«BlackRock tiene como objetivo crear valor para los inversores»

EXPANSION, Mercados

La máxima responsable para Europa de BlackRock dice que su mayor reto es decidir dónde destinar los recursos de la firma, que gestiona 1,76 billones en todo el mundo y emplea a 5.000 personas.

Durante dos décadas, el mismo chófer ha acudido al domicilio de Rachel Lord, situado al norte de Londres, a las 7 de la mañana para trasladarla al trabajo. Si Paseando a Ms Lord fuera una película, contaría la historia de una mujer nacida en el condado de Essex que estudió en la Universidad de Leeds y dejó su larga carrera en el mundo de la banca para incorporarse a la mayor gestora del mundo. En tiempo récord, esta ejecutiva ha llegado a la cúspide de la industria europea de fondos, situándose al frente de un imperio de inversión que gestiona 1,76 billones de dólares y en el que trabajan casi 5.000 personas.

Lord se incorporó a BlackRock en 2013, en calidad de responsable para Europa, Oriente Medio y África (EmEA) de la división de fondos cotizados iShares. Cuatro años más tarde, su carrera dio un salto cuando Larry Fink, el consejero delegado de BlackRock, la nombró responsable de EMEA y la incluyó en el poderoso Comité Ejecutivo del grupo.

Desde su despacho de la sede central de BlackRock en Londres, Lord describe a su chófer como «un gran amigo».

La ejecutiva se niega a contestar una pregunta sobre la diversidad de género y la igualdad de oportunidades en BlackRock. «¿No tienes algo más interesante?», me pregunta reclinándose en el asiento.

Le recuerdo que en los planes de sucesión de BlackRock sólo hay hombres y que el comité ejecutivo está compuesto por 18 hombres y sólo tres mujeres. «No es una buena proporción», reconoce antes de hacer hincapié en los progresos que ha conseguido en su equipo europeo. «Tenemos paridad de género en el comité ejecutivo europeo».

Lord asegura que, en el futuro, una mujer podría convertirse en la consejera delegada de BlackRock, aunque desconoce cuándo. A la pregunta de si le gustaría el puesto, me contesta: «¿Dirigir una empresa tan grande? No lo sé. Nuestra central está en Nueva York. No sé si quiero vivir en Nueva York, aunque cuando mis hijas vayan a la universidad…, así que quién sabe».

Lord, de 53 años, casi nunca concede ruedas de prensa, aunque no le importa hablar en público de asuntos políticos delicados, como el control de armas en EEUU o los derechos humanos.

En cuanto a su vida profesional, la ejecutiva afirma que se siente «más realizada desde que Blackrock llamó a su puerta».

Lord se decantó por BlackRock después de conocer a ejecutivos sumamente brillantes. «Lo que más me gustó es que eran todos distintos. Sus personalidades y su experiencia era completamente diferentes. Pero todos tenían en común la idea de que los clientes son lo primero. Y eso me gustó».

«También me gustó el hecho de que todos comparten una misma cultura, a pesar de que cada uno se expresa de forma distinta. En la banca, en cambio, hay una guerra entre las distintas divisiones. Un banco no tiene una cultura única», afirma Lord.

En cuanto a su cometido, explica que «estamos aquí para intentar crear valor para nuestros clientes. Intentamos ayudar a las personas con asuntos como su jubilación. Y, si gestionamos su dinero, seguirán confiándonos su dinero, pero si no lo hacemos bien, se lo llevarán a otra parte», afirma rotunda.

Lord destaca que BlackRock ofrece productos de inversión a clientes, pero que en ningún momento les dice dónde invertir.

Al tratarse de la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock está siempre en el punto de mira.

«Estamos en una gran plaza pública. Algunas compañías no tienen voz, pero nosotros sí, lo que significa que a veces nos podemos llevar un buen golpe».

Semanas después de que Fink escribiera una carta abierta el año pasado asegurando que las empresas deben aportar una contribución a la sociedad y tener un rendimiento financiero o, de lo contrario corren el riesgo de perder apoyos, EEUU sufrió otra matanza, en aquella ocasión en Florida.

«Fue algo horrible. Nos preguntábamos cómo podemos conciliar el hecho de ser el mayor inversor en fabricantes de armas [resultado de sus inversiones indexadas] con este tipo de ataques».

«No somos consultoras de inversión, somos gestoras. Cuando la gente nos pide que le demos algo, lo hacemos», se justifica. En cualquier caso, reconoce que no se sienten cómodos con las inversiones en fabricantes de armas.

Al poco tiempo, BlackRock lanzó una serie de fondos que excluyen a fabricantes de armas y empresas de distribución. «De esta forma, si alguien tiene un problema social o moral, tiene la posibilidad de comprar nuestro producto con empresas de estos sectores pero también uno en el que estén excluidas», puntualiza.

Sobre el tema de que BlackRock acepte dinero de regímenes opresivos, Lord dice tajante: «no somos quiénes para decidir qué país es bueno y cuál es malo. ¿Dónde se empieza y dónde se acaba?».

«Desconozco lo que hace que un país sea tan horrendo que digamos que no queremos tener nada que ver con él. Si hubiera un genocidio, claro que sería un país con el que no tendríamos ningún contacto, pero por lo demás, no sé cómo se pueden establecer los límites», afirma.

«Conozco la escena política y soy una férrea defensora de los derechos humanos», asegura la ejecutiva.

En relación a las sanciones, cree que son los organismos como la ONU los que tienen que encargarse de esto. «Las empresas no pueden decidir porque tomarán decisiones equivocadas», sentencia.

A nivel profesional, el mayor reto de Lord es decidir dónde destinar sus recursos.

«Muchas veces tengo que guiar a la gente. Mi tarea consiste en ayudar a los demás».

Con respecto a su lado más personal, reconoce que «Hay dos cosas en la vida que me encantan. Mi trabajo y mi familia [tiene un marido y dos hijas adolescentes]. Mientras esté en uno de esos dos ámbitos, soy feliz».

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