El clima prebélico entre EEUU e Irán tensa el Golfo Pérsico

Economia, EXPANSION

Ciudadanos iraníes queman la bandera norteamericana en Teherán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que confía en que el país no entrará en guerra con Irán. La tensión entre los dos países ha ido en aumento durante los últimos días.

El presidente Donald Trump declaró que esperaba que Estados Unidos no entrase en guerra con Irán, enfriando las tensiones al final de una semana en la que ha crecido la preocupación por el riesgo de conflicto entre Washington y la república islámica.

Mientras esperaba fuera del Ala Oeste la llegada del presidente suizo Ueli Maurer el jueves, un periodista preguntó a Trump si EEUU iba a entrar en guerra con Irán. Su respuesta fue: “Espero que no”. La réplica del presidente estadounidense seguía a las crecientes especulaciones con que Trump era menos partidario de entrar en combate con Irán que sus asesores más duros.

El New York Times informó el jueves de que Trump había advertido a Patrick Shanahan, el secretario de Defensa en funciones, en una reunión la mañana previa, que no quería iniciar una guerra con Irán. La Casa Blanca no ha respondido a las llamadas para que explique su postura.

Aunque EEUU e Irán no mantienen una relación diplomática formal, Suiza actúa como “potencia protectora” de EEUU en el país, lo que supone que representa a Washington en Teherán. Maurer explicó a los periodistas el jueves que Irán había ocupado menos tiempo de su conversación con Trump de lo esperado. “Irán no ha sido una cuestión tan importante, la discusión no se ha centrado mayoritariamente en Irán”, explicó.

Previamente, los legisladores estadounidenses exigieron reunirse con los servicios de inteligencia por la mayor amenaza que la Administración Trump considera que representa Irán para los intereses estadounidenses, ya que cada vez surgían más preguntas sobre las evidencias en las que se basan las afirmaciones de Washington.

Bob Menendez, el líder demócrata en el comité de relaciones exteriores del Senado, aseguró que resultaba “difícil justificar” la postura de la Administración sobre Irán, ya que se negaba a proporcionar al Congreso “datos específicos sobre cuáles son esas mayores amenazas”. La situación entre Washington y Teherán se ha vuelto muy tensa debido a las advertencias lanzadas por autoridades estadounidenses sobre una “escalada de las actuaciones” de Irán sobre la que no se han concretado detalles, y que han venido acompañadas de un despliegue del ejército estadounidense en la región.

Menendez explicó que los senadores pedían “un informe exhaustivo de los altos cargos de la Administración correspondientes explicando con exactitud cuáles son estas mayores amenazas, y si existe un consenso dentro de nuestros servicios de inteligencia y de la estructura de seguridad nacional”.

John Bolton, el asesor sobre seguridad nacional estadounidense que ya ha pedido en otras ocasiones un cambio de régimen en Irán, anunció la semana pasada que EEUU iba a desplegar un grupo de asalto compuesto por un portaaviones, bombarderos y otros activos militares en Oriente Medio, endureciendo la retórica sobre la amenaza que planteaba Irán. Aseguró que EEUU respondería a cualquier ataque con una “fuerza implacable”. Pero Trump descartó esta semana una noticia que aseguraba que Defensa está revisando un plan que preveía el despliegue de hasta 120.000 tropas en Oriente Medio si Irán atacaba a fuerzas de EEUU.

Nancy Pelosi, la portavoz demócrata en la Cámara de Representantes, advirtió que la Administración no tenía “autorización” para declarar la guerra a Irán. “Me gusta oír al presidente decir que no tienen ningún interés en ello. Es en uno de los puntos en los que coincido con el presidente”, declaró Pelosi, que añadió que algunos de los simpatizantes de Trump ya estaban “haciendo sonar los tambores”.

Evacuación

El miércoles, EEUU ordenó la salida de todo el personal no esencial de sus misiones diplomáticas en Irak por motivos de seguridad. El New York Times informó de que el material de inteligencia en el que se basaban las advertencias sobre la amenaza iraní lanzadas por la Casa Blanca incluía fotografías de misiles iraníes sospechosos a borde de embarcaciones en el Golfo Pérsico.

Sin embargo, Jim Risch, el presidente republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, explicó que el presidente respondía a “información de Inteligencia muy diversa”, y no “sólo” a las fotografías. Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado, ha exigido un informe completo a Shanahan y al General Joseph Dunford, el Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Se espera que autoridades de Inteligencia informen a un pequeño número de legisladores, entre ellos Pelosi, el próximo jueves por la tarde.

El nerviosismo en la región se ve agravado por la noticia de que una coalición liderada por los saudíes que combaten en Yemen había lanzado una serie de bombardeos contra los rebeldes hutíes en represalia por los ataques sobre la infraestructura petrolera del reino en los últimos días. Los hutíes, que apoyan a Irán, reclamaron la autoría de un ataque con drones a estaciones de bombeo saudíes esta semana.

El ataque con drones se produjo unos días después de que dos petroleros saudíes se viesen afectados, junto a otras dos embarcaciones, por una operación de sabotaje en la costa de Emiratos Árabes Unidos. Nadie ha reclamado la autoría de los ataques. Riad y Abu Dabi son los aliados árabes más firmes de Trump para contrarrestar la influencia regional de Irán. Arab News, un periódico saudí partidario del Gobierno, pidió el jueves ataques selectivos contra Irán, señalando que EEUU había sentado un precedente al bombardear Siria a raíz de los ataques con gas.

Jeremy Hunt, el ministro de Exteriores británico, explicó que Reino Unido compartía “el mismo veredicto sobre el aumento de la amenaza que plantea Irán”. “Como siempre, trabajamos estrechamente con EEUU”, declaró en Twitter. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido expresó su frustración por el hecho de que se interpretasen las declaraciones del subcomandante británico de la coalición liderada por Washington contra el Isis como la postura de Londres y señaló su escepticismo sobre las advertencias de EEUU. El martes, el comandante general Christopher Ghika había declarado que “no había aumentado la amenaza de las fuerzas respaldadas por los iraníes en Irak y Siria”.

El Ministerio de Defensa británico ha elevado el nivel de amenaza para sus tropas desplegadas en Irak. Aunque Reino Unido afirma que las tropas británicas no tienen una función de combate en Irak, posee 400 soldados sobre el terreno que proporcionan formación y equipamiento a las fuerzas de seguridad iraquíes y kurdas. El ministerio no quiso explicar por qué se había aumentado el nivel de amenaza, o si guardaba relación con alguna amenaza específica de Irán contra activos británicos o de aliados en la región.

Países Bajos y Alemania anunciaron a principios de semana la suspensión de sus misiones de entrenamiento en el país.

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