BBVA se blinda en Turquía con los mayores colchones de liquidez y financiación del grupo

Empresas, EXPANSION

Sucursal de Garanti.

La participada turca tiene que refinanciar este año 4.600 millones de euros, una cifra superior a los vencimientos de todo el resto del banco junto.

BBVA ha creado un búnker para su filial en Turquía. O, al menos, ha rodeado su participada de todos los escudos de protección posibles que están en su mano para amortiguar los daños de la crisis financiera que vive el país y de la fuerte depreciación de la divisa. ¿Resultado? BBVA Turquía es el negocio que tiene las ratios de resistencia más altas del grupo en liquidez y disponibilidad de financiación. A cambio, también es la filial que más vencimientos afronta este año y con el peor entorno.

La máxima de BBVA es que cada división geográfica debe velar por sí misma, financiarse por sus propios medios y ser capaz de autorrescatarse en caso de apuro. Y eso, con las tensiones de liquidez y coste de financiación que se están viviendo en Turquía desde que se desató la crisis el año pasado, puede ser complicado.

Para evitar sobresaltos, BBVA ha reforzado la protección de la filial en el país por una doble vía. En primer lugar, ha hecho acopio de activos de alta calidad que puedan convertirse en liquidez rápidamente incluso en las peores circunstancias, de forma que tenga acceso a este colchón de seguridad si se produce un cierre del mercado o si se desata una fuerte retirada de depósitos. Turquía cuenta «con un buffer adecuado ante un posible escenario de tensión de liquidez», señala BBVA en una presentación para analistas.

La segunda estrategia de protección se ha centrado en la financiación, con el objetivo de lograr fuentes de recursos estables temporalmente, como los depósitos minoristas a más de un año y financiación mayorista a largo plazo, que no se volatilicen si llega la tormenta y que permitan seguir respaldando los préstamos del banco.

Ambas políticas de protección tienen una ratio que las mide y la filial turca sobresale en las dos. Lo hace tanto si se compara con los mínimos que exige la regulación (del 100% en ambos casos) como con respecto al resto de las filiales de BBVA, según los datos desvelados por el banco.

En la ratio de cobertura de liquidez (LCR, por sus siglas en inglés), la puntuación de la participada turca es del 208%, lo que significa que no solo tiene recursos para resistir a una crisis extrema de retirada de depósitos sino que tiene para más de dos. En el coeficiente de financiación estable neta (NSFR), Turquía llega al 145%, el equivalente a 1,45 veces más de financiación estable de lo requerido.

Mientras tanto, el negocio de BBVA en la eurozona se queda en una ratio de cobertura de liquidez del 144% y una financiación estable neta del 117%. Muy parecidos son los coeficientes en Estados Unidos y un poco más altos en México, mientras que se reducen ligeramente en América del Sur. Con estos datos, Turquía es la filial más protegida ante sobresaltos del grupo, con bastante diferencia.

Apelación al mercado

Estos colchones pueden tener un buen destino pronto, porque el ránking de resistencia no es el único que encabeza la filial turca. También está en lo más alto por los vencimientos de deuda que afronta este año y que debe refinanciar en un entorno no especialmente propicio por las dificultades del país, el estado del mercado de financiación y la caída en picado de la lira turca.

De hecho, BBVA tiene más vencimientos en Turquía que en el resto del globo junto. Mientras que la participada turca debe enfrentarse a la refinanciación de 4.600 millones de euros, en el resto de los territorios donde el banco español tiene presencia la cifra se queda en 4.200 millones. La eurozona está a la cabeza, con 3.200 millones, seguida a distancia de Estados Unidos, con 500.000 euros, América del Sur (300.000 euros) y México (200.000 euros). En todos los casos, a años luz de Turquía.

Fuentes del mercado, sin embargo, consideran que la tarea de refinanciación que la filial turca tiene por delante no es un imposible. Y esgrimen un argumento principal para ello: los colchones de liquidez y de financiación que se han amasado, precisamente «para afrontar escenarios de volatilidad de mercado», explican. Gracias a ellos, el extra de liquidez en el país en moneda extranjera asciende a 11.400 millones de dólares, más del doble de los vencimientos de financiación internacional que tiene la participada este año, que suman 5.200 millones de dólares (el equivalente a 4.600 millones de euros).

Por ahora, además, los mercados de financiación mayorista turcos no se han cerrado del todo, ni siquiera durante las elecciones municipales de marzo, que elevaron mucho la volatilidad. Las mismas fuentes recuerdan que BBVA ha sido capaz de emitir en Turquía en el primer trimestre, aunque siempre en forma de activos garantizados, como una titulización de derechos de cobro con vencimiento a cinco años por 150 millones de dólares y diversas financiaciones colateralizadas con vencimiento de uno a dos años por 175 millones de dólares.

Y la intención del banco es seguir por este camino. Puesto que los mercados no están cerrados, su objetivo es apelar a ellos para renovar los vencimientos que considere oportunos y con los instrumentos más apropiados y eficientes económicamente para cada momento, aseguran fuentes del mercado.

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