral?

Hace un mes la ex secretaria general del PDeCAT Marta Pascal apuntó a su creación, tras las elecciones municipales.

Yo no entro en este debate. Mi objetivo es ser la lista con más concejales y gobernar. Lidero la única lista transversal y plural, y salir de las lógicas de partido es lo que me piden los barceloneses. Yo quiero hablar de seguridad, de cómo luchar contra las desigualdades o qué medidas adoptar para afrontar la urgencia climática. De los juegos políticos ya hablaremos más tarde.

– ¿Le preocupa el auge del discurso antiempresas en la ciudad?

Así ha sido el discurso populista de Colau. Sea de izquierdas o de derechas, el populismo siempre busca un enemigo, que en su caso son las élites, las empresas, el turismo. Y a largo plazo, es un discurso que perjudica a Barcelona. A diferencia de París o Madrid, que crecieron por el empuje de sus respectivos Estados, Barcelona lo hizo de la mano de la sociedad civil y la industria:son quienes promovieron el modernismo y grandes monumentos como el Palau de la Música y el Liceu. No puede ser que una concejal del gobierno municipal compare el turismo con una plaga de langostas. Lo que hay que hacer es apostar por un perfil de visitante de más calidad, plantear qué hay que hacer para acoger más congresos internacionales, cómo desplegar la red 5G y sacar partido del Mobile World Congress y cómo consolidar el crecimiento del Puerto, el Aeropuerto, la Zona Franca y del distrito tecnológico del 22@. También quiero reformar la regulación hotelera que promovió Colau, y que ha bloqueado 17 hoteles e impide el impulso de nuevos proyectos en el centro.

– Tras anunciar su candidatura, sus rivales rápidamente le colgaron la etiqueta de ser el candidato de las élites. ¿Se considera así?

Esto es un ejemplo práctico de populismo. Yo prefiero hablar de talentos, que hay que potenciar y atraer: centros de decisión y de investigación, universidades, jóvenes, profesionales del diseño, el 5G, deportistas… Sobre élites, yo también puedo criticar su papel en la crisis económica, o que hay una parte de la burguesía catalana que ha jugado mucho con el separatismo, lo que es totalmente contrario a los intereses económicos, sociales, culturales y políticos de la ciudad.

-Usted niega ser el candidato de las élites, pero un reciente sondeo aseguraba que sería el más votado en los barrios más ricos…

Yo no hablo de encuestas. Faltan dos semanas para las elecciones y van a haber sorpresas. No se pueden extrapolar los resultados de las generales [en la ciudad ERC ganó el 28-A, a 2.000 votos del PSC, y Cs quedó en cuarto lugar]. Yo no distingo entre barrios buenos y malos: lo que me preocupa es que, entre el más rico y el más pobre, haya una diferencia de diez años en la esperanza de vida.

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