El capital riesgo materializa menos operaciones y anticipa el fin de ciclo

Empresas, EXPANSION

Miguel Zurita, presidente de la patronal Ascri.

Cada vez hay más procesos que se atascan o tardan en resolverse más tiempo, como las ventas de Café&Té, Punt Roma y Discefa, aunque la inversión creció hasta marzo.

“Compañías que hace dos años se habrían vendido bien, hoy no consiguen encontrar comprador”. Así expresa un directivo del sector las reservas que se han instalado en los fondos de capital riesgo que operan en España, ante la convicción de que el fin del ciclo alcista está a la vuelta de la esquina. La percepción de que se aproxima una corrección del mercado ha disparado las cautelas en el private equity, y para algunos esta situación ya recuerda a la que antecedió a la crisis.

El canal de operaciones sigue repleto. “Hay mucha actividad y muchas empresas en busca de inversores, pero pocos cierres”, explica el responsable de una gestora española. “Cada vez más procesos se quedan atascados y otros salen adelante, pero con dificultad y a paso lento”, añade un asesor. ¿Las razones? “No se sabe si será en pocos meses o en un año, pero esta etapa se acaba”, asegura.

Niveles récord

Durante los últimos años el capital riesgo ha materializado transacciones en España con tanta alegría que se han batido varios récords de inversión anuales. El más reciente es el de 2018, cuando se alcanzó un nuevo máximo histórico con más de 6.000 millones de euros inyectados por los fondos en 740 operaciones de private equity y venture capital.

La abundancia de recursos captados por las gestoras y las facilidades de financiación han contribuido a generar una fuerte inercia de excitación, de la que continúan dando prueba las cifras del primer trimestre de 2019. Hasta marzo, el volumen de inversión del capital riesgo se situó en 1.512 millones, un 49% más que hace un año, según los datos de la patronal, Ascri.

Esta dinámica también ha derivado en un alza de las valoraciones, que “en ocasiones ha llevado a pagar precios desorbitados por activos que no los valen”, subraya el responsable de un fondo internacional con presencia en España. Este aspecto, unido a la cada vez más intensa sensación de que se avecina un empeoramiento del entorno económico, empiezan a despertar suficientes recelos como para instar un cambio de actitud en los inversores. “Las sensaciones son muy parecidas a las de antes de la crisis”, dice un experto del sector.

Precaución

Procesos como los lanzados en el grupo de restauración Café & Té, en la cadena textil Punt Roma, en el grupo de soluciones y productos de escaparatismo The Visuality Corporation o en la pulpera Discefa son solo unos pocos exponentes recientes de una larga lista de transacciones que o bien se han visto paralizadas o bien avanzan a duras penas. “Estos casos se han multiplicado y hoy superan a las operaciones de éxito”, apunta un asesor financiero.

Mientras los vendedores conservan altas sus expectativas, los potenciales compradores se han vuelto más minuciosos en el análisis de los datos para garantizar que el precio que pagan se corresponde con la calidad del activo que pretenden adquirir. Y han elevado las exigencias. “Ahora si encuentras una pega en la compañía, no sigues, mientras que antes la operación se hacía igual”, afirma un directivo de la industria.

En muchos fondos se ha impuesto también la consigna de rehuir los procesos competidos y volcar los esfuerzos en las operaciones bilaterales, como fórmula para capturar mejores oportunidades y evitar el sobreprecio. “Además, las empresas vinculadas al consumo comienzan a ser puestas en cuarentena”, añade un asesor. Nadie quiere quedarse atrapado en las compañías que más pueden sufrir cuando se produzca el cambio de ciclo económico.

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