El tesoro de Groenlandia que quiere Trump

Economia, EXPANSION

Groenlandia concentra una gran parte de los minerales conocidos como tierras raras que existen en todo el mundo.

Groenlandia contiene 38,5 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, cantidad nada despreciable, ya que el resto del mundo alberga 120 millones de toneladas. EEUU firmó recientemente un memorando para cooperar con el territorio autónomo en la extracción de tierras raras.

Es probable que la idea del presidente Donald Trump de comprar Groenlandia se quede en fantasía, pero no hay duda de que EEUU tiene especial interés en los recursos de la isla y, en concreto, en los minerales de tierras raras.

EEUU firmó hace poco un memorando para cooperar con el terrirorio autómomo en la extracción de tierras raras para fomentar la inversión en el sector y garantizar suministros alternativos, después de que China diera a entender que limitaría las exportaciones a EEUU.

Se calcula que Groenlandia contiene 38,5 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, cantidad nada despreciable si se tiene en cuenta que el resto del mundo albergaría 120 millones de toneladas. «La producción estipulada es sustancial, teniendo en cuenta sus recursos», sostiene Per Kalvig, consultor jefe de Estudios Geológicos de Dinamarca y Groenlandia.

Dominio

China domina la producción global de estas tierras raras, un grupo de 17 metales difícil de comercializar, pero fundamental en las aplicaciones de últimas tecnologías, el vehículo eléctrico, las turbinas eólicas y la tecnología militar.

La dos principales compañías de Groenlandia de extracción de estos minerales discrepan sobre la necesidad de cooperar o no con China y, en última instancia, sobre si EEUU yEuropa pueden garantizar precios competitivos para las tierras raras que no procedan de China.

Tanbreez Mining, una empresa privada australiana, asegura contar con importantes recursos de estos minerales. Greg Barnes, geólogo de la empresa, cree que la participación de China en su proyecto no era necesaria porque los minerales carecen de productos contaminantes como el torio y la fluorita y se pueden procesar a un coste muy bajo, eliminando la necesidad de refinarlos en China.

No obstante, analistas del sector creen que los proyectos de tierras raras no pueden eliminar su dependencia de China.

«Las empresas chinas son líderes en la tecnología capaz de transformar los concentrados minerales en productos comerciales y China es el mayor mercado», opina Patrik Andersson de la Universidad de Aalborg. «Por tanto, es difícil imaginar cómo puede tener éxito un proyecto que prescinda por completo de la experiencia de China», añade.

El principal accionista del grupo de extracción de minerales de tierras raras del país Ártico, Greenland Minerals, es el fabricante chino Shenghe Resources.

«Necesitamos a nuestros socios chinos. Hemos trabajado con los mejores equipos occidentales, pero China los supera a todos», reconoce John Mair, director gerente de Greenland Minerals.

Aunque estos proyectos de extracción de minerales siguen siendo polémicos debido al uranio y la fluorita-y seguramente por el impacto medioambiental en una isla que es el mejor barómetro del calentamiento global- otros recuerdan los beneficios que pueden aportar.

Para algunos políticos de in Nuuk, la capital de Groenlandia, el desarrollo de recursos se considera una solución para crear empleo, frenar la emigración y conseguir más autonomía de Dinamarca a largo plazo, que de momento aporta dos tercios de su presupuesto anual. La extracción de minerales podría contribuir además a reducir las emisiones globales de dióxido de carbono, propiciando un boom de las tecnologías no contaminantes.

Sin embargo, el Gobierno sólo cuenta por el momento con dos minas operativas de zafiro y anortosita.

El Ministerio de Recursos Minerales y Trabajo dice que «su principal preocupación es proteger el medio ambiente y la salud pública». Su labor está avalada por un estudio que analiza la extracción de minerales y recomienda que no se lleve a cabo a un ritmo frenético que pueda afectar a la población del país, de solo 56.000 personas. De hecho, las compañías de minerales de tierras raras se quejan de que su principal problema es la burocracia por la falta de experiencia y un exceso de prudencia.

Tanbreez, por ejemplo, lleva siete años esperando a conseguir una licencia de explotación, por las negociaciones sobre una planta de refino de minerales, que se construiría en Islandia, Dinamarca y Noruega. «La burocracia es lo peor, aunque estamos viendo algunos cambios», explica Barnes. En relación al papel de China en el Ártico, un miembro del Departamento de Estado de EEUU ha explicado que su mensaje al Gobierno de Groenlandia fue que «si el país se abre a un mayor número de compañías, las cosas se harán mejor y el país saldrá beneficiado».

Pero incluso si la burocracia de Groenlandia da luz verde para explotar sus recursos, es probable que la cadena de valor acabe llevando los minerales a China.

Traducción: Paloma Echazarra

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