Un plan de choque para suavizar los primeros daños de Thomas Cook

5 DIAS, Opinión

Entre las numerosas incógnitas que ha abierto la aparatosa quiebra de la matriz británica de Thomas Cook, destaca la cuantificación de los daños directos e indirectos que el hundimiento del gigante británico provocará en los mercados turísticos europeos. En el caso de España, la horquilla oscila entre los 200 millones de euros de las primeras estimaciones oficiales y un montante, aún por determinar, cuyo volumen final dependerá de la suerte que corran las numerosas empresas y servicios asociados al turoperador. Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, que agrupa a 15.000 empresas, se considera que la factura será sustancialmente mayor de lo que apuntan esos primeros cálculos, debido a que la quiebra provocará el cierre inmediato de 500 hoteles en España. De ese número, un centenar trabajaba en exclusiva con el turoperador británico, mientras que en el resto, el volumen de clientes oscilaba entre un 30% y un 70%. La patronal está preocupada con razón por un escenario cuya gravedad se evidenciará el 7 de octubre, fecha en que el seguro dejará de cubrir los gastos de viajeros que habían contratado con Thomas Cook.

El foco de mayor urgencia pasa por solucionar la conectividad aérea con Canarias. Los cálculos cifran en un 30% de la capacidad aérea y hotelera las consecuencias que la quiebra dejará en el archipiélago, a lo que hay que sumar el impacto si Ryanair mantiene su decisión de cerrar las bases en Canarias, y no rectifica como ha hecho Norwegian, que mantendrá las suyas al calor del negocio que dejará Thomas Cook.

Ese horizonte, preocupante e inminente, junto a las consecuencias sobre otras plazas turísticas en Baleares, Cataluña, Valencia y Andalucía, ha movilizado al sector con el fin de reclamar al Gobierno un plan de choque que permita hacer frente a la situación. Los empresarios reclamarán en el próximo Consejo Español de Turismo una negociación por parte del Gobierno con Ryanair para que reconsidere su plan inicial, una rebaja de las tasas aeroportuarias, bonificaciones a la Seguridad Social de los trabajadores de las empresas afectadas, créditos blandos y el aplazamiento del pago del IVA.

La caída de un gigante como Thomas Cook no es una quiebra más, sino un desastre con la suficiente entidad como para justificar una respuesta por parte del sector turístico que cuente con apoyo institucional. El objetivo de ese respaldo, cuyas medidas han de ser temporales y no interferir en exceso con un mercado que antes o después cubrirá el agujero abierto por la quiebra, debe aspirar a suavizar los efectos más abultados e inmediatos del hundimiento del turoperador británico y evitar así que su caída arrastre a otros consigo.

Leave a Reply

Sé el primero en comentar...

Notificación
avatar
wpDiscuz

Back to Top