Swiss Re: el choque entre la nueva y la vieja tecnología es una amenaza grave para el seguro

Empresas, EXPANSION

Los límites de la política monetaria o el impacto del cambio climático se convierten también en retos importantes para esta industria.

Como todos los años, Swiss Re ha reactivado el radar con el que trata de detectar riesgos incipientes que pueden poner en jaque a la industria aseguradora global. Y ya tiene el diagnóstico de situación de 2019: la brecha entre unas innovaciones digitales cada vez más punteras y una infraestructura tecnológica primitiva se revela como una de las amenazas con mayor potencial de impacto para el sector.

Para ser eficaz, el seguro no solo debe abordar la gestión de los riesgos actuales, sino que ha de ser capaz de anticipar los peligros que se están gestando y que pueden convertirse en graves problemas para algunos de los ramos del sector en el futuro. Este es el propósito que persigue Sonar, la herramienta de análisis de Swiss Re con la que la entidad suiza escudriña desde 1989 la realidad económica, política y social en busca de amenazas, que luego recoge en un informe.

En su última valoración, la reaseguradora ha identificado varios riesgos emergentes entre los que destacan cinco por sus efectos posibles. A la cabeza de todos ellos sitúa el choque entre la nueva y la vieja tecnología. Swiss Re utiliza una alegoría para describir este reto: es como «enseñar a un perro viejo trucos nuevos», apunta. Esto es, la entidad observa fuerte potencial de riesgo en el hecho de que las soluciones digitales, cada vez más innovadoras, no siempre armonizan con un hardware heredado y que en algunos casos empieza a acusar la obsolescencia.

Swiss Re pone un ejemplo de esta tendencia. En julio de 2017 miles de pasajeros vieron cómo se paralizaba la red de metro de Melbourne porque el interfaz de una placa con cuarenta años, que se utiliza para conectarse al nuevo software digitalizado, no pudo gestionar la entrada a las vías y señales del sistema, explica la reaseguradora. Este caso es significativo del desafío que se plantea: muchas veces la eficiencia operativa se ha basado en las actualizaciones de software, pero la infraestructura de base sigue siendo antigua.

Así, según la reaseguradora suiza, se da una creciente combinación de viejas y nuevas estructuras tecnológicas, a menudo en áreas críticas, como las redes eléctricas inteligentes o cajeros automáticos. ¿El resultado? Se incrementa el potencial de siniestros para los seguros que protegen bienes de particulares (autos, hogar…) y de empresas, y también para el ramo de salud por la posibilidad de daños a la propiedad, reclamaciones por interrupción de negocio y lesiones corporales en accidentes provocados por la falta de entendimiento entre un nuevo software y un hardware viejo, señala el informe Sonar de 2019.

Otros peligros

Además de este, hay otros cuatro riesgos emergentes de importancia para la industria aseguradora, según el criterio de Swiss Re. Se trata de la difusión de la tecnología móvil 5G, los límites de la política monetaria, la expansión de las pruebas genéticas y el impacto del cambio climático sobre la salud pública.

Respecto al primero, la entidad suiza indica que la velocidad de conexión que permiten las redes 5G será muy relevante para la implantación efectiva de innovaciones como el coche autónomo o el Internet de las cosas, pero a la vez facilita la tarea a los ciberdelincuentes (que pueden robar más datos en menos tiempo), a los que también presenta un tablero de actuación mayor y con una repercusión más grande.

Respecto a la iniciativa de los bancos centrales, el informe Sonar recoge como amenaza la previsible necesidad de una respuesta a la próxima crisis y la incertidumbre al respecto. Desde el último crack financiero mundial, las principales autoridades monetarias han adoptado políticas extraordinarias para estimular la economía. Ahora, el consenso del mercado anticipa otra recesión y será necesaria una nueva reacción, afirma Swiss Re. La pregunta clave es, añade, de qué forma de activismo se puede disponer.

La entidad suiza cierra el top cinco de riesgos emergentes con dos áreas que afectan de lleno a los ramos de vida y salud. Por una parte, el auge de las pruebas genéticas -propiciado por el abaratamiento del coste de estos test, según el estudio- tiene implicaciones significativas para las compañías de seguros «tanto en la gestión de datos como a las restricciones regulatorias», especifica. Y por otro lado, las consecuencias del cambio climático -olas de calor, inundaciones, sequías, incendios, etc.- afectan la salud humana y presionan los sistemas de atención y compensación por siniestros.

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