Santander, BBVA, Telefónica y Repsol reducen a mínimos históricos los costes de financiación

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Telefónica, Naturgy, Iberdrola, Bankia y Sabadell, en el nivel más bajo desde 2016. El nuevo horizonte de tipos reduce la rentabilidad de la deuda.

Los bancos españoles han emitido 5.000 millones de euros en deuda en poco más de una semana y no es una casualidad que Santander, BBVA, CaixaBank y Bankia hayan coincidido en el mismo momento en el mercado. El nuevo entorno para los tipos de interés y las medidas extraordinarias que ha puesto sobre la mesa Mario Draghi han devuelto los costes de financiación a los mejores tiempos del plan de estímulos del Banco Central Europeo (BCE). E incluso más allá.

La bonanza para la emisión de deuda llega hasta el punto de que Santander, BBVA, CaixaBank y Repsol han entrado en un territorio inexplorado. Sus costes de financiación a 10 años nunca han sido tan bajos como ahora, según muestran las curvas de rendimiento de Bloomberg con las cotizaciones de sus emisiones en el mercado secundario. Y cuanto más baja sea esa rentabilidad, menos pagarán en sus nuevas colocaciones.

El interés medio de la deuda sénior a 10 años de Santander cotiza en el entorno del 0,3%, un nivel muy parecido al de BBVA. CaixaBank está ligeramente por encima y para Repsol el promedio de rentabilidades roza el 1%.

Para los bancos, las cédulas son responsables de buena parte de ese hito. Hay inversores que están dispuestos a pagar para comprar estos títulos de Santander y de CaixaBank a plazos cada vez más largos y eso pesa en la media cuando se toman las cotizaciones de toda la deuda. Repsol no tiene este apoyo, pero aun así está en el grupo de las entidades que nunca han visto sus rentabilidades tan bajas.

Regreso al pasado

Los otros grandes emisores nacionales no están muy lejos. Telefónica, Naturgy, Iberdrola, Bankia y Sabadell tienen los bonos a 10 años cotizando en el mercado secundario con los intereses más bajos desde 2016, cuando la maquinaria protectora del BCE estaba a pleno rendimiento.

Para Abertis, la nueva intervención de la varita mágica de Draghi para calmar las aguas ha supuesto la vuelta a las cotizaciones que tenía en 2017, antes de que la guerra de opas sobre la compañía y el endeudamiento que ha asumido por ello llevaran a las alturas el tipo de interés de su deuda.

Los bancos están aprovechando más el ventanal que se ha abierto que las empresas no financieras. “Estas últimas han hecho los deberes y tienen sus colchones de financiación y liquidez muy llenos, así que sus salidas al mercado serán oportunistas, pero no por necesidad”, señalan fuentes financieras. Al fin y al cabo, la financiación cuesta dinero por muy barata que esté.

Por ahora, ninguna de ellas se ha lanzado a recaudar fondos en los últimos días.

El sector bancario, en cambio, ha salido en tromba al mercado. La regulación exige que amasen colchones elevados de deuda con capacidad para absorber pérdidas, y asegurarse fondos a los precios actuales es una oportunidad que no están dejando pasar.

Así, los bancos españoles han recaudado en el mercado 18.725 millones en lo que va de año, frente a los 10.870 millones de las empresas no financieras. Para los primeros, esta cuantía supone una subida con respecto al ejercicio pasado; para las segundas, no: la caída es sustancial.

Elevada demanda

Las bajas rentabilidades no han ahuyentado a los inversores. Al revés, la demanda para las emisiones bancarias de los últimos días ha sido milmillonaria. Y eso que Santander ha vendido deuda sénior a cinco años al 0,25%, mientras que BBVA pagará un 1% por bonos no preferentes a siete años que pueden provocar pérdidas a sus dueños si el banco tiene un tropiezo. Bankia abonará ese mismo cupón por idéntico producto, aunque a cinco años.

Pese a las rentabilidades en mínimos, los emisores españoles siguen cosechando adeptos, sobre todo porque mantienen una prima frente a sus homólogos del centro de Europa, explican fuentes financieras. Por mucho que los cupones hayan caído en picado, más lo han hecho en otros países. Para el mismo nivel de riesgo, un nombre español ofrece un extra de rentabilidad, así que las colocaciones nacionales están entre las más deseadas por inversores alemanes o británicos, añaden estas fuentes.

Bankia ha vuelto a ser un ejemplo de ello. Pese al castigo que está cosechando en Bolsa en los últimos meses, es el emisor bancario español que más imán tiene para los inversores de renta fija. En su colocación de este martes logró una demanda siete veces superior a la cuantía del bono que ofertaba.

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