Martínez-Almeida será el nuevo alcalde de Madrid con Villacís como ‘número dos’

Economia, EXPANSION

José Luis Martínez-Almeida (PP) y Begoña Villacís (Cs), ayer, durante la firma del acuerdo.

Ciudadanos ha hecho valer su posición como partido bisagra para hacerse con alcaldías como Palencia o Huesca, pactadas con el PP, o compartir con el PSOE las de Albacete y Ciudad Real, pero Vox frustrará sus posibilidades en Burgos.

El popular José Luis Martínez-Almeida será el nuevo alcalde de Madrid tras un acuerdo in extremis con Ciudadanos, cuya candidata, Begoña Villacís, será la primera teniente de alcalde. Con este pacto, Cs renuncia a su principal reivindicación durante los últimos días, que era que Martínez-Almeida y Villacís se turnaran, quedando dos años cada uno al frente del consistorio. No obstante, todo queda en el aire, a la espera de la decisión de Vox, cuyos cuatro ediles son necesarios para la investidura hoy.

Cs y PP han pergeñado un acuerdo programático de 80 medidas, cuyo eje son las bajadas de impuestos, una mayor libertad económica y acabar con Madrid Central (ver información adjunta). «Esta es la hoja de ruta de esta ciudad»que dará lugar a un gobierno «sensato y liberal», subrayó Villacís en una rueda de prensa al concluir el encuentro. Vox no estuvo presente en las negociaciones, pero Martínez-Almeida aseguró que se han intercambiado «documentos programáticos» con este partido y «el votante de centroderecha no podría entender que este cambio se frustrara con un programa tan sensato».

El PP tendrá la portavocía del Consistorio madrileño, uno de los puestos con mayor visibilidad, así como las áreas de Hacienda y Personal, Salud, Seguridad y Emergencias, Cultura, Turismo y Deporte, Medio Ambiente y Movilidad y Obras y Equipamientos. Por su parte, Cs tendrá competencias en transparencia, participación ciudadana y reequilibrio territorial a través de la Vicealcaldía, además, de las concejalías de Urbanismo, Economía, Innovación y Empleo, Desarrollo Sostenible y Familias, Igualdad y Bienestar Social.

Por distritos, los distritos, los populares se quedarían con doce territorios -Centro, Arganzuela, Salamanca, Chamartín, Tetúan, Chamberí, Tetuán, Chamberí, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca, Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas y Moratalaz- y Cs gestionará los nueve restantes -Retiro, Latina, Ciudad Lineal, Hortaleza, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro, San Blas-Canillejas y Barajas-.

Este acuerdo tuvo lugar apenas unas horas antes de que acabara el plazo para la elección de los alcaldes y concejales en los más de 8.100 municipios españoles. Además, PRC y PSOE acordaron situar a Miguel Ángel Revilla al frente del Gobierno de Cantabria, dejando al socialista Pablo Zuloaga como vicepresidente, mientras que ERC, PSC y la CUP investirán como alcaldesa de Sant Cugat del Vallès a la candidata republicana, Mireia Ingla, y el PSPV, Compromís y Unides Podem lograron un pacto para Castellón.

Ciudadanos ha hecho valer su posición como partido bisagra para hacerse, salvo sorpresa, con alcaldías como como Palencia o Huesca; a cambio, el PP conservaba el gobierno de Castilla y León y la alcaldía de Teruel y conquistaba Aragón, Zaragoza y Córdoba. Sin embargo, ayer a última hora Vox reveló que no apoyaría a la formación naranja en Burgos, lo que dejaría el ayuntamiento en manos del socialista Daniel de la Rosa. En Albacete y Ciudad Real, Cs y el PSOE se turnarán en las alcaldías a los dos años de mandato y, a cambio, los socialistas tendrán su apoyo para Guadalajara, tras doce años del PP.

Madrid, un giro de 180 grados sobre las políticas de Manuela Carmena

Si el centroderecha recupera finalmente el bastón de mando del Ayuntamiento de Madrid, los ciudadanos madrileños asistirán a un giro radical en las políticas aplicadas por el gobierno de Manuela Carmena en los últimos cuatro años. Frente a las subidas de impuestos, la apuesta por la remunicipalización de los servicios públicos, las restricciones en materia urbanística o de alquileres turísticos, o la tolerancia con la ‘okupación’ y con la venta ilegal del actual consistorio, PP, Cs y Vox prometen una hoja de ruta que discurre por caminos totalmente opuestos.

El candidato popular, José Luis Martínez-Almeida, prometió en campaña un recorte de impuestos de 460 millones y reducir el IBI a su mínimo legal, en línea con la propuesta de Vox, mientras que la ciudadana Begoña Villacís anunció directamente su intención de erradicar el impuesto. La derecha también promete volver a impulsar el desarrollo urbanístico de Madrid, frente a quien su «gran logro es ampliar las aceras en la Gran Vía», señaló Martínez-Almeida en una entrevista con EXPANSIÓN, y corregir la burbuja que se ha producido en el precio del alquiler de vivienda y de la que acusa a la hasta ahora alcaldesa por haber «estrangulado» la oferta en un contexto de fuerte demanda.

También parece condenado a la extinción el proyecto estrella de Carmena: Madrid Central. Tanto Martínez-Almeida como Villacís y Ortega Smith coincidieron en que una de las primeras medidas de un consistorio conservador sería suspender el área de bajas emisiones ideado por el equipo de la alcaldesa, una controvertida iniciativa que ha causado una fuerte división no solo entre los políticos, sino también entre comerciantes y vecinos de la zona. Un proyecto del que se critica la falta de una adecuada planificación.

Colau seguirá en Barcelona con el apoyo de los socialistas y Valls

Ada Colau continuará en la alcaldía de Barcelona. Esta tarde, será investida con toda probabilidad con el apoyo de su coalición -los comunes-, el PSC y tres de los seis ediles que logró el ex primer ministro francés, Manuel Valls, que encabezó una plataforma en la que se integró Cs. Colau destacó ayer que «no ha negociado» con Valls y que su apoyo se hará «sin nada a cambio». Por el contrario, sí que ha dialogado con los socialistas, con quienes gobernará en coalición.

Aún se desconoce cómo el PSC y los comunes se distribuirán las responsabilidades, y si el pacto implicará enmendar algunas de las decisiones más polémicas que Colau puso en marcha en el anterior mandato, como el «decrecimiento» hotelero en el centro, la tolerancia con los manteros y la reducción de las terrazas en la vía pública, entre otras cuestiones.

Las bases de los comunes avalaron ayer en una consulta el acuerdo con los socialistas con el 71,4% de los votos. Participaron el 40,2% de un censo formado por casi 10.000 personas, y el 28,5% se mostró favorable a una alianza con Ernest Maragall (ERC), quien ganó las elecciones por un margen muy estrecho. El bloque secesionista ha intensificado su ofensiva en los últimos días ya que, según dice, los comunes han decidido «mantener la silla» antes que apoyar su causa, que identifican con «la democracia».

Ante estas críticas, el PSC y los comunes acusan a JxCat y ERC de seguir dividiendo la sociedad catalana entre buenos y malos: partidarios y detractores de la secesión. Valls y dos de sus ediles que no militan en Cs facilitarán la investidura de Colau, ya que creen que el ascenso de Maragall era un «peligro». El resto de ediles, que sí que forman parte del partido naranja, rechazarán investir a Colau. Está por ver cómo se consuma el divorcio interno y en qué condiciones.

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