Colau negocia con Maragall y rechaza la mano tendida de Valls

Economia, EXPANSION

La alcaldesa de Barcelona en funciones, Ada Colau.

El ex primer ministro francés cree que BComú es la opción «menos mala» y ofrece sus votos «sin condiciones».

El rechazo de la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a seguir en el cargo con el apoyo del PSC y del ex primer ministro francés Manuel Valls evidencia el pánico que siente la cúpula de los comunes cada vez que tienen que tomar una decisión que pueda molestar al bloque independentista.

Es una situación que en absoluto es desconocida. Lo mismo ocurrió en otoño de 2017. En plena crisis por el 1-O, Colau expulsó por la puerta de atrás al PSC del equipo de gobierno, por su apoyo al artículo 155 de la Constitución. La edil tampoco apoyó a los entonces dirigentes de su coalición en el Parlament, Lluís Rabell y Joan Coscubiela, quienes se opusieron explícitamente a la estrategia unilateral de los independentistas. En aquel contexto, Colau optó por la ambigüedad.

Los resultados de las elecciones municipales del domingo obligan a los comunes a elegir. El PSC y Valls están dispuestos a votar a Colau en el pleno de investidura. Así, quieren impedir que acceda a la alcaldía el republicano Ernest Maragall, que ganó las elecciones locales de este domingo por un margen de votos muy estrecho: 5.000 papeletas.

Valls ofreció ayer a Colau su apoyo «sin condiciones». Para él, su continuidad es la opción «menos mala» ante el daño que implicaría el asalto de ERC al consistorio. Su cabeza de lista, Ernest Maragall, centra sus declaraciones públicas en el procés y ha situado en un segundo plano los asuntos que sí que son de competencia municipal.

Según Valls, los comunes traicionarán a los valores «democráticos, izquierdistas y europeísta» si pactan con ERC o facilitan la llegada de Maragall a la alcaldía. El progresismo y el nacionalismo son «incompatibles», señaló.

«Comprometido»

En una rueda de prensa, el ex primer ministro francés también resaltó que seguirá implicado en la política municipal, frente a las especulaciones que aseguraban que, si cosechaba un resultado inferior a sus expectativas, no llegaría a tomar posesión como concejal. «Estoy comprometido con Barcelona», aseveró.

La mano tendida de Valls a Colau ha causado un gran malestar en las filas de Cs, que se desmarcaron públicamente de su estrategia. Fuentes del entorno de Valls explican que, por ahora, el ex primer ministro francés quiere evitar un cisma con Cs. Para tender puentes, el martes estuvo con la portavoz nacional del partido, Inés Arrimadas, y ayer se reunió con los concejales electos de su candidatura.

Los comunes no descartaron explícitamente el voto de Valls en el pleno de investidura; sin embargo, aseguraron que no piensan iniciar «ninguna conversación» con él sobre la hoja de ruta del gobierno municipal. Sí que la están abordando con ERC, aunque en estos primeros contactos, no quieren abordar con los republicanos el apoyo de los comunes a Maragall en el pleno de investidura. Este último intentó ayer presionar a los comunes, al asegurar que estos últimos se han comprometido a votarle. Mientras tanto, Elsa Artadi (JxCat) quiere evitar que los neoconvergentes sean ninguneados, aunque su voto no es decisivo en segunda vuelta.

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