Los ayuntamientos, clave para el futuro del centroderecha

Economia, EXPANSION

El PP se juega ser la alternativa al PSOE, mientras que Cs aspira a sustituir a los populares como oposición.

El Partido Popular es la formación que más se juega en las próximas elecciones municipales. Tras la debacle sufrida en las elecciones generales, un nuevo fracaso de Pablo Casado en las municipales dejaría su liderazgo claramente cuestionado de cara al futuro. Puede darse la circunstancia, incluso, de que los populares recuperen voto en las municipales respecto a las generales, pero que ese voto no se traduzca en alcaldías, lo que se traduciría también en fracaso.

Todo lo que no sea gobernar alguna plaza de primer orden sería interpretado como una derrota sin paliativos y una consolidación del dominio de la izquierda. El último CIS apuesta precisamente por este escenario. Según Tezanos, la izquierda se haría con cierta facilidad con el gobierno municipal de las principales capitales. Una decena de ayuntamientos de primer nivel marca la diferencia en el poder municipal, con Madrid y Barcelona a la cabeza, e inmediatamente después capitales como Zaragoza, Sevilla, Valencia, Málaga, Alicante y Valladolid. En el caso de la capital de España, el CIS prevé una victoria de Manuela Carmena con el 33,8% de los votos, seguida por el PP a gran distancia con el 23,8% y por el PSOE con el 18,4%. Ciudadanos quedaría relegado al cuarto lugar con el 14,2% y Vox obtendría el 5,8%. Con estos resultados la izquierda lograría en Madrid más del 54% del voto, frente a poco más del 43% de la derecha. Los resultados de la encuesta chocan con la realidad de las últimas elecciones generales, donde el centroderecha ha superado en votos a la izquierda. Y nada, ni siquiera el supuesto tirón de la candidata Manuela Carmena, hace prever un vuelco tan significativo como el que señala el CIS. Son muchos los que apuestan por un equilibrio de fuerzas que deja en el aire cualquier resultado. Puede repetir Manuela Carmena con el apoyo del PSOE o el fiel de la balanza se puede inclinar hacia un pacto en el centroderecha, bien liderado por el popular José Luis Martínez Almeida, o incluso por la candidata de Ciudadanos Begoña Villacís. El escaso valor que ha tenido el voto a Vox en las generales -lejos de contribuir a la salida de Sánchez, lo ha consolidado en el Gobierno- puede provocar una vuelta masiva de sufragios hacia Ciudadanos y PP en todo el territorio, tanto en las municipales, como en las autonómicas y europeas.

Otro de los elementos que favorece en principio una recuperación de voto de la derecha es la cercanía de las elecciones generales. Las municipales pueden servir de efecto corrector al dominio de la izquierda en los comicios del pasado 28-A. Es lo que algunos han denominado como una segunda vuelta que matizaría el equilibrio de poderes, que se ha roto fundamentalmente por la irrupción de Vox y la movilización de una izquierda a la que se ha asustado con la llegada de una «ultraderecha». El propio CIS contribuyó a difundir el miedo cuando sobreestimó los resultados de Vox antes de las elecciones.

Madrid es fundamental para el PP; algo así como la última trinchera, que, junto a Galicia y Andalucía, le permitiría mantener el tipo. Algo parecido le pasa a Ciudadanos, que despierta importantes expectativas que, de no materializarse en poder autonómico y municipal, relegarían las opciones de Albert Rivera de optar a ser líder de la oposición. Pero además de Madrid hay otras plazas donde el centroderecha también se juega volver a ser algo en el panorama nacional. En Valencia, el CIS otorga otra clara ventaja a la izquierda, con Compromís a la cabeza con el 26,5% del voto y con el PSOE con el 19,5%. La suma de los partidos de izquierda se acerca al 57% de los sufragios frente a algo más del 38% en el caso de los partidos de centroderecha. De nuevo, el dato que presenta el organismo que preside Tezanos parece demasiado sesgado en una plaza que ha sido tradicionalmente conservadora.

Sevilla es un feudo claro del PSOE, que el CIS eleva a la categoría de dominio total, hasta el punto que le deja al borde de la mayoría absoluta en solitario. En Zaragoza ganaría el PP con el 24,2% de los votos, seguido de cerca por el PSOE con el 23,5%, según el CIS, pero la izquierda vuelve a hacerse con el poder, ya que entre todas las formaciones del espectro suman más del 54% de los votos. Finalmente, Barcelona será otro de los feudos que marque la diferencia. En la Ciudad Condal la única duda es si el candidato de ERC, Ernest Maragall, conseguirá desplazar a Ada Colau. Un resultado que, sin lugar a dudas, dará bazas negociadoras al nacionalismo separatista, que espera sentado al PSOE.

Madrid

Manuela Carmena parte hipotéticamente con ventaja. El reciente CIS le otorgaba incluso una cómoda ventaja que le permitiría revalidar sin problemas su alianza con un PSOE liderado por Pepu Hernández que también crece. Sin embargo, aunque muy pocos dudan de que la actual alcaldesa será la más votada, muchos son los que creen que la encuesta del CIS está sesgada y que la suma de la izquierda no le permitirá repetir. La alcaldesa ha sabido empatizar con buena parte de los ciudadanos por su talante cercano y una imagen populista. Sin embargo, los resultados de su gestión distan mucho de refrendar la imagen que le acompaña. Carmena ha sabido alejarse de la línea radical que le querían imponer sus socios de Podemos, lo que le ha granjeado la simpatía de algunos votantes de centro, sin que eso signifique que le vayan a votar. Este distanciamiento de la línea dura de Podemos se ha visibilizado en el proyecto Castellana Norte, donde la alcaldesa ha propiciado el acuerdo con el BBVA para el desarrollo del Norte de Madrid, en contra de una buena parte de las fuerzas radicales que le acompañan en el Ayuntamiento, que veían en este desarrollo una cesión a los poderes fácticos. Ha lanzado Madrid Central, un planteamiento que restringe el tráfico en el centro de la ciudad con un objetivo de sostenibilidad medioambiental. Una decisión polémica que tiene seguidores entre los que ven la necesidad de apostar por un Madrid menos contaminado y detractores entre los que consideran que la medida no es tan eficaz como se dice y que, sin embargo, afecta negativamente al tráfico en el resto de la ciudad y a miles de comercios, que habrían visto caer sus ventas. En las próximas elecciones se podrá comprobar quién ha pesado más. Por último, otro gran tema en liza ha sido la gestión de las cuentas públicas. Podemos y el equipo de Carmena han querido apuntarse la reducción de la deuda como uno de los grandes logros de la gestión en el Ayuntamiento cuando lo cierto es que en este caso la buena evolución de las cuentas tiene más que ver con otras cuestiones, ninguna achacable como mérito al equipo municipal. La primera, el estricto control que impuso Cristóbal Montoro a las cuentas de los municipios con su Ley de Estabilidad, que obligaba a los ayuntamientos a gastar menos de lo que ingresaban. Un control que, por otra parte, ha sido criticado por la izquierda, especialmente por Podemos. El saneamiento municipal ya era una realidad con el equipo de la anterior alcaldesa, Ana Botella, y a Manuela Carmena le ha bastado con seguir la corriente, sin que su presencia haya supuesto una mejora de los servicios públicos. En segundo lugar, la imposición, también de Montoro, de destinar a la amortización de deuda aquella parte del presupuesto que no se hubiera ejecutado. Carmena tiene los peores niveles de ejecución de inversiones del Ayuntamiento de Madrid. Una mala gestión endulzada con mucha propaganda.

Barcelona

En Barcelona, la campaña de las elecciones municipales arranca con los dos principales favoritos:el CIS augura una victoria por la mínima de Ada Colau (Barcelona en Comú), y el resto de encuestas pronostican que Ernest Maragall (ERC)sería ganador. Por primera vez desde la Segunda República, el partido de Oriol Junqueras fue este abril la fuerza más votada en unas elecciones generales, a un punto de los socialistas. Colau y ERC llegan a la cita electoral con puntos débiles:las críticas a su gestión. La primera ha sido reprobada hasta en seis ocasiones desde 2015, cuando contra todo pronóstico ganó las elecciones y accedió a la alcaldía. La oposición y los agentes socioeconómicos le han reprochado el «sectarismo»de su gestión y su escasa capacidad de diálogo en asuntos como la lucha contra los manteros y la gestión del turismo. Colau asegura haber puesto fin a la lacra de los pisos turísticos ilegales y ha impulsado un plan urbanístico que impide la apertura de nuevos hoteles en el centro. En la campaña, la alcaldesa sacará pecho de sus últimos logros, como la creación de un dentista municipal y una comercializadora de electricidad de titularidad pública. Su mayor incumplimiento es la vivienda, el ámbito donde se forjó como activista antes de debutar en política. Los alquileres han seguido aumentando y este mandato sólo se han entregado 600 viviendas públicas, frente a las 8.000 prometidas en 2015. Por su parte, Ernest Maragall tiene dos debilidades. La primera es su perfil:tiene 75 años, lleva más de cuatro décadas en primera línea política, procede de la burguesía catalana y su hermano Pasqual fue alcalde durante los Juegos Olímpicos de 1992 y el presidente de la Generalitat que fracasó en la reforma del Estatut. Los republicanos habían ratificado a otro candidato en primarias, el actual consejero Alfred Bosch, pero ante los malos pronósticos de las encuestas, Junqueras impuso desde la cárcel a Maragall como alternativa. La gestión es otro talón de Aquiles de los republicanos:la Generalitat y el Parlament llevan un año sumidos en la inacción tras el fiasco del 1-O y una declaración unilateral de independencia que ningún país del mundo reconoció. Por ambas decisiones, buena parte de los impulsores se sientan en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo:otros se fugaron al extranjero para evitar la cárcel. Entre ellos, el expresidente catalán Carles Puigdemont, que se presentará como cabeza de lista de las elecciones europeas;Junqueras lo será de los republicanos. Los neoconvergentes confían en un eventual efecto arrastre del exmandatario huido. Otra novedad de la campaña es la irrupción del exprimer ministro francés Manuel Valls, que se presenta bajo una plataforma donde se integra Cs:Barcelona pel Canví. Valls apuesta por un discurso business-friendly y hace bandera de la cooperación público-privada pero, según las encuestas, mantendría los resultados que logró en 2015 el partido naranja. Jaume Collboni repite en el PSC y el PP confía en mantener su representación con Josep Bou, exdirigente de la plataforma económica contraria a la independencia Empresaris de Catalunya.

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