El mayor ‘interiorista’ de superyates cambia de dueño

Empresas, EXPANSION

El superyate Eclipse, de Román Abramóvich, en las instalaciones de MB92 en el puerto de Barcelona.

Squircle Capital paga 105 millones de euros por el 77% del líder en reformas de yates de gran eslora, Marina Barcelona 92, que hasta ahora estaba controlado por el grupo turco Dogus.

El grupo turco Dogus se ha desprendido de Marina Barcelona 92 cuatro años después de comprarla y tras haberla convertido en el líder mundial de mantenimiento y remodelación de superyates gracias a la absorción de otras empresas europeas del sector y al propio crecimiento orgánico.

Dogus, que el año pasado vendió el Hotel Villa Magna de Madrid por 210 millones de euros, adquirió el 70% de MB92 en diciembre de 2015 por 56 millones de euros. La empresa facturaba entonces 43 millones de euros y registró un beneficio de 250.000 euros. En estos últimos cuatro años, Dogus ha adquirido dos empresas europeas de este sector, Compositeworks y Blohm+Voss. Las dos están situadas en La Ciotat, en la Costa Azul y se han integrado bajo la marca MB92. Además, el pasado verano invirtió 50 millones de euros en un elevador de yates que podrá multiplicar el potencial de la firma.

El grupo turco, junto a otros socios minoritarios, han vendido un 77% del capital de la empresa catalana por 105 millones de euros. El comprador es Squircle Capital, la gestora de capital riesgo dirigida por José Caireta, que ya posee otros negocios en Barcelona como el edificio residencial de lujo situado en el número 10 de Francesc Macià y la gestión de la Marina de yates del Port Vell, One Ocean. Anteriormente, Caireta dirigió Reig Capital Group. La operación está pendiente de ser aprobada por las entidades regulatorias.

Marina Barcelona 92 está situada en el puerto de Barcelona y emplea a 250 personas. La previsión para 2019 es alcanzar una facturación de 150 millones de euros y un ebitda de 17 millones. La compañía está especializada en súperyates, que es como se denomina a los de más de 60 metros de eslora. Los de entre 30 metros y 60 metros de eslora, que en el sector son conocidos como megayates, no son aceptados en esta marina.

Por MB92 pasan al año alrededor de cien súperyates. Entre los que han recalado en sus instalaciones en los últimos años para ponerse al día figuran el yate Eclipse, uno de los cuatro yates del multimillonario ruso Román Abramóvich (en la fotografía). El año pasado volvió a recalar en las instalaciones de MB92 el Dilbar, considerado el más caro del mundo (545 millones de euros) y propiedad del también ruso Alisher Usmanov, dueño del Arsenal. Otro de los que también han pasado por Barcelona para modernizarse es el Azteca, propiedad del mexicano Ricardo Salinas, dueño del Banco Azteca.

Cada vez que uno de estos superyates recala en la ciudad, genera no sólo un espectáculo visual para turistas y ciudadanos, sino también un impacto económico millonario. Además de la factura de MB92, que puede ser de varios millones de euros, la estancia de la familia del armador y de parte de la tripulación en la ciudad también llega a generar gastos astronómicos.

Los servicios de MB92 van desde las labores más básicas de mantenimiento hasta el vaciado completo del interior del yate y su posterior reconstrucción para cambiar su interiorismo, modernizar sus sistemas tecnológicos y mejorar su sostenibilidad medioambiental.

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