Gullón prevé duplicar facturación y vender 600 millones en cinco años

Empresas, EXPANSION

Juan Miguel Martínez Gabaldón, consejero delegado de Gullón.

«El sector de la galleta se concentra en Europa. No estaremos cómodos si no alcanzamos un mayor tamaño», dice Juan Miguel Martínez Gabaldón, CEO de Gullón.

«Somos galletas andantes». Juan Miguel Martínez Gabaldón, consejero delegado de Gullón, define de esta forma tan gráfica lo focalizada que está la empresa que dirige. «El éxito es no perder el tiempo y tener claro lo que quieres hacer. Hemos pensado alguna vez en diversificarnos, pero somos galleteros y tenemos unos recursos limitados. Además, el mundo es enorme, podemos exportar a cualquier país, y este sector se presta mucho a la innovación, lo que nos ha permitido superar las mil referencias», señala.

Gabaldón controla algo más del 20% del capital de Gullón, cuya primera accionista es María Teresa Rodríguez, que supera el 60%. Ambos comparten una misma idea desde hace 35 años: reinvertir los beneficios, salvaguardar el control familiar y mantener la sede de la empresa en Aguilar de Campoo (Palencia).

«Nunca hemos pedido dinero a nadie. Si compramos una máquina es porque tenemos los fondos y si no, esperamos. Un financiero diría que no es lo adecuado, pero nosotros funcionamos así. Gullón nunca ha tenido deuda y a día de hoy cuenta con 100 millones en caja. Además, nunca hemos repartido dividendo, todo el beneficio se reinvierte. Nos gusta tener la empresa controlada para no caer en manos de una multinacional o un fondo», dice el directivo.

No están a la venta

Esta mentalidad hace que a la empresa le hayan dolido los rumores de una posible venta. «Es falso y malintencionado. Cualquiera que conozca a María Teresa o a mí sabe de nuestro compromiso con la empresa y la comarca. A veces hemos estado en el punto de mira y nos han llegado ofertas, pero ni las miramos», dice el consejero delegado de la empresa.

Gullón también descarta crecer con compras de empresas o marcas. «Nos lo planteamos con Fontaneda, pero resultó imposible y ahora no tiene mucho sentido. El mercado en España está dominado por tres empresas muy bien posicionadas en distintos segmentos. Adam Foods (Cuétara o Artiach) se ha centrado en el segmento infantil, Mondelez (Oreo, Fontaneda o Príncipe) apuesta por las especialidades y Gullón se ha concentrado en la galleta salud. Han intentado entrar otros competidores como Barilla, pero han fracasado».

Gullón espera acabar este año con una facturación superior a los 380 millones de euros, un 6% más, gracias a su apuesta por la salud y a su crecimiento exterior. «Nuestra estrategia es crecer orgánicamente, siempre desde Aguilar y a través de la exportación, sin abrir fábricas en otros países. Nos cuesta dinero estar en Palencia, pero es nuestra casa y, además, los costes logísticos cada vez son más bajos, lo que nos ayuda a sostener un crecimiento desde un único centro fabril. Mondelez, el líder mundial, se está dando cuenta de que debe producir en centros de más de 300 millones, así que algo estaremos haciendo bien», dice Gabaldón.

Gullón obtiene el 65% de su facturación en España, donde es la tercera empresa por cuota, tras Adam Foods y Mondelez. No obstante, la empresa ya vende sus productos en más de 120 países y cree que en poco tiempo la venta exterior superará a la nacional. «El mercado europeo de las galletas se está concentrando, pero hay hueco para una empresa de 600 millones en el arco mediterráneo y queremos ser nosotros. Hace cinco años estábamos cómodos con nuestro tamaño, ahora no. Tenemos que llegar a esos 600 millones en cinco años si no queremos dejar pasar una oportunidad. Va a haber cambios en el mercado y no estaremos cómodos si no tenemos un mayor tamaño», dice el consejero delegado de Gullón.

La empresa considera que los cerca de 500 millones que ha invertido en la última década le sitúan a la vanguardia del sector y le han permitido tener las infraestructuras adecuadas para sostener su crecimiento. «Nos gusta tener mucha potencia de fabricación para poder dar una respuesta inmediata sin acumular mucho stock. Empezamos con 4.500 metros cuadrados y ya sumamos más de 200.000 en nuestras dos plantas».

El beneficio de Gullón ronda los 40 millones al año, lo que arroja un margen neto superior al 10%, una cifra elevada para una firma de alimentación. «Se debe a la eficiencia que nos da tener sólo una sede productiva y a la gestión austera que realiza la empresa. Cuando algo no es sencillo ya no nos gusta, preferimos ir despacio pero seguro. Algo falla cuando un coste da igual, porque el negocio de las galletas es de céntimos. Nosotros nunca gastamos más de lo que ingresamos», dice Gabaldón.

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