El Partido Laborista amenaza con nacionalizar la red británica de Iberdrola

Empresas, EXPANSION

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.

Es el negocio que más aporta al beneficio de la filial Scottish Power.

En caso de llegar a Downing Street, el líder laborista Jeremy Corbyn acometerá de inmediato la nacionalización de las lineas de transporte y distribución de energía en Reino Unido, entregando a sus propietarios como compensación bonos del Tesoro a una valoración inferior a la del mercado.

Así lo prevé anunciar mañana el principal partido de la izquierda británica, que acusa a los actuales dueños de esas redes de lograr enormes beneficios a costa de los consumidores, y sin invertir lo suficiente en nuevas infraestructuras, según los detalles del plan al que ha tenido acceso EXPANSIÓN.

La medida, de hacerse efectiva, tendría un fuerte impacto en Iberdrola. De los 942 millones de libras de beneficio operativo que obtuvo su filial británica Scottish Power en 2018, 546 millones fueron aportados por la actividad de redes de transporte y distribución. El peso de esta actividad en la filial sigue subiendo, ya que Iberdrola acaba de vender sus centrales de generación tradicional en Reino Unido al grupo Drax por 700 millones de libras, quedándose con las renovables como principal complemento a su negocio de distribución. Además, Iberdrola participa en la puja para comprar la red del noroeste de Inglaterra (ENW), que está a la venta.

Los principales dueños de las líneas de alta tensión, que llevan la electricidad de los centros de producción a las grandes subestaciones, son National Grid (en Inglaterra y Gales), SSE y Scottish Power (en Escocia). Las interconexiones marinas internas e internacionales también se verían afectadas. Ahora mismo, Scottish Power y National Grid tienen en marcha un proyecto para construir un cable submarino para llevar energía de Escocia a Inglaterra. Por otro lado, la red de distribución de gas y electricidad está troceada en catorce regiones; entre sus dueños están firmas energéticas como Scottish Power, SSE, EDF y E.ON; e inversores financieros como JPMorgan, Berkshire Hathaway (el hólding de Warren Buffett) y el grupo hongkonés CK Hutchison.

Según explica Rebecca Long Bailey, portavoz de Energía del Partido Laborista, en el informe que se presentará mañana, “desde la ola de privatizaciones de Thatcher, las empresas de redes energéticas han sido capaces de alcanzar grandes márgenes de beneficios, cobrando más de lo debido a los consumidores y sin invertir de forma apropiada en la infraestructura necesaria para acomodar la transición a la energía renovable. Mucha gente se sorprendería de saber que los cables que transportan el gas y electricidad a sus casas son propiedad de bancos de inversión de Wall Street, conglomerados multinacionales y fondos soberanos”.

En su plan, los laboristas crearían una agencia nacional para manejar la red de alta tensión repartida ahora entre National Grid, SSE y Scottish Power; y varias agencias regionales y municipales para gestionar las lineas de distribución a hogares y empresas.

“Los actuales accionistas serían compensados con bonos y el nivel de compensación sería decidido por el Parlamento”, advierten los laboristas. “El Parlamento podría realizar deducciones en función de los déficits de pensiones, el saqueo de activos desde la privatización, los activos obsoletos, el estado de mantenimiento de los activos, y los subsidios estatales entregados a las compañías”. Se estima que las redes valen unos 64.000 millones de libras.

La amenaza de un Gobierno laborista se suma a otros riesgos políticos en Reino Unido para Iberdrola, como el impacto del Brexit o la posibilidad de un nuevo referéndum en Escocia.

Muchos analistas e inversores vienen diciendo que Corbyn en Downing Street es un peligro mayor que el Brexit, por su programa de nacionalizaciones, subidas de impuestos, mayor gasto público y expropiación de acciones a las empresas para darlas a los empleados. Ian Harnett, director de inversión de Absolute Strategy Research, avisó ayer en una conferencia ayer en Londres de las “radicales políticas” de los laboristas y avisó de que “tras el Brexit, Reino Unido puede ser la nueva Italia, un país de bajo crecimiento, envejecido, endeudado y que devalua a las primeras de cambio, como hacían los italianos antes del euro. Esto hará que el mercado británico deje de ser un lugar atractivo para las empresas internacionales”. Parte de la salida de 7.000 millonarios de Reino Unido en los últimos dos años se atribuye al miedo a Corbyn, unido al Brexit.

La posibilidad de un Gobierno laborista puede subir si, como consecuencia del bloqueo del Brexit, los conservadores fuerzan la dimisión de Theresa May como primera ministra y el nuevo líder convoca los comicios para intentar buscar una vía para decidir la salida de la UE. Los sondeos dan ahora mismo ventaja a la formación de Corbyn.

Este riesgo puede afectar a la subasta de ENW, que han sacado a la venta JPMorgan y Colonial First State por unos 2.000 millones de libras. Además de Iberdrola, pujan varios fondos de inversión y empresas chinas.

Las cotizaciones de SSE y National Grid bajan hoy en la Bolsa de Londres. La de Iberdrola sube ligeramente, un 0,1%, en la Bolsa española. En un informe reciente, los analistas de UBS aconsejaban comprar acciones de Enel en lugar de Iberdrola, aportando como una de las razones que los riesgos políticos en Reino Unido ponen en juego un 10% de la valoración de la eléctrica española.

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