España pugna hoy en Bruselas por uno de los cinco grandes cargos de la UE

Economia, EXPANSION

Los líderes de los 28 debaten esta noche en el Consejo Europeo el reparto de los altos cargos de la UE. El acuerdo se antoja difícil por la división política y la importancia de los puestos en liza.

Los Veintiocho jefes de Estado comunitarios se encierran hoy en el Consejo Europeo, en Bruselas, para negociar el reparto de los cinco cargos más importantes de las instituciones de la Unión Europea: la presidencia de la Comisión, del Consejo y del Parlamento europeos; la jefatura del Banco Central Europeo y del Alto Comisionado para la Política Exterior.

En esta novena legislatura comunitaria, España aspira a ganar voz y recuperar el peso político perdido durante los años de crisis. El resultado “determinará en gran medida la capacidad de España de ejercer influencia en Europa en los próximos cinco años”, apunta Luis Simón, director de la oficina de Bruselas e investigador principal del Real Instituto Elcano en un documento publicado por el think thank.

Las tres principales familias políticas (populares, socialdemócratas y liberales) emplearán la mañana de hoy en preparar el reparto institucional en reuniones entre los líderes de cada formación, y dentro de las propias familias para definir sus estrategias de cara a la cena de trabajo de esta noche. Será entonces cuando comience la discusión. En la sesión de esta tarde se debatirán cuestiones clave del nuevo mandato, como la Agenda estratégica, el Marco financiero plurianual, o la estrategia de lucha contra el cambio climático.

El acuerdo entre líderes se antoja difícil por la fragmentación política y por la trascendencia de los cargos en liza. Por primera vez en la Eurocámara, dos familias no son suficientes para sacar un candidato, por lo que por lo menos tres se tendrán que poner de acuerdo en la distribución de cargos.

Estos cinco sillones, los llamados top jobs, definirán la orientación política y estratégica del nuevo ciclo de la UE. Como consecuencia, las conversaciones podrían prolongarse hasta bien avanzada la madrugada sin necesariamente llegar a un acuerdo en claro. Como mínimo, explican fuentes del Gobierno, “sentaremos las bases para llegar a un acuerdo”.

La necesidad de que los top jobs respondan a un equilibrio geográfico (países del norte y del sur), de género, de familias políticas y de países grandes y pequeños, constituye la complejidad del reparto de poderes. La presidencia del BCE, no obstante, podría decidirse más tarde, debido a que requiere un perfil más técnico, menos político. El cuello de botella, apuntan desde el Gobierno, estará en la decisión de la presidencia de la Comisión, que tendrá que ratificar posteriormente la Eurocámara.

“España es uno de los países clave para que se componga ese equilibrio, y Sánchez es uno de los negociadores clave”, apuntan desde el Gobierno. El país parte de una posición aventajada por su tamaño económico y el crecimiento experimentado en los últimos años, por su peso demográfico, protagonismo europeísta, y liderazgo de una de las familias políticas europeas. Pese a ello, España no ha ocupado ni uno de los grandes puestos en los últimos 10 años, ni un alto cargo ejecutivo desde su adhesión a la UE.

“Sería, por tanto, difícil de justificar que España no pudiese asumir un top job, máxime cuando la principal responsabilidad que ejerce ahora es una simple vicepresidencia del BCE, después de haber estado seis años fuera de su Comité ejecutivo”, afirma Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, en una publicación del organismo de estudios internacionales.”Aspiramos a estar representados a esa altura”, señalan desde Moncloa.

España cuenta con varios candidatos que se ajustan a varios puestos, más allá de los más cotizados. Nadia Calviño, Josep Borrell o Luis Planas, los titulares de Economía, Exteriores y Agricultura en funciones, respectivamente, han sido algunos de los nombres barajados en las quinielas.

Teniendo en cuenta que no hay ningún español entre los candidatos a la Comisión (ver información adjunta), ni al BCE, España podría aspirar a la presidencia del Parlamento o del Consejo Europeo, o a la figura del alto representante para Asuntos Exteriores.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, aprovechará su posición al frente de los socialistas europeos para proyectar su influencia en las negociaciones y apuntalar los intereses estratégicos de España en la UE.

La estrategia de Sánchez deberá pasar por hacer de puente entre el bloque de conservadores y el de liberales, cuya representación se traduce en este Consejo en Alemania y Francia. No es casualidad que el presidente español haya acordado sendas reuniones con su homólogo de Francia, el liberal Emmanuel Macron; y de Portugal, el socialista Antonio Costa, que responde a la alianza social-liberal; y otra cumbre bilateral con la canciller conservadora Angela Merkel.

Desde Moncloa, eso sí, reconocen que, cuando se negocian cinco cargos entre 28 países, “lo raro es que te den cualquiera de esos puestos”. Por eso el Gobierno visa otras posiciones estratégicas como la vicepresidencia económica o la Comisión de Presupuestos, y peleará por que “el resto de puestos los ocupen personas en sintonía con nuestra visión de lo que tiene que ser la Unión Europea en los próximos cinco años”.

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