Credit Suisse lleva a juicio al Gobierno británico por el impuesto a los bonus de 2010

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El pleito pone en juego 3.850 millones. El banco suizo alega «discriminación» respecto a otras entidades que no pagaron la tasa.

Un tribunal de Londres ha iniciado la fase oral de un juicio que puede tener un coste de unos 3.400 millones de libras (3.850 millones de euros) para la Hacienda británica, en caso de que la sentencia acabe dando la razón a Credit Suisse en su denuncia contra el impuesto a los bonus de los ejecutivos de banca de 2010.

El banco suizo, que entregó 240 millones de libras al fisco por ese gravamen, considera que la tasa fue «arbitraria y discriminatoria», ya que algunos de sus competidores como Nomura, Rothschild y Royal Bank of Canada (RBC) no tuvieron que pagarla.

En diciembre de 2009, todavía con la resaca del enorme coste que la crisis financiera tuvo para la economía y las arcas públicas de Reino Unido, el Gobierno laborista del entonces primer ministro Gordon Brown decidió introducir un impuesto del 50% sobre los bonus a los banqueros por encima de las 25.000 libras. La tasa sería aplicable a los pagos variables que fueran entregados entre diciembre de ese mismo año y abril de 2010, abarcando el periodo habitual que usan los bancos para recompensar a sus empleados por los resultados del ejercicio anterior.

El objetivo de Alistair Darling, ministro británico del Tesoro en ese momento, era disuadir a los bancos de pagar grandes bonus, para que utilizaran el dinero en reforzar su solvencia. Además, las altas remuneraciones eran mal vistas justo cuando el Gobierno había tenido que rescatar un año antes a entidades como RBS y Lloyds, y en muchos sectores había restricciones salariales ante la crisis (la economía británica estuvo en recesión en 2009). También se vio como una medida electoralista, ya que había comicios generales previstos para mayo de 2010, en los que los conservadores de David Cameron ascenderían al poder.

Sin embargo, antes que reducir sustancialmente o eliminar los bonus a sus empleados, los bancos optaron por pagar la tasa al Gobierno. Eso permitió a Hacienda recaudar 3.400 millones de libras, frente a su previsión inicial de 550 millones de libras. Además de los 240 millones de libras pagados por Credit Suisse, bancos estadounidenses con amplia presencia en la City londinense como Goldman Sachs y JPMorgan entregaron 400 y 360 millones de libras, respectivamente. Entre las firmas europeas, Deutsche Bank afrontó un coste de 200 millones de libras. Santander UK, entonces dirigida por António Horta-Osório, desembolsó 16 millones de libras.

Ayuda de Estado

El problema, según explica Credit Suisse en su demanda ante el tribunal número 12 de la High Court de Londres, es que otros bancos regatearon la tasa al entregar los bonus fuera del periodo gravado y cita los casos de Nomura, Rothschild y RBC. Según la entidad suiza, que cuenta con asesoramiento legal de Slaughter & May, esta diferencia constituye una «ayuda de Estado» a estas firmas, según la legislación europea. Para igualar el terreno, Credit Suisse pide la devolución de lo entregado en su día.

Según un portavoz del banco helvético, «Credit Suisse considera que el impuesto a las remuneraciones de la banca en 2010 es discriminatorio por el corto periodo de vigencia, lo que significa que fue aplicado desigualmente a algunos bancos y no a otros, poniendo a aquéllos bancos en una posición de desventaja competitiva. Hemos estado discutiendo este asunto legal con la Hacienda británica durante un tiempo y creemos que un importante principio está en juego en este proceso».

La Hacienda británica rechaza de plano el argumento de Credit Suisse, con el objetivo de «proteger los impuestos recaudados de manera legal en 2010».

Esta semana se está celebrando la audiencia a las partes y luego la decisión quedará en manos de la jueza Sarah Falk, aunque la sentencia podrá ser apelada en instancias superiores. Si Credit Suisse tuviera éxito en su demanda, podría abrirse una oleada de reclamaciones de devolución del impuesto desde otras entidades. Al grueso de los 3.400 millones de libras habría que añadir además los intereses desde 2010.

Esta tasa no se volvió a aplicar ningún otro año, aunque el Gobierno conservador introdujo en 2011 un nuevo impuesto para gravar los activos de mayor riesgo del balance de los bancos. Esta tasa todavía sigue en vigor.

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