KKR, de ‘bárbaros’ del capital riesgo a aliados de las compañías

EXPANSION, Mercados

Henry Kravis y George R. Roberts, cofundadores de KKR y máximos ejecutivos.

Ha protagonizado grandes operaciones hostiles, pero su estrategia hoy es de alianzas.

Kohlberg Kravis Roberts (KKR), los llamados bárbaros de Wall Street, ya no lo son tanto. La firma neoyorquina fundada hace más de cuatro décadas es el principal exponente de las operaciones apalancadas (en las que la empresa adquirida se endeuda fuertemente para financiar la operación) típicas del capital riesgo, pero su estrategia es ahora más amistosa y tendente a acuerdos con socios locales, y en alianza con los gestores de las empresas por las que apuesta.

KKR debe sus cimientos y su nombre a Jerome Kohlberg, Henry Kravis y George Roberts, tres banqueros curtidos en el banco de inversión Bear Stearns, la entidad que fue absorbida por JPMorgan en plena crisis de 2008 y donde protagonizaron operaciones sonadas. Roberts, partidario de una estrategia de menor riesgo, dejó pronto el barco, que ha estado capitaneado durante décadas por Kohlberg y Kravis.

Poco a poco, sin embargo, también ellos van soltando las riendas. Ambos mantienen los cargos de presidentes y consejeros delegados del fondo, pero están inmersos en un plan de sucesión sin precedentes en una firma de estas características. KKR nombró en 2017 a Joe Bae y Scott Nuttall nuevos codirectores de operaciones de la entidad, facilitando su incorporación al consejo de administración de la firma. En la práctica, Bae y Nuttall son los responsables del día a día de la operativa y de la ejecución e implementación de la estrategia de KKR. Bae se encarga del negocio de capital riesgo y plataformas inmobiliarias, mientras Nuttall es el responsable del área de crédito inmobiliario, mercados de capitales y hedge funds.

La fama de bárbaros de KKR viene precedida de la estudiada operación de compra del gigante de alimentación y tabaco RJR Nabisco en 1988 por 24.000 millones de dólares (21.560 millones de euros). El asalto a la compañía se materializó tras una fuerte pugna con el equipo gestor reflejada en el libro Barbarian at the gates (Bárbaros a las puertas). La operación, la mayor alcanzada entonces en la historia y en la que KKR aportó apenas 15 millones de dólares de su propio capital, se saldó finalmente con unas pérdidas de 740 millones de dólares tras la salida definitiva de KKR del capital en 2014, según publicó The New York Times, reflejando los riesgos de este tipo de transacciones.

Años después, en 2007, KKR rompió su propio récord con la compra de la eléctrica estadounidense TXU por 45.00 millones de dólares junto a Texas Pacific. La operación se cerró en el pico de precios previo al estallido de la burbuja financiera.

La crisis que desembocó en la caída de Lehman Brothers supuso un punto de inflexión en la estrategia de KKR, en busca de la construcción y con vocación de aliado de los equipos. El grupo es hoy una firma global de inversiones con “visión industrial” que quiere ayudar a las empresas a crecer o a resolver sus problemas de financiación, “siguiendo un enfoque paciente y disciplinado”.

KKR cuenta con una cartera de más de un centenar de participadas que generan una facturación conjunta anual de 1450.000 millones de dólares. Desde su fundación, la firma ha levantado más de 40 fondos de inversión, incluidos 21 de capital riesgo. Los fondos de KKR con al menos dos años de actividad han generado una rentabilidad media de cerca del 20% desde 1976, por encima del rendimiento del 12% registrada por el S&P 500, según explica la compañía.

La firma cuenta con una plantilla de más de 1.4.000 personas en 20 oficinas de todo el mundo. En junio de 2019, KKR alcanzaba unos activos bajo gestión de 205.660 millones de dólares, un 7,5% por encima que un año antes. La entidad está actualmente concentrando gran parte de su estrategia en Asia, continente pata el que está levantando un fondo de capital riesgo. KKR vale algo más de 23.000 millones de dólares en Wall Street.

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