Fiat Chrysler-Renault: Los retos de un nuevo gigante

Empresas, EXPANSION

John Elkann, presidente de Fiat Chrysler Automobiles (FCA), y Jean-Dominique Senard, presidente de Renault.

La ralentización de las ventas en los grandes mercados, la guerra comercial China-EEUU y las inversiones en nuevas tecnologías marcan el paso.

Es probable que la alianza global entre Fiat Chrysler y Renault acabe haciéndose realidad. Las negociaciones, que comenzaron hace meses para compartir plataformas de manufactura, han prosperado. Ayer, los dos grupos anunciaron que las conversaciones se centran en su fusión. Aunque FCA ha negociado con otros fabricantes, incluido PSA, el rival francés de Renault, las negociaciones con esta última han evolucionado de forma satisfactoria.

La operación es la última de un sector que ha comenzado a fusionarse para hacer frente a los enormes desafíos a los que se enfrenta la industria a nivel global.

Éstos van desde la ralentización de las ventas en los grandes mercados y la guerra comercial entre EEUU y China, a la necesidad de invertir en nuevas tecnologías que resultan muy costosas y en este momento poco rentables, hasta que se comercialice el coche eléctrico.

Sergio Marchionne, ex consejero delegado de FCA que gestionó con éxito la fusión entre Fiat y Chrysler, insistió durante años en que los fabricantes de coches tenían que dejar de duplicar las inversiones y trabajar juntos.

A raíz del fallecimiento de Marchionne el año pasado, el presidente de FCA, John Elkann, que gestiona Exor, el mayor accionista de la empresa, con un 29%, siguió buscando un socio adecuado.

En declaraciones a Financial Times a principios de año, Mike Manley, primer ejecutivo de FCA, declaró que «el grupo no estaría en su sano juicio si no intentara llegar a una fusión que le haga más fuerte».

La empresa ha negociado con Renault y con más grupos, pero ha llegado a la conclusión de que el fabricante francés es más abierto y tiene más espíritu emprendedor de lo que pensaba.

Aunque una fusión entre FCA y Renault no sería impedimento para una unión entre Renault y Nissan, daría a los dos socios margen de maniobra para centrarse en los nuevos desafíos a los que se enfrentan sus respectivos negocios.

Renault está expuesto a la ralentización del mercado europeo, mientras Nissan ha sufrido un rápido deterioro de sus operaciones en EEUU, China y Japón.

En teoría, FCA y Renault encajan muy bien, ya que no tienen muchas operaciones o segmentos que se solapen. En la nota que escribió el analista de Jefferies Philippe Houchois a sus clientes, aseguró que «los dos se complementan perfectamente». Mientras Renault es muy sólida en Europa, Rusia y algunos mercados emergentes como India, está ausente en América del Norte, donde se concentra más del 80% de los beneficios de FCA.

La gama de SUV y pick up de FCA que fabrica a través de las marcas Jeep y Ram contrasta con la escasa oferta de Renault de vehículos de este tamaño.

El grupo italoamericano también aporta vehículos de lujo con Alfa Romeo y Maserati, un segmento muy rentable del mercado con el que ahora mismo no cuenta Renault.

Por otra parte, mientras FCA ha tardado en adoptar nuevas tecnologías para el coche eléctrico, Renault es el líder en Europa; las ventas de su modelo Zoe han superado a las de cualquier otro vehículo eléctrico.

Aunque FCA prometió invertir 9.000 millones de euros en su plan a cinco años, la empresa podrá ahorrar en su inversión utilizando la propia tecnología de Renault.

La historia del sector del automóvil está llena de fusiones fallidas, como la de Daimler-Chrysler y el fracaso en el intento de Renault de controlar Jeep.

«Las fusiones son siempre un asunto complicado, aunque al final es una cuestión de culturas», opina Michelle Krebs, analista de Autotrader EEUU. «Es sorprendente que Renault y Nissan lograran fusionarse a pesar de sus diferencias culturales mientras que las culturas de Daimler-Chrysler nunca encajaron».

Houchois explicó que todavía están pendientes de decidir unos cuantos asuntos, que afectarán al funcionamiento de la empresa resultado de la fusión. «Despejar quién asumirá el control, y definir correctamente las responsabilidades de gestión son dos de los asuntos más importantes, sobre todo dados los múltiples fracasos de gestión que han tenido lugar en el sector en los últimos años», asegura el analista.

La cultura de FCA, creada en parte por Marchionne, se inclina más a EEUU que a Italia, opinan los expertos. Trabajar con Renault y Nissan implicaría que la empresa resultado de la fusión se convertiría en un importante crisol de culturas.

«Para encajar todas las piezas se necesitará un líder muy diplomático», opina Krebs. «Hay muchas culturas distintas: por un lado están Fiat y Chrysler, después los franceses y, por último, los japoneses. Será necesario mucho empeño para hacer que esto funcione», concluye Krebs.

Leave a Reply

Sé el primero en comentar...

Notificación
avatar
wpDiscuz

Back to Top