La confianza económica en Alemania se hunde a mínimos de 2011 y augura una crisis

COTIZALIA, Economia

13/08/2019 12:14Actualizado: 13/08/2019 12:17

La acumulación de malas noticias económicas va pesando cada vez con más fuerza sobre la confianza de los agentes económicos. La guerra comercial, la volatilidad de los mercados, las presiones deflacionistas, la crisis de Argentina, el brexit… Son tantos los frentes abiertos que una economía tan dependiente del exterior como es Alemania está atravesando meses muy complicados. El resultado es que se están hundiendo las expectativas económicas del país, como pone de relieve el indicador de sentimiento económico que publica mensualmente el centro de análisis económicos ZEW.

El indicador de expectativas se ha desplomado en agosto hasta -44,1 puntos, un descenso de 19,6 puntos respecto al mes anterior. Ni siquiera los analistas más pesimistas esperaban tal descenso, que evidencia el deterioro en la situación económica en el país. Se trata del peor dato desde diciembre de 2011, justo cuando Europa afrontaba los peores momentos de la crisis del euro. Estas cifras “apuntan a un deterioro significativo en la previsiones para la economía alemana”, explica Achim Wambach, presidente del ZEW, “lo más probable es que esto suponga una presión adicional para las exportaciones alemanas y la producción idustrial”.

La mayor caída de este indicador fue en julio de 2008, cuando los agentes económicos anticipaban ya la crisis que estaba a punto de estallar con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de ese año. Ese mes se alcanzó el peor dato de toda la serie histórica y la caída fue de 63,9 puntos. Esto significa que el hundimiento actual no está muy lejos de esas cifras, lo que aumenta la preocupación por este resultado.

El ZEW también ha publicado los datos de expectativas de la eurozona y reflejan una caída muy similar (los dos indicadores siempre van de la mano). En concreto, experimentó un descenso de -43,6 puntos, el peor descenso desde 2011. Estos datos muestran la preocupación de los inversores y la creciente aversión al riesgo en el sector financiero, lo que podría afectar a la concesión de crédito y amplificar así los problemas económicos.

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Alemania podría caer en recesión a lo largo del tercer trimestre del año si se confirman los peores temores. Aunque todavía no ha publicado los datos del segundo trimestre del año, los analistas consideran que su economía experimentó una contracción del 0,2% trimestral.

Si la crisis se prolonga a lo largo del tercer trimestre y vuelve a contraerse, entonces entrará en recesión técnica. Datos como la encuesta del ZEW muestran claramente que no es una opción descartable. Alemania es uno de los países más afectados por la guerra comercial, dada su dependencia de las exportaciones. Eso significa que la escalada de tensión entre EEUU y China pasará factura a la locomotora europea.

Alemania es uno de los países más afectados por la guerra comercial entre EEUU y China, dada su dependencia de las exportaciones

Las exportaciones de Alemania acumulan ya un trimestre completo de caída interanual, la peor racha desde 2016. Como las fábricas alemanas no venden, han rebajado su producción, que suma siete meses consecutivos de descensos. El último dato publicado, del mes de junio, muestra la mayor caída de la producción industrial alemana en una década: desde el año 2009.

Con el sector exterior agonizando, la esperanza alemana pasa por la demanda interna. Para que aguante el tirón, es necesario que la confianza empresarial se mantenga fuerte, pero todas las últimas encuestas muestran el avance del pesimismo. El indicador de expectativas del ZEW es el último publicado, pero va en la línea que han marcado los PMI o los informes del IFO. Todos ellos anticipan un deterioro de la confianza económica.

La segunda vía que tiene Alemania para mantener su demanda interna sería un estímulo fiscal. El país cerró el año 2018 con un superávit del 1,7% del PIB, esto es, de 58.000 millones de euros. Este margen presupuestario podría emplearse para realizar un programa de estímulo que aumentase la demanda interna y redujese el superávit exterior, estimulando así su economía y la de sus socios del euro. Sin embargo, las reticencias políticas de la canciller, Angela Merkel, a las políticas expansivas pueden forzar al país a mantener la disciplina económica a pesar de la situación delicada que atraviesa.

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