El Banco de España alerta: el envejecimiento hundirá la recaudación

COTIZALIA, Economia

11/07/2019 05:00

Las consecuencias del envejecimiento sobre el gasto público están muy estudiadas: incremento del número de pensiones, aumento de las situaciones de dependencia o nuevas necesidades de financiación de la sanidad derivadas del aumento de las enfermedades crónicas; pero menos se ha profundizado en su impacto sobre los ingresos. Y, más en concreto, sobre la recaudación debido a la estructura impositiva.

El Banco de España lo acaba de hacer en sendas comunicaciones en las que alerta sobre una realidad incómoda: el envejecimiento reducirá de forma significativa los ingresos públicos, un fenómeno imparable —que coincide en el tiempo con la longevidad— que también explica, en buena medida, la tendencia secular a la reducción del peso de los salarios en el producto interior bruto. Las rentas del capital tienden a comerse los salarios en el reparto de la tarta nacional.

El primero de los trabajos lo firma Roberto Ramos, economista del servicio de estudios del Banco de España, que en la revista de los actuarios españoles recuerda que el envejecimiento provocará una recomposición de las bases fiscales desde el trabajo al capital, cuya tributación es sensiblemente inferior. Mientras que el tipo marginal máximo del IRPF (las CCAA tienen algún margen de maniobra) es del 45% (tramo estatal y autonómico), el ahorro tributa como máximo al 23%. Es decir, el envejecimiento trae consigo un aumento del porcentaje de contribuyentes con tipos efectivos menores.

Ramos, a la luz de los datos que maneja el propio Banco de España, parte de una realidad para su análisis. Mientras que los rendimientos de las rentas del capital de los declarantes con edades comprendidas entre 26 y 45 años suponen, como media, menos del 6% de la renta total, en la franja situada entre 56 y 64 años, las rentas del capital explican más del 13% de la renta global. Pero es que, en el caso de los mayores de 65 años, estas rentas suponen el 17%. Por lo tanto, a mayor edad, menor presión fiscal derivada de un doble fenómeno: las pensiones son más bajas que los salarios, y hay que recordar que el IRPF es un impuesto progresivo. Al tiempo, las mayores rentas de capital tributan la mitad que las procedentes del trabajo. Por lo tanto, menos recursos para el Estado.

Tipo efectivo

La segunda publicación se sustancia en una presentación realizada recientemente por Óscar Arce, jefe del servicio de estudios del Banco de España, en la que recuerda que los patrones de consumo difieren con la edad, y, como consecuencia de ello, la tendencia es consumir productos de primera necesidad (alimentos o cuidados personales) menos gravados por la Hacienda pública. Según sus datos (ver gráfico), mientras que el tipo efectivo en el IRPF para los trabajadores con edades situadas entre los 55 y 65 años se sitúa en el 10%, a partir de los 65 años supera ligeramente el 7%.

En la misma línea, y en el caso de los impuestos al consumo, el tipo efectivo pasa del 16% al 12% en las mismas edades, lo que significa menos recursos para Hacienda por IVA. Entre otras cosas, como se ha dicho, porque el patrón de consumo de un jubilado tiene una tendencia a la adquisición de bienes con tipos más bajos de IVA, ya que afectan a productos básicos, como los servicios sanitarios, generalmente gravados con tipos impositivos más bajos.

Hay que tener en cuenta, como recuerda el trabajo de Roberto Ramos, que, en general, la población jubilada (cuya única fuente de ingresos suelen ser las pensiones) disfruta de niveles de renta menores. Por ejemplo, el 8,5% de los contribuyentes menores de 65 años recibe una renta media al menos dos veces superior a la renta media del conjunto de la población, mientras que este porcentaje solo alcanza el 4,7% de los contribuyentes con 65 años o más.

Edad de jubilación

Como sostiene Ramos, el sesgo de la renta de la población de más edad hacia las rentas del capital, que se gravan a un tipo menor, y el disfrute de unos niveles de renta más bajos se traducen en que los tipos efectivos medios del IRPF en España “caen notablemente” en el grupo de población que ha superado la edad de jubilación.

Según el estudio, los tipos efectivos sobre el consumo serían ligeramente menores a edades más avanzadas, fruto de la diferente composición de la cesta de la compra a lo largo del ciclo vital.

Además, dichos hogares consumirían mayores servicios generalmente gravados a un tipo menor, y menos bienes gravados con impuestos especiales, tales como alcohol, tabaco o combustible, que tienen un importante peso en la recaudación tributaria.

La conclusión que saca Ramos es que a medida que la población envejezca, los ingresos serán menores que aquellos que se conseguirían, sin cambiar la legislación, con una estructura poblacional más joven. Es decir, el envejecimiento pasará factura a la capacidad de las políticas públicas para proveer servicios suficientes y de calidad.

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